Así se llevan las vacunas a las zonas más apartadas del país

Las vacunas contra el covid-19 requieren de largos recorridos para llegar a los municipios y territorios más apartados del país. Por eso y para incentivar la vacunación en todo el territorio, el Ministerio de Salud dio a conocer la historia de Enriqueta Rentería, vacunadora que tiene la misión de proteger contra el covid-19 a todo el sur de su departamento del Chocó.

Litoral del San Juan, es uno de los municipios más extensos que tiene Chocó, con una población aproximada de 850 habitantes en Santa Genoveva de Docordó, su cabecera municipal, y alrededor de 6.000 en los sectores rurales; en toda esta región, Enriqueta cumple su labor como coordinadora del
Programa Ampliado de Inmunización PAI.

Cuenta que ha sido una labor titánica llevar estas dosis de esperanza en un departamento caracterizado por su diversa geografía, multiplicidad de etnias y considerables distancias que separan unos corregimientos de otros, a los cuales solo se pueden llegar en canoa o “motor”. Ahora, con una nueva
vacuna, la que lucha contra el covid-19, el reto se intensifica.

Su rutina comienza a las 5:00 a. m. cuando se despierta y da gracias por un nuevo día. “Después me organizo, desayuno y me desplazo al punto de vacunación, porque iniciamos la jornada a las 8:00 a.m.”.
Posteriormente, relató, verifica la temperatura de la nevera, “organizo los inyectables y así
disponerlos en el termo portátil. Hay días que me ubico en los puntos de vacunación ya establecidos a donde llegan los usuarios, y otros nos toca recorrer horas río abajo para llegar a los corregimientos”.

El trabajo ha requerido un esfuerzo mayor: las noticias falsas y las cadenas atiborraron a los pobladores con información insidiosa que, al principio, hicieron que los litoralenses se negaran a recibir la aplicación de los biológicos contra el nuevo coronavirus, y que muchos no atendieran al llamado.

Este litoral chocoano tiene una diversidad étnica exquisita. Las comunidades indígenas ubicadas en el municipio de Cucurrupí, fueron justamente los más reacios a la inmunización. Enriqueta, como coordinadora del PAI y fiel defensora de la labor que las vacunas han tenido en la historia de la
humanidad, emprendió su lucha para ayudar a estas comunidades y convencerlos, con amor y con la ciencia de su lado, de que estas son parte de la solución para pasar la página de la pandemia.

“Tuvimos un trabajo muy articulado con la Alcaldía; hablamos con líderes comunitarios, cabildos y nativos de la región para sensibilizarlos. Esta labor no fue fácil y la verdad nos llevó mucho tiempo que accedieran. Afortunadamente ahora tenemos una gran población vacunada”, mencionó.

Las vacunas contra el covid-19 primero llegan a la Secretaría de Salud Departamental; después, la Armada Nacional las transporta en helicóptero y llegan hasta Bahía Málaga, cerca del puerto de Buenaventura, con el que colinda; de ahí se acarrean hasta la cabecera municipal, en un trayecto que puede tomar hasta seis horas por la lejanía del municipio.

“El hecho de poner ese grano de arena todos los días para mitigar el riesgo en los habitantes me da mucha alegría, porque se hace con amor y así que menos personas lleguen a enfermarse o a morirse”, manifestó Enriqueta.

BOGOTÁ (Colprensa).

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