¡Patria y Vida! ¡Libertad!

El pueblo cubano hambriento, sin medicina, sin esperanzas ni oportunidades, sin libros, el alimento del alma y, lo más doloroso, sin libertad, se ha armado de valor y ha salido en paz, pero con desesperación, a las calles a manifestarse.

Su grito ¡Libertad, libertad! retumba en la isla. ¡Morir por la patria es vivir! Canta el pueblo en las calles.  Son unos valientes. Se siente temor por ellos, porque bien sabemos que su grito de ¡Libertad! puede terminar en muerte.

El régimen comunista establecido por los Castro y heredado por su esbirro, Miguel Díaz-Canel, no se para en contemplaciones. Unos muertos más, unos desaparecidos después de miles y miles que jamás han aparecido o fueron asesinados, por oponerse al régimen, no importan. Lo único que importa es mantenerse en el poder.

Lo que no ha entendido el nuevo dictador comunista es que estas manifestaciones se parecen cada día más a la “Primavera Árabe” que tumbó regímenes mucho más poderosos. Esta es la voz de un pueblo, que ya no resiste más.

 

El “presidente” dictador, ha culpado de todos los problemas de la isla a Estados Unidos y ¿cómo no?, si esa ha sido la excusa de siempre, burda mentira usada por décadas. Ya ningún cubano sensato se traga ya ese cuento.

¿Realmente, por qué no se produce en Cuba suficiente comida para su alimentación, si en la isla hay tierras excelentes que pueden producir maíz, arroz, azúcar, aguacates, toda clase de frutas tropicales, tubérculos nutritivos, ganado vacuno, cabras y ovejas, gallinas y patos, para leche, carne y huevos, además de la abundante pesca y mucho, mucho, más?

La razón de la constante escasez, sufridas por décadas, es la ineptitud del gobierno, la falta de emprendimientos, de libertad para sembrar y cosechar, de programas de mejoramiento de tierras y manejo de aguas, créditos y libre comercialización de los productos.

Qué tragedia que son los gobiernos comunistas; cuánta misera traen a sus pueblos por su incapacidad para administrar las riquezas del país. ¡Hasta acabaron en Venezuela con la riqueza petrolera, una de las más importantes del mundo!

¡Patria y Vida! ¡Libertad! Gritan los cubanos en todas las ciudades de Cuba y del mundo, donde la diáspora cubana ha encontrado la libertad de la que carecen en la isla.

La isla está sin Internet; el régimen lo ha bloqueado, no quiere que el mundo sepa lo que está pasando. No quiere que se oiga el grito del pueblo ¡Cuba para los cubanos! ¡Se acabó esto! No quiere que se sepa del hambre de los más humildes, del pueblo desesperado, arrinconado, con cortes de luz permanentes, sin vacunas, con las comunicaciones cortadas y con una brutal represión.

Sabemos que hay muertos, desaparecidos, heridos. ¿Pero cuántos? Amnistía Internacional ha pedido respetar al pueblo.

Los cubanos de Cuba y de la diáspora están unidos. El mundo libre los debe respaldar, por la libertad, por la paz, para que recuperen los derechos que perdieron hace seis décadas, para que puedan libremente elegir qué estudiar, dónde vivir, viajar, leer, escribir, cosechar con ganancia, cómo gastarse su sueldo, a quién elegir para gobernar.

Díaz-Canel, desesperado, ha llamado a sus milicianos a defender “la revolución”. Lo que busca es un enfrentamiento entre hermanos, una lucha fratricida, una guerra civil. ¡Dios proteja a los cubanos

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