Más democracia bien conviene

De acuerdo estoy, ha estado y estaré siempre con que se acaben los privilegios de las élites, grave mal que ha aquejado nuestra ciudad, departamento, país; y sin duda, una de las principales razones por las que la ciudadanía se ha desencantado y desentendido en gran parte de la política y la cosa pública, impidiendo ello una verdadera democracia, debe bajo todo punto de vista, ser participativa, activa y mayormente esencial en la vida de los pueblos. Debe ser la democracia, como dijera el grande estadista y nunca bien ponderado político colombiano Álvaro Gómez Hurtado, a quien me permito parafrasear, para que sea y cumpla con su razón de ser, tener más pueblo en su seno.

Empero y a pesar del pesimismo de algunos, debemos ser conscientes que no estamos condenados a que la política en particular y la cosa pública en general sea siempre así, debiendo aferrarnos a lo mejor, entender que vivimos una de las épocas más politizadas de la historia actual, lo que comporta la necesidad de una gran oportunidad para que entre todos construyamos una auténtica democracia y la ciudadanía sea eje y centro de la toma de decisiones. Es entender el ejercicio del poder de manera diferente; esto es, verlo como el noble oficio para servir y no un privilegio para servirse de él.

Grave, muy grave que se vea como normal el ejercicio político para adentrarse en corrupción, prebendas, beneficios, abuso del poder e impunidad, lo que ha filtrado en la sociedad la idea que todos los políticos y servidores públicos son iguales y que nunca pasará nada para hacer justicia frente a los abusos. De ahí que obligados estemos a contribuir a una nueva cultura política y un distinto ejercicio del poder. Es mirar hacia adelante, dejar atrás todo agravio, resolver lo pendiente y hacer que la impunidad no sea más la grande invitada de los excesos cometidos. Tenemos que fortalecer y profundizar la democracia, en lo que ayuda una mayor participación e interés ciudadano en la toma de decisiones y velar porque el ejercicio del poder se realice de cara al porvenir, que no al ayer.

No debemos oponernos a los cambios buenos, requerimos de una participación política activa, con procesos legítimos, legales y válidos para no ponerla más en riesgo. Es llevar siempre a cabo acciones pertinentes, apegadas a la constitución y la ley, para así emprender sin tropiezos decisiones políticas que garanticen justicia y derechos, Es ponernos en la posibilidad de avanzar en el cumplimiento de todo clamor de justicia y para que el castigo a los culpables no sea más un asunto por realizar.

No más políticos ni servidores públicos haciendo de las suyas, sin Dios ni ley, sino adentrarnos en procesos reivindicatorios y reivindicadores que faciliten y permitan en lo posible romper la idea que por más males que hagan nunca pasará nada. No podemos como pueblos ser permisivos, sino veedores para que las cosas todas marchen bien, mejor y superiormente, y en consecuencia no hacer dejadez ni ausencia en todo cuanto refiera toma de decisiones. [email protected]

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