El Magdalena tuvo 309 muertes violentas en el primer semestre

Gremios reclaman acciones y estrategikas más contundentes contra la delincuencia y el crimen organizado 

Más allá de las simples estadísticas que de por sí han generado toda clase de alarmas entre los organismos de seguridad del Estado, la criminalidad en Santa Marta y algunos municipios del Magdalena tiene connotaciones muy particulares que reflejan como la migración venezolana ha desestabilizado la seguridad y tranquilidad ciudadana.

No se trata de homofobia ni de estigmatización hacia los migrantes del vecino país. Se trata sencillamente que a la ciudad han llegado organizaciones de criminales de Venezuela, algunas de ellas para zanjar sus diferencias, y otros se han agrupado para dominar negocios como el microtráfico, la extorsión y el hurto. Eso lo saben las autoridades, pero desde el alto Gobierno les tienen prohibido hablar así, diciéndole al pan, pan, y al vino vino. Pero lo cierto es que la criminalidad y los hechos de violencia se han ´disparado´ debido al accionar delincuencial de los migrantes venezolanos.

´Hoy ya no son las bandas criollas las que mandan, ni tiene los territorios. Hoy las bandas de venezolanos han ido desplazando de manera acelerada a los delincuentes locales´, dijo a este Diario un investigador judicial.

Ahoira bien, las muertes violentas en el departamento, y los municipios que la circundan han generado en las autoridades encargadas de la seguridad un interés particular por reducir las veces en las que se haga necesario repetir ‘el nueve-cero-uno’ a través del radio policial, para alertar por un caso.

No se puede tapar con el sol una verdad. Y es que la criminalidad no cede en Santa Marta ni en el Magdalena. Un total de 309 personas murieron de manera trágica en el departamento del Magdalena en los primeros seis meses del presente año, de acuerdo con la información entregada por las autoridades judiciales y los encargados de las diligencias de inspecciones a cadáveres de la Policía Judicial del CTI, la Sijín y la Unidad de Tránsito y Transporte.

De acuerdo al reporte entregado por las autoridades, el mes más violento de este primer semestre fue junio con 67 casos, seguido de febrero con 58, mayo con 51 y el de menor cifra fue abril con 42. De esas víctimas 140 corresponden a personas asesinadas con armas de fuego – casos ocurridos en hechos de intolerancia, y sicariatos por ajuste de cuentas entre organizaciones criminales -. Mientras que 72 murieron por lesiones sufridas en accidentes de tránsito durante este semestre que pasó.

El informe también indica, que en lo que concierne a muertes con armas blancas se presentaron 23. Así mismo, 22 suicidios, casos por inmersión 17 y decesos por establecer 36. Se espera que en el segundo semestre del año las cifras mejoren en cuanto a homicidios y accidentalidad tanto en Santa Marta como en el resto del departamento del Magdalena.

ESTADISTICAS DEL 2020 

Las autoridades informaron que durante el primer semestre del 2020, se registraron 108 asesinatos a bala, de esta cifra, 50 correspondieron a esta ciudad y 58 en todo el Magdalena. Por otro lado, la accidentalidad vial se ‘disparó’ en ese momento, debido a que hubo 46 personas muertas por esta modalidad,  pese a los controles viales ejercidos por las especialidades de tránsito y transporte de la Policía Metropolitana y la Policía departamental. Así como 16 hechos que se presentaron con armas corto punzantes; en lo que concierne a muertes por inmersión 16, suicidios 28 y decesos por establecer 32.

CIFRAS COMPARATIVAS 

El informe judicial indica que las estadísticas no favorecen en comparación para el mismo período del año anterior, porque la cifra total de muertes a bala fue de 108 en todo el departamento del Magdalena; mientras que en este semestre que pasó, es decir en el 2021, fueron 140.

Sin embargo, Santa Marta se disparó desde enero hasta junio de 2021; presentándose 63 homicidios, teniendo en cuenta que en el 2020 se presentaron 50 crímenes a bala, la gran mayoría de  esos por temas ajuste de cuentas entre organizaciones criminales en disputa de temas de narcotráfico o territorio; otros se le atribuyen a otros casos como riñas e intolerancias bajo los efectos del alcohol, otros por venganza personal.

Por otra parte, en la accidentalidad vial, en el 2020 hubo 46 decesos a causa de lesiones sufridas en siniestros viales, y en el 2021, las autoridades reportaron 72 inspecciones a cadáveres en todo el Magdalena, lo que muestra una panorama de ascenso en lo que va del 2021 en comparación con el mismo periodo del año inmediatamente anterior, aunque a diario se observan motociclistas irrespetan las medidas de seguridad necesaria; conductores de automóviles adelantando otros automotores en zonas prohibidas o incluso personas transportándose como polizones en vehículos pesados.

DATOS DE MEDICINA LEGAL 

De acuerdo con el Instituto de Medicina Legal la ciudad de Santa Marta, al igual que Ciénaga y la comprensión municipal de Zona Bananera, encabezan la lista negra de los lugares donde ocurrieron los asesinatos en esta región norte del país.

En lo corrido del año 2021, en el Magdalena han asesinado alrededor de 140 personas y de esta cifra más de 60 se presentaron en Santa Marta, 37 en Ciénaga, cinco en jurisdicción de Puebloviejo, incluyendo Tasajera; cuatro en Sitionuevo, 11 en Zona Bananera, un caso en El Retén, siete en Aracataca, dos en Pivijay, siete en Fundación, uno en Ariguaní, El Difícil, dos en Plato, uno en Santa Ana, dos en San Sebastián y dos en El Banco, sur del departamento, más de 100 homicidios.

Las cifras son de Medicina Legal y los datos han sido procesados por defensores de derechos humanos de esta región, quienes, preocupados por el mapa de la nueva ola de violencia, insisten en que las autoridades encargadas deben replantear sus políticas de seguridad y así evitar que se pierdan vidas.

Dichos informes judiciales sostienen que las causas y los autores son distintas, las víctimas, en la gran mayoría de los casos, son población civil y en las últimas matanzas ocurridas en Santa Marta han sido migrantes venezolanos y otros que, al parecer, integraban bandas criminales: Clan del Golfo y Los Pachencas.  Por esta pandemia violenta de asesinatos, la comunidad permanece en alerta, sobre todo por las advertencias de los analistas en temas de seguridad que piden la neutralización de los perpetradores del delito.

Pese a los esfuerzos de las autoridades para tratar de resolver el problema, es decir, capturar a los sicarios, los resultados no han sido óptimos. La Policía Metropolitana detiene a algunos actores armados, sin embargo, los jueces los dejan en libertad meses o días después ya sea por falta de pruebas o malos procedimientos en las capturas.

Las cifras indican que algunas muertes han sido aclaradas mediante las labores de inteligencia que adelantan los investigadores judiciales tanto de la Policía Nacional como los del CTI de la Fiscalía. De acuerdo a la Policía, la mayoría de los hechos sangrientos son cometidos con arma de fuego, con elementos cortopunzantes y objetos contundentes.

HOMICIDIOS Y SUS MÓVILES 

Sobre los diferentes homicidios que se han presentado en la capital del Magdalena y los móviles del crimen, las autoridades lo atribuyen al clásico ‘ajuste de cuentas’ que muchas veces se deben a la ingesta de licor, al consumo, venta de  droga, y no al tema de seguridad ciudadana.

“Al analizar las cifras la mayoría de estos casos, pertenecen a ajuste de cuentas entre bandas delincuenciales, algunas de estas ya están identificadas y se han empezado a intervenir. El tema de loa ajustes de cuentas son muy frecuentes por lo de las organizaciones criminales, casos de relación al estupefacientes, perdidas de cargamentos de droga y demás. Las víctimas tienen antecedentes judiciales y en el trascurso de las investigaciones se conoce que estos están relacionados con bandas dedicadas al narcotráfico”, explicó un investigador judicial.

CASOS RECIENTES 

Sobre los casos recientemente ocurridos  en el mes de junio como consecuencia de un posible ajuste de cuentas, se constató que las víctimas tenían antecedentes penales.  “Cuando empleamos este término es cuando sabemos que las personas que han sido asesinadas tuvieron un vínculo con alguna banda delincuencial o eran cabecillas. La gran mayoría han estado inmersos  en líos de drogas y eso los hace ‘blanco’ de muerte”, agregó el experto.

CRIMINALES ACTUARON EN PANDEMIA 

Frente a la actual tasa de homicidios en el Magdalena, el departamento no logró disminuir los delitos contra la vida. Cada 48 horas, a plena luz de día y en pleno toque de queda durante el tiempo de aislamiento se presentaron los homicidios, la mayoría por ajuste de cuentas y fueron cometidos empleado para ello las armas de fuego.

Para la Policía no hay dudas que el delito de mayor preocupación fue y sigue siendo el homicidio, por el cual viene trabajando con la policía judicial, con la policía inteligencia y del Modelo Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes, para hacerle frente a este flagelo especialmente en la capital del  Magdalena y otras zonas del departamento.

BAJARON LOS HECHOS DELICTIVOS 

Por su parte, el coronel Óscar Solarte, comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta manifestó que en materia de seguridad, el balance articulado entre la Alcaldía Distrital y la Fuerza Púbica viene entregando resultados satisfactorios, sin embargo los delitos de lesiones personales presentaron una reducción bastante importante, y el delito contra la vida presentó una disminución muy leve, casi que se mantuvo igual al año 2019.

Hay que mencionar que de las seis modalidades del delito; el hurto a personas, hurto a celulares, hurto a automotores, residencias, entre otros, en algún momento cuando hubo la apertura económica en medio de la pandemia por el COVID 19 se quiso disparar el hurto a bicicletas, pues también fue un medio mucho más utilizado. Sin embargo las autoridades a cargo de la seguridad lograron controlar y contener este delito.

ASESINADOS SEIS MIEMBROS LGBTI 

Durante los meses de aislamiento derivado del COVID 19 aumentó el prejuicio contra mujeres lesbianas, hombres gay, personas bisexuales y mujeres y hombres transgénero. Los informes de las entidades judiciales revelan que una de las regiones del Caribe con mayor número de asesinatos es el Magdalena y le sigue en el departamento del Atlántico.

Entre el año 2020 y 2021, las estadísticas indican que seis  homicidios ocurrieron en esta zona del país. La Personería refiere además que, las vidas de personas con Orientación Sexual e Identidad de Género Diversas (OSIGD) siguen expuestas a múltiples formas de violencia por prejuicio en Colombia, donde apartarse de los códigos heteronormativos de género y sexualidad tiene consecuencias graves para la vida y la materialización de derechos de estas personas.

El año pasado fueron 77 los homicidios y feminicidios de esta población. La mayor parte de los hechos se registraron en departamentos del Caribe colombiano, con 28 casos; seguidos de Antioquia, con 15; Valle del Cauca, con 8; Eje Cafetero, con 7, y en otras zonas del país un total de 19 casos.

En los primeros 5 meses del 2021, un total de 21 personas de esta población han perdido la vida: en Valle del Cauca (4 casos), Magdalena y Atlántico (6); Cesar y Sucre (4), Bogotá (2), Córdoba, Bolívar, Quindío, Caldas y Tolima con un caso en cada departamento. Y las principales víctimas siguen siendo las mujeres transgénero, con 15 asesinatos, 13 de ellas no superaban los 35 años de edad.

‘RIÑAS DISPARARON LAS CIFRAS DE HOMICIDIOS’ 

Las autoridades concluyen que disminuir las cifras de crímenes a bala y riñas de intolerancia tardaría tiempo porque hay un problema estructural de cultura y una falla en la socialización y la adopción de valores ciudadanos, del respeto por los derechos humanos y por las diferencias del otro. “La mayoría de estos casos es el resultado de las acciones que a diario se registran entre personas de nacionalidad venezolana que se encuentran ubicados en distintas parte de la capital del Magdalena. Mientras que otros casos por lo general se registran entre celebraciones familiares, o establecimientos públicos donde las personas tomadas optan por asesinar por hechos intolerante que se da cuando una persona de la nada toma un objeto cortopunzante y de la nada atacan al otro ocasionándole la muerte”, comento una fuente judicial.

VÍCTIMAS DE SICARIATO 

Jefferson Charris Polo, conocido como ‘El Negro’ fue muerto a bala a las afueras de su vivienda situada en el municipio de Aracataca. El caso ocurrió el pasado 2 de mayo del 2021.

Así mismo, las autoridades informaron sobre el asesinato a bala de Erick Ospino Martínez, quien mató a su mujer Viviana Narváez Rodríguez con arma de fuego al interior de una vivienda en el municipio de Guamal, y luego se suicidó con la misma arma.

Reynel Monsalvo Durán, el patrullero de la Policía Metropolitana de Santa Marta con 17 años de servicio a la comunidad, que fue asesinado en medio de un procedimiento policial registrado en el oriente de la ciudad, a manos de tres delincuentes que al ser descubiertos por uno de los agentes y para darse a la huida decidieron dispararles a quemarropa.

El herido responde al nombre de Carlos Andrés Gregory Varela, con más de 8 años en la institución, quien presentó una herida en una de sus piernas y fue atendido en el puesto de salud de Bastidas una hora más tarde, luego que se negara a recibir cuidados médicos para quedarse en el sitio de los hechos en busca de los responsables. Por este ataque, un Juez Penal Municipal con Funciones de Control de Garantías de Santa Marta, dictó medida de aseguramiento en contra de alias ‘Mataburra’ y ‘Pava’, dos de los cuatro sujetos que participaron en el cruce de disparos con dos uniformados de la Policía, y en el que infortunadamente, perdió la vida el patrullero Monsalvo Durán en el oriente de esta capital.

De igual modo, Yoiner Rodríguez Cárdenas, conocido como alias ‘Joe’; Juan David Durán, conocido como ‘Chiwi’; Álvaro Vergara Jaimes, de 52 años; Yexon José Carreazo Castro, conocido como ‘El Chamo’; Óscar Aquileo Flórez Rodríguez, alias ‘Cacha’ y Brayan David Epalza Márquez; Jhon Jairo Granados Llanes, conocido como ‘Jhonpa’; Adixin Enrique Díaz Piter, conocido como alias ‘Bebé; Vianney José Tovar Ramírez, de 38 años; Yesid Manuel Beltrán Márquez, entre otros.

TRIPLE CRIMEN 

El pasado 11 de mayo aprovechando el toque de queda – medida adoptada en ese momento por la Alcaldía Distrital, para evitar la circulación de personas entre las 6:00 p.m. y las 5:00 a.m. – pistoleros perpetraron un ataque sicarial que dejó como resultado tres personas muertas, dos de ellas de nacionalidad venezolana y una adulta mayor.

Robinson Stik Gotopo Navas, el venezolano que murió en el hecho de los hechos casi que de forma instantánea, tras ser acribillada a balazos. Abraham José Araujo Hernández, la segunda víctima del atentado, quien intentó refugiarse en una viviendo, sin embargo fue perseguido y ultimado dentro de la misma.  Rosa Elena López Manjarrez, la mujer de 83 años de edad quien había resultado herida de un impacto de bala que se alojó a la altura del abdomen y le afectó varios órganos. Esta última murió el pasado 19 de mayo en la UCI de una clínica de la ciudad.

Los investigadores en su momento hablaron de dos hipótesis. La primera tenía que ver con un posible ajuste de cuenta y la segunda sería por venganza entre bandas criminales venezolanas que están delinquiendo en la ciudad. “En la capital están incursionando bandas que son lideradas e integradas por ciudadanos que han migrado del vecino país Venezuela, son personas que tienen cuenta pendientes con la justicia de su país o por el contrario han pagado alguna condena por hechos delictivos que cometieron allá también”, apuntaron las fuentes policiales.

CASOS RELEVANTES 

Uno de los hechos ocurridos en este semestre que pasó y que perturbó la tranquilidad de la comunidad samaria, ocurrió en el sector de El Líbano, el pasado mes de febrero, alrededor de las 6:30 de la tarde. Las víctimas Rafael Domingo Murillo García de 43 años de edad, y la mujer Luz Adriana Benítez Mercado de 38 años, ambos de Apartadó, Antioquia, se movilizaban a bordo de un vehículo tipo taxi de placas UQS – 999, cuando fueron sorprendidos por pistoleros en moto que sin mediar palabra le dispararon indiscriminadamente.

La pareja que viajaba en el vehículo fue asesinada de por lo menos dos disparos cada uno, mientras que el conductor resultó ileso. Las víctimas mortales quienes se desplazaban a bordo del ‘zapatico’ habían salido del Hostal Kumbaya.

Las pesquisas adelantadas por los agentes especializados en este tipo de hechos, inicialmente revelan que la pareja, presuntamente tenían una relación sentimental, y venían hacia la ciudad de Santa Marta a cobrar un dinero presuntamente de una extorsión o producto de un negocio de droga. En el procedimiento investigativo, los uniformados de la Sijín y de la Sipol, lograron establecer que el hombre, apodado o conocido con el alias de ‘Mingo’, era uno de los cabecillas activos de la organización criminal ‘Clan del Golfo’, y estaba bajo el mando del jefe, Dairo Antonio Úsuga David, conocido como ‘Otoniel’.

Otro de los casos fue el homicidio de Andrés José Vargas Arias, de 23 años de edad, se registró en el apartamento 303 del edificio Trocadero que está ubicado sobre la carrera 22 con calle 17 del barrio El Jardín, inmueble que fue escogido para adelantar una reunión entre abuelos, hermanos y sobrinos donde se definiría una herencia.

Allí se originó una acalorada discusión cuando una mujer identificada como Martha Patricia Arias Pérez (hija, madre y esposa) presuntamente intentó hacer que su padre firmara un documento y esto disgusto al homicida, es decir su hermano, Edgardo Arias Pérez. La institución reportó que cuando la víctima mortal, Varga Arias – hijo de Martha – intentó interceder para calmar los ánimos, su tío Edgardo, desenfundó un arma de fuego y le propinó un balazo a la altura de la región axilar, proyectil que le comprometió varios órganos en cuestión de minutos. La víctima murió en una clínica de la ciudad.

En el mismo hecho resultó herido el padre de Andrés, Ulpiano Vargas Castañeda, quien también fue atacado por Edgardo, cuando intentó defender a su hijo.

72 VÍCTIMAS DE LA ACCIDENTALIDAD 

Las estadísticas dicen que 72 personas murieron siendo víctimas de accidentes de tránsito en el semestre que pasó. Una cifra que lleva a concluir a las autoridades de esta especialidad que en el departamento del Magdalena el respeto de las normas de tránsito y las indicaciones viales, es decir la ‘inteligencia vial’ no se está aplicando o por lo menos los conductores de vehículos no la tienen en cuenta a la hora de transportarse.

Si bien las cifras reflejan un ascenso notable en todos los apartados de forma general y que la presencia de personal de tránsito en las vías del departamento con los diferentes operativos de control sigue siendo permanente, los números de motocicletas involucradas en casos de accidentalidad siguen siendo altos. La imprudencia vial es una de las principales causas de los decesos.

CASOS POR ACCIDENTE 

La accidentalidad cobró la vida de abuelo y nieto, momentos en que se transportaban en un motocarro y chocaron con un poste de luz, hecho sucedido en la carretera Troncal del Caribe, el pasado mes de junio.

Las víctimas de este siniestro respondían a los nombres de: Edgar David Pérez De La Rosa, de 14 años de edad, quien murió de forma instantánea en el lugar de los hechos, y su abuelo Carlos Julio Pérez Moscote, nacido en Ariguaní, Magdalena hace 67 años, conocido popularmente como ‘Carlos’ y propietario del motocarro’, falleció en la clínica Bahía de esta capital, a donde había sido trasladado tras presentar golpes y heridas, pero no aguantó y murió. El siniestro vial se presentó a la altura del kilómetro 1+730, sector Nueva Mansión, vía que de Santa Marta conduce al sector de Palomino

SUICIDIOS E INMERSIÓN 

Nestor Vicente Martínez Saurit, el hombre que tomó la decisión de acabar con su vida bajo la modalidad de ahorcamiento. La víctima fue hallada la mañana de ayer por sus familiares. De otra forma fue con Jaqueline Elvira Cotes Silva, quien se lanzó del tercer piso de reconocido hotel Tamacá, el cual se ubica en el sector turístico de El Rodadero, al sur de la capital del Magdalena.

Por inmersión, los casos que más se destacaron fueron los de Natalia Ramírez Amado, de 22 años de edad, la joven turista que murió ahogada en el Río Minca, donde había llegado con amigos a disfrutar, y Carlos Alberto Vargas Ochoa, el empresario antioqueño que había desaparecido cuando disfrutaba de un baño de mar junto a su hermana, con quien había llegado de vacaciones en Semana Santa y fue hallado sin vida en las playas Coco Beach, cerca de Palomino, La Guajira.

MUERTES POR ESTABLECER 

Finalmente, Luis Rafael Cotes Riascos, el adulto que después de una caída quedó con heridas de gravedad en diferentes partes de su cuerpo, de las cuales no se pudo recuperar, mientras que un mejor de 10 años de edad, perdió la vida al caer de un árbol en Guacamayal, corregimiento de la Zona Bananera.

Por otro lado, Jesús David Bolaños Cadena, alias ‘Pulso’, al parecer, asesinó a un hombre a balazos y luego la comunidad lo ultimó a punta de palazos y golpes;  José Edilberto Barreto Álvarez, de 61 años; el labriego encontrado sin vida en Palmor, corregimiento de Ciénaga en la Sierra Nevada; Weimer Leivis Fontalvo, murió la mañana en la sala de urgencias de la clínica Mar Caribe, donde fue trasladado luego de sufrir un accidente laboral, entre otras víctimas.

VÍCTIMAS Y MODALIDADES 

Tomando las características que con mayor frecuencia se presentaron en los 140 homicidios registrados por las autoridades este primer semestre en el Magdalena, es posible identificar un “escenario ideal” en el que se comete este delito.

Las víctimas más comunes, según las cifras, son hombres de nacionalidad colombiana, de edad entre 23 y 33 años, solteros, bachilleres y trabajadores independientes o desempleados que al momento de ser asesinados se movilizan a pie por vías públicas o en vehículos.

En cuanto a los “objetivos” son agredidos con frecuencia por otros hombres que los abordan a pie o como parrilleros de motocicleta y los atacan, en su gran mayoría, con armas de fuego. Asimismo, los datos oficiales dejan ver que la hora en la que la mayoría de homicidios se registraron fueron los días sábados y domingos, entre las 6:00 de la tarde y las 12:00 de la medianoche.

Para los investigadores judiciales el resultado del sicariato y de riñas en algunas ocasiones se debe por la fatal combinación de intolerancia e ingesta excesiva de bebidas alcohólicas.

“El desempleo ha impactado fuertemente en la delincuencia. El nivel de desocupación y la necesidad de adquirir recursos, sumado al deseo de conseguir dinero fácil, hace que haya crimen”, explicaron las autoridades, quienes agregaron que continuarán reforzando la seguridad en el departamento para reducir la tasa de homicidios en este 2021.

La Policía Nacional seguirá trabajando desde la prevención, la cual consiste en llegar a los barrios y sectores del departamento con las autoridades municipales para identificar los problemas sociales y  promover la ocupación del tiempo de los niños para sacarlos de un entorno social complicado. Así como identificar las líneas de las bandas estructuradas dedicadas al gota a gota, extorsión y tráfico local de estupefacientes, de donde se derivan un gran porcentaje de los homicidios en el departamento.

 

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