‘Escombros’: la más reciente obra de Fernando Vallejo

Aunque prometió no volver a escribir, Fernando Vallejo no ha parado de hacerlo, para fortuna de sus muchos seguidores, para tristeza de ese igual número de aquellos que lo rechazan, usualmente sin haber leído una sola línea de su trabajo.

Desde que hizo dicha promesa, ya se han publicado obras como ‘Mi hermano el alcalde’, ‘Memorias de un viejo hijueputa’, y ahora, vuelve a sorprender con ‘Escombros’, una obra que lleva tan sólo algunos días disponible en las librerías del país y ya hace parte de la lista de los libros más vendidos.

Un tema profundo y polémico a la vez, donde el escritor, que pasó buena parte de su vida en Ciudad de México, muestra el por qué piensa que vivir en un país como Colombia es una verdadera miseria.

“En Escombros no. El viejo maldiciente de este libro estará loco, pero lo que dice me deja maravillado. En todo tiene la razón. Le estoy muy agradecido por su escombrera, se me hace una suma de sabiduría, me disipa muchas incertidumbres, ya sé lo que me espera cuando envejezca, la recomiendo ampliamente», comentó Margarito Ledesma sobre el libro.

Son 191 páginas en donde por primera vez Fernando Vallejo relata la pérdida de David, su compañero de vida, quien empezó a enfermar tras el terremoto de septiembre del año 2017 en México y finalmente murió dos meses más tarde.

Es justo en ese momento en que inicia el relato, donde Vallejo transita también por los momentos actuales, donde sus habituales lectores se encontrarán con el habitual Fernando, quien suele traicionar a todos, empezando por él mismo.

Su retorno a Medellín, entre su vieja tradición que no soporta y un presente que no le interesa. Viviendo en Casablanca la bella, junto a Brusca, su perra como su única compañía, porque no necesita y no quiere más.

Vuelve a ser testigo de lo que él bien llama los efectos de la peste, la horrible miseria en las calles, la mortandad avasallante, mientras que los recuerdos regresan sobre su vida en México junto a sus dos últimas razones para vivir (David y Brusca) y reflexiona con impudicia y ferocidad sobre la vejez, los vecinos indeseables, la mendicidad y la pérdida de la memoria. /Colprensa

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