Cuba, voces claman exigir libertades 

A los cubanos, al parecer, se les llenó la copa, y tras décadas de silencio y resignación ante el régimen que les ha impuesto el Partido Comunista, salieron a protestar y a exigir que el gobierno de Miguel Díaz-Canel solucione de inmediato la profunda crisis económica, social y sanitaria que padece la isla. En varias ciudades de Cuba las multitudes se desplazaron masivamente el domingo pasado en procura no solo de pedir alimentos y medicinas, sino también para exigir libertades.

Desde el “Maleconazo” de 1994 no se vivía un momento como este. La diferencia es que ahora, siendo espontáneo, parece un movimiento más fuerte y multitudinario. Hay, sin duda, una gran crisis humanitaria, en la que participan diversos ingredientes. El tradicional manejo gubernamental que aísla a ese país del resto del mundo, el bloqueo económico que persiste y los efectos de la pandemia de covid-19 surgen como las principales causas de la difícil situación que afrontan los cubanos hoy. Solo este último factor se expresa en el récord de 6.750 contagios en un día, lo que es exagerado para un país de 11,2 millones de habitantes.

Para controlar los contagios, desde el jueves  pasado será obligatorio el aislamiento por 14 días de todos los que lleguen a la isla. Hay una ira contenida que, impulsada por el hambre en los hogares, parece llevar a miles de cubanos a estar dispuestos a la violenta reacción del régimen. Las arengas “Abajo la dictadura”, “Que se vayan” o “¡Patria y vida!” eran impensables hasta ahora. La respuesta oficial no se ha hecho esperar y la represión ha llevado a la violencia, incluso contra la prensa internacional. Para echar más candela al fuego, Díaz-Canel hizo una declaración pública en la que llama al “combate” a los seguidores del partido de gobierno, y a defender como sea el régimen. Además de la represión, el gobierno cubano ha reaccionado con cortes de energía por varias horas en el país y con bloqueos de internet, como mecanismos para censurar la libre expresión.

En una isla que depende tanto del turismo esta es un arma de doble filo, que suma peligros a la ya desbordada expansión del coronavirus, que tienen en colapso a los servicios de salud. Desde afuera muchos cubanos ofrecen donaciones para los habitantes de la isla, pero el gobierno se ha opuesto a que esto ocurra, bajo el argumento de que tiene herramientas suficientes para afrontar el desafío. Al mismo tiempo culpa a los Estados Unidos de la situación caótica que se vive. También resulta paradójico que solo días después de que el gobierno cubano anunció que su vacuna contra la covid-19, Abdala, tiene una efectividad del 92,28%, la emergencia sanitaria está prácticamente sin control. Lo cierto es que, de mantenerse la represión para tratar de sofocar los justos reclamos, el conflicto podría escalar y traducirse en muertos y heridos.

Por el contrario, si entra en razón y facilita el diálogo, sin autoritarismos, podrían abrirse nuevos caminos promisorios para Cuba. Lo ideal, sin duda, sería que la tensión actual ayudara a dar el paso a la democratización que desde hace décadas se clama. Eso ayudaría a lograr que cesen los bloqueos económicos y a que los cubanos tengan la posibilidad de un futuro.

*Internacionalista 

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