Policía de Haití dice que asesinato de Moise se planeó en República Dominicana

El director de la Policía Nacional de Haití, León Charles, ha informado de que el asesinato del presidente Jovenel Moise se planeó en un hotel ubicado en la capital de República Dominicana, Santo Domingo.

Durante un balance de las investigaciones relacionadas con el magnicidio, Charles ha mostrado una foto en la que supuestamente aparecen los autores intelectuales del asesinato de Moise que, según él, reclutaron expertos para asegurar el éxito de la operación. «Son exsoldados de las fuerzas especiales de Colombia», ha recalcado, antes de subrayar que son «criminales» y la operación estaba «bien planificada».

Según la información recogida por ‘Le Nouvelliste’, en la imagen puede verse a Christian Emmanuel Sanon, James Solages –ambos ya detenidos– y Joel John Joseph –en búsqueda y captura–, entre otros. También aparece el gerente de la firma de seguridad venezolana CTU, Antonio Emmanuel Intriago Valera, que entró en Haití varias veces para planear el magnicidio, según Charles.

Charles ha informado también de que cuatro agentes de seguridad del presidente han sido puestos «en aislamiento» por la Policía, mientras que 24 están sujetos a medidas provisionales. Asimismo, se han registrado diez domicilios para avanzar en la investigación y se han hallado diversas armas.

Hasta ahora, la Policía de Haití ha emitido cuatro órdenes de búsqueda contra personas acusadas de ser coordinadores de la operación, aunque no se han publicado las alertas «para no interferir con el progreso de la investigación».

Por último, Charles ha agradecido la colaboración de los países que participan en la investigación, de la que ha dicho que está «muy avanzada». «Contamos con la colaboración de Interpol, Colombia, Estados Unidos. Estamos en el camino correcto», ha afirmado.

Por otro lado, la Policía Nacional de Colombia ha revelado que busca a otros tres colombianos que se habrían reunido en República Dominicana y Haití con los reclutadores de mercenarios. En rueda de prensa, el director de la institución, Jorge Luis Vargas, ha detallado que los tres colombianos se habrían reunido con Emmanuel Sanon, el arrestado como presunto autor intelectual del crimen, según ha informado Caracol Radio.

Vargas también ha informado de que el capitán retirado del Ejército Germán Alejandro Rivera García habría recibido 50.000 dólares (más de 42.300 euros) desde Estados Unidos antes del magnicidio. Al parecer, el dinero se entregó para la planificación de lo que inicialmente era un operativo de arresto.

Rivera ingresó a Haití el 10 de mayo, según Vargas, junto al exsargento viceprimero Duberney Capador. Contactaron con 12 y 10 personas cada uno, respectivamente.

ENTRENAMIENTO MILITAR ESTADOUNIDENSE
Además, algunos de los colombianos implicados en el asesinato de Moise habrían recibido entrenamiento militar estadounidense, según ha indicado un portavoz del Pentágono, Ken Hoffman, en un comunicado enviado a ‘The Washington Post’.

Hoffman ha indicado que «una revisión de las bases de datos de entrenamiento indica que un pequeño número de los colombianos detenidos como parte de esta investigación habían participado en programas de entrenamiento y educación militares de Estados Unidos en el pasado, mientras se desempeñaban como miembros activos de las Fuerzas Armadas de Colombia.

Por el momento, el Pentágono no ha confirmado cuántos colombianos estarían implicados ni exactamente en que consistió este entrenamiento.

Tras conocerse esta información, el senador Patrick Leahy, que supervisa la ayuda extranjera de defensa implicada en abusos de Derechos Humanos ha indicado que la asistencia que Estados Unidos proporciona a otros países puede adoptar giros no esperados. En este sentido, ha denunciado que el Ejército colombiano «tiene un largo historial de atacar a civiles, violar las leyes de la guerra y no rendir cuentas».

VIOLENCIA E INSEGURIDAD «TOTAL»
Mientras, el director de programas de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Haití, Stéphane Doyon, ha reiterado que es «urgente darse cuenta de que Haití está sumido en una situación de violencia e inseguridad total que se suma a una gran crisis sanitaria».

«El asesinato del presidente agrega incertidumbre a un país que parece estar al borde del caos», ha agregado en una tribuna publicada en Europa Press.

En este sentido, ha explicado que la capital, Puerto Príncipe, está dividida «en muchas líneas de frente» y «barrios enteros están bajo el control de grupos armados que cambian territorios». Los enfrentamientos han forzado a miles de residentes a abandonar algunos barrios, mientras que en otros, como Cité Soleil, la población se encuentra atrapada por los combates, según Doyon.

En este contexto hay muchas víctimas de la violencia, especialmente heridos. Doyon ha ejemplificado sus palabras con el caso del hospital de MSF en Tabarre, que ha dado atención a más de 600 personas heridas desde principios de año, la mayoría de las cuales son de los distritos de Martissant, Cité Soleil, Croix des Bouques o Bel Air, que es escenario de enfrentamientos especialmente graves. MSF también sigue atendiendo a víctimas de violencia sexual o de género en Puerto Príncipe y Gonaives.

No obstante, las instalaciones sanitarias no están «exentas» de los ataques, según Doyon, que ha lamentado que las actividades médicas de MSF en Haití «se han visto alteradas por una sucesión de incidentes críticos». En febrero, un hospital de MSF dedicado al tratamiento de personas con quemaduras graves en el distrito de Drouillard tuvo que cerrar porque fue rodeado por los combates.

Durante el mes pasado, una explosión de violencia en el barrio de Martissant puso en la línea de frente, a prueba, al personal del centro de emergencias de MSF. Durante muchos días, el personal médico tuvo que atender a los heridos mientras se protegía de las balas perdidas y una de nuestras ambulancias fue robada.

«El sistema sanitario es ya extremadamente desigual, con una atención privada disponible sólo para los que pueden permitírsela, mientras que las instalaciones públicas carecen de los recursos básicos», ha señalado, antes de recalcar que, en este contexto, es un «desafío» mantener las actividades médicas.

«En un momento en el que MSF debería expandir sus actividades para responder a las crecientes necesidades médicas de la población, incluidas las relacionadas con un aumento de los casos de COVID-19, estamos teniendo problemas para mantener abiertas nuestras instalaciones», ha remachado.

/Colprensa

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