En el Magdalena operan redes de trata, explotación infantil y de prostitución

Las bandas actúan en coordinación con oficinas ilegales en San Gil, Santander; Cartagena y en el departamento también en Ciénaga, la Sierra Nevada y Pivijay.  

Unas reveladoras declaraciones, entregó la defensora de Derechos Humanos, Norma Vera Salazar, sobre las redes de trata de personas que están usando las trochas de Paraguachón, en La Guajira, para traer a estos extranjeros y luego someterlos a trabajos forzosos e indignos.

Dijo la investigadora social que viene adelantando una consultoría con cooperación internacional, donde se está realizando un proceso de investigación, diagnóstico y análisis de todos los fenómenos de trata de persona que vienen ocurriendo entre el vecino país de Venezuela, el departamento de La Guajira y el Magdalena.

 “Se han encontrado unas condiciones terribles, los emigrantes venezolanos están siendo víctimas de trata de personas en diferentes modalidades, sin embargo el que más se presenta es con fines de explotación sexual”, dijo la señora Vera.

Sin embargo, a pesar que la modalidad de explotación sexual, es la más común, la ciudad se ha visto inmersa en casos como el trabajo doméstico sin ningún tipo de bonificación, la explotación salarial, la mendicidad infantil, entre otras.

TIPOS DE TRATA  

La investigadora Norma Vera Salazar indicó que al menos 20 personas han denunciado que han sido traídos hasta Santa Marta para trabajar 12, 14 y hasta 20 horas diarias sin un salario justo, sin permisos y prestaciones sociales.

Además, 10 casos de servidumbre en Santa Marta, son traídos a Colombia sin ningún tipo de pago.

Muchos de estos trabajos son anunciados en redes sociales: “Para evitar que las personas sean víctimas de trata de personas, hay que insistir en la frase emblemática – de eso tan bueno, no dan tanto-, porque a través de la modalidad de mensajes de textos, anuncios de Facebook e Instagram les estarían ofreciendo falsas oportunidades de trabajos en otros países”.

LA EXPLOTACIÓN SEXUAL  

En las calles, algunos lugares utilizados como casas de genocidio y hasta a través de las redes sociales, en Santa Marta se presta el servicio de acompañante o trabajadora sexual.

Esta es la modalidad más común, en Santa Marta hay cuatro lugares especializados en recibir a migrantes para esa práctica, en coordinación con oficinas ilegales en San Gil, Santander; Cartagena y en el departamento también en Ciénaga, la Sierra Nevada y Pivijay.

Asimismo, se encontró un fenómeno que se viene denunciando durante mucho tiempo, que es el reclutamiento forzado por parte de organizaciones criminales que funcionan en el territorio.

 “Se encontró explotación sexual en varios asentamientos de La Guajira exactamente Fonseca, Riohacha y exactamente en Santa Marta, en un asentamiento que queda en la zona 15 del barrio La Paz, donde viven aproximadamente 800 personas migrantes”, afirmó la defensora.

De acuerdo con Norma Vera de tras de este crimen están las organizaciones y redes de tratantes y lo más preocupante es que esta conducta está completamente invisible antes las autoridades y la sociedad.

MEDICIDAD  

De igual forma, dijo que hay cuatro organizaciones que usan niños de estratos 1 y 2 y de nacionalidad venezolana para mendicidad, les dan a los padres entre 20 y 30 mil pesos diarios 1000 niños.

“La mendicidad ajena, es la explotación de niños a través de terceros con fines de conseguir beneficios económicos. Sin embargo, hay que ser muy cuidadosos en este punto, porque tenemos que diferenciar la mendicidad asociada a pedir para subsistir y el alquiler de niños”, puntualizó la defensora.

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