Adiós al decano del reportaje en Colombia

Siempre tenía varios proyectos de investigación en curso y muchos más en mente, escritos en las centenares de libretas de apuntes que siempre lo acompañaron en la interminable labor como reportero, como investigador y como el más respetado cronista del país.

Germán Castro Caycedo, a sus 81 años, tras lidiar con una grave enfermedad en los últimos años, falleció en Bogotá este jueves, dejando un legado, una verdadera cátedra de buen periodismo.

Era aquel que entrevistaba a personajes a los cuales nadie más tenía acceso, ni siquiera las autoridades, recorriendo partes del país a donde los medios de comunicación nunca habían llegado y contar el cuento bien contado, sea en televisión con su programa ‘Enviado Especial’, crónicas escritas en diarios del país o en una gran cantidad de libros que no dejan de editarse.

Por esto, era un personaje infaltable en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, donde sus libros siempre estaban en las listas de los más vendidos, donde los espectadores realizaban, con paciencia, largas filas para que él plasmara su firma en uno o varios de los ejemplares de sus principales obras.

Siempre le contaba a la gente, que estando en el colegio, por casualidad, leyó una crónica en un diario, la repasó varias veces, para darse cuenta que él quería escribir así, que quería dedicarse a contar historias.

Sacó a la luz buena parte de la Colombia oculta. Por 20 años no paró de viajar por el país haciendo un retrato de Colombia, sacando las cámaras de los estudios, lo que en su momento era impensable, para llevarla a las selvas, los páramos y hasta los desiertos.

Encontró en los libros el lugar perfecto para narrar las historias reales, pero con elementos y estructuras de la literatura, pero fiel siempre a los hechos. Por esto, Castro Caycedo le daba sentido a aquella vieja frase: “cuando la realidad supera la ficción”, pues sus historias sencillamente eran increíbles.

Sus más de 20 libros gozan de innumerables ediciones, pero también traducciones a distintos idiomas, como el francés, incluso al húngaro y japonés, superando más del millón de ejemplares sólo en Colombia.

Su propia historia bien valdría la pena conocerla a través de una extensa crónica, al ser sobreviviente de dos accidentes aéreos y ver su vida en peligro en un hospital ruso sin poder comunicarse con los médicos, sin olvidar que fue secuestrado y víctima de múltiples amenazas, porque contar la realidad en Colombia es una labor de alto riesgo.

Nació en Bogotá, pero a los pocos días su familia se fue a vivir a Zipaquirá, donde a los siete años de edad, escribiría lo que podría ser su primer libro, ‘Ciencias’, un cuaderno que ilustró con recortes, y donde escribió lo que iba conociendo sobre animales y plantas, y el cual conservaba en su selecta biblioteca.

Su primer acercamiento con el periodismo se dio siendo un adolescente. Unos años antes había descubierto la tauromaquia, a la cual se apasiona, y lo invitaron para que escribiera sobre algunas corridas de toros en el país en una revista especializada. Así arrancó su carrera.

De los toros al deporte, lo que lo llevó a viajar por el mundo siguiéndole los pasos a los deportistas colombianos que se empezaban a destacar en las principales competencias internacionales, las que sólo se podían conocer a través de sus escritos.

Con esa pasión, llegó a la sala de redacción de El Tiempo, donde aseguró, logró afinar su olfato periodístico y encontrar sus grandes reportajes en datos que muchos de sus colegas habían desechado, como una llamada desde Tunja donde un campesino había encontrado unas calaveras.

Piezas únicas del periodismo de todos los tiempos, ‘El Karina’, ‘Perdidos en el Amazonas’ y ‘La Bruja’, siguen seduciendo a los amantes de las buenas lecturas, pero también son visiones profundas del ADN de un país como Colombia, sin dejar de lado ‘Mi alma se la dejo al diablo’ con la historia de aquel hombre que murió en medio de la selva en extrañas circunstancias.

Cada uno de sus más de mil programas de Enviado Especial, sus dos docenas de libros y una incalculable cantidad de reportajes en los diarios, es una pieza única que permite entender un poco más la complejidad de un país como Colombia.  /Colprensa

 

También podría gustarte