Mercenarios Colombianos, una historia que viene de tiempo atrás

Tras el escándalo de la participación de militares colombianos en condición de retiro en el asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moise, en su casa de Puerto Príncipe, se reabre el debate sobre la industria de mercenarios que opera tras bambalinas.

Aunque la noticia sorprendió y tiene molesto al Gobierno Nacional y a los colombianos, esta no es la primera vez que un grupo de nuestro país trabaja en operaciones militares que traspasan fronteras, pues su perfil es muy apetecido por las grandes empresas que se dedican a este negocio.

Empresas que, de acuerdo con el director del Centro de Estudios y Paz, Néstor Rosania, han existido históricamente, pero se fortalecieron y crecieron de forma exponencial desde el 11 de septiembre de 2001.

“La guerra contra el terrorismo y todo el discurso de Estados Unidos, hizo que a nivel internacional esas empresas tuvieran mucho capital que les empezó a ingresar y muchos exmiembros de las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos empezaron a crear a sus empresas”, agregó Rosanía.

Estas empresas empezaron a operar en todo el mundo y desde ese momento han reclutado gente muy bien capacitada, que no necesita ningún tipo de entrenamiento y es en ese punto que los colombianos se han convertido en una mano de obra muy solicitada por su perfil.

Especialmente desde hace diez años, cuando los militares se empezaron a graduar de Fuerzas Especiales.

Esto porque tienen “un muy buen entrenamiento, porque son paracaidistas, tienen los cursos de lanceros, comandos, fuerzas especiales y, lo más importante, es la experiencia de combate, punto que es el diferenciador con soldados de todo el mundo”, añade el director del Centro de Estudios y Paz.

Y este es en términos generales el perfil de los colombianos que, según las autoridades, están implicados en el asesinato del presidente de ese país el pasado miércoles, pues son exmilitares con basta experiencia y múltiples cursos durante su carrera militar.

Estas personas fueron identificadas en dos requerimientos por las autoridades colombianas. En el primero, de acuerdo con el director de la Policía, general Jorge Luis Vargas, aparecen el sargento primero (r) Mauricio Javier Romero, el sargento viceprimero (r) Duberney Capador Giraldo y los soldados (r) Victor Albeiro Pineda, Manuel Antonio Grosso, John Jairo Ramirez y Alejando Giraldo Zapata.

Los dos primeros fallecieron en un procedimiento por la Policía Nacional de ese país y los últimos  cuatro más fueron capturados.

En el segundo requerimiento, las autoridades identificaron a los soldados en retiro Naiser Franco Castañeda, Enalbert Vargas, Jhon Jairo Suárez y Francisco Eladio Uribe, al sargento Viceprimero (r) Angel Mario Yarce y al capitán (r) Germán Alejandro Rivera y al teniente coronel (r) Carlos Giovanni Guerrero.

Según Néstor Rosania, estas personas deciden convertirse en mercenarios principalmente por tema de dinero, porque allá “les pagan sobre los 18.000 dólares mensuales versus un sueldo que acá no supera los siete millones”.

REPÚBLICA DOMINICANA FUE EL PUERTO DE LLEGADA

El Director de la Policía informó que las personas vinculadas al hecho utilizaron República Dominicana como trampolín para llegar a territorio haitiano.

Los primeros en viajar fueron el sargento viceprimero (r) Duberney Capador y el capitán (r) Germán Alejandro Rivera, quienes viajaron el 6 de mayo desde Bogotá a Panamá y luego a Santo Domingo, en el vuelo CM877 de Copa Airlines. Permanecieron en Santo Domingo durante cuatro días y el 10 de mayo viajaron a Puerto Príncipe por vía aérea.

24 días después, es decir el 4 de junio, el resto de los exmilitares tomaron el vuelo 252 de Avianca a punta Cana (República Dominicana), y dos días después pasaron por el punto fronterizo carrizal a Haití.

En medio de su recorrido pasaron por Santo Domingo, lugar donde el soldado retirado Manuel Antonio Grosso Guarín, subió una serie de fotografías en su perfil de Facebook en diversos puntos turísticos de la capital dominicana, como la zona colonial, el malecón, el Faro a Colón y frente al Palacio Nacional.

Desde el 6 de junio, fecha en la que ingresaron a Haití, de acuerdo con las autoridades, estas personas planearon el homicidio por un periodo de 32 días, hasta el 7 de julio, cuando a la 01:00 de la mañana asesinaron al presidente e hirieron a su esposa, en su residencia privada.

El director de la Policía agregó que se están investigando cuatro empresas, en donde se habrían reclutado a estas personas para producir los viajes y, posteriormente, ejecutar el atentado.

BOGOTÁ (Colprensa).

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