El clima político que dejó el 20 de julio

Este 20 de julio fue histórico por muchas cosas, no solo el tradicional desfile de la Fuerzas Militares se hizo a puerta cerrada, también se conoció el tono que tendrá la próxima campaña política, ya que el final de este 2021 y el principio del próximo año será electoral.

Las señales que se vieron al interior del Capitolio fueron dicientes en un momento en el que el país está tenso. Primero fue el discurso del presidente de la República, quien  habló durante 45 minutos en medio de los vítores de su bancada que, según algunos, buscaban acallar los gritos de la oposición que desde la parte de atrás recriminaba al mandatario. Si bien ningún discurso presidencial había sido tan aplaudido, tampoco ninguno había sido tan controvertido.

El mandatario aprovechó la tribuna para enviar un mensaje que bien podría interpretarse como electoral, “cuando nos volvamos a encontrar, el próximo 20 de julio, la ciudadanía habrá tomado una decisión sobre el futuro. Con humildad, invito a Colombia a escoger el camino del trabajo, el decir la verdad, aunque sea dura, el de apostar por el talento de las mujeres y hombres de esta tierra maravillosa y el de ser responsables con las generaciones que vienen. Los invito a rechazar el camino de la mentira, el de la calumnia frívola; digámosles no a los promotores del odio, evitemos el camino fácil para obtener placeres momentáneos, que dejan cicatrices eternas”.

Además, para reiterar mensajes que ya había hecho en otros momentos “como sociedad, debemos entender que el derecho a la protesta pacífica se protege, se respeta y se garantiza. Pero no existe el derecho a interrumpir las oportunidades de vida de los demás. Impedir que una persona llegue a su trabajo, acceda a los servicios de salud o se le prive de tener comida en su mesa, es un delito, sin ambivalencias, ni licencias morales. Los bloqueos no son cortes de ruta; son cortes de vida, no hacen valer ningún derecho, solo hacen valer la ambición de los agitadores que se quieren beneficiar del caos”.

Y agregó “permitir que se violen los derechos de todos es anarquía, y en un país de anarquía, de caos y de odio solo prosperan la violencia y el dolor. Allí no hay esperanza. Allí no se resuelven los problemas por los cuales se protesta. Por el contrario, se profundizan cuando se destruye el patrimonio público, la propiedad privada y los empleos”.

Beatriz Franco Cuervo profesora de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario indicó que el discurso del mandatario “hace parte del juego político, esta es una contienda por conservar el poder, ellos buscan no solo obtenerlo sino conservarlo. Nosotros ya conocemos la manera de ejercer y el talante del mandatario y de todo su sector en el que la estrategia es mantenerlo, y en la guerra y en el amor todo se vale eso está en la discusión del deber ser y conocemos el cinismo de esa clase política que nos está dirigiendo y tiene el poder”.

LAS BANCADAS
Si bien el comportamiento del presidente dejó entender que el partido de gobierno no dejará ir tan fácil el poder y que se esperan sendas críticas, incluso desde la Casa de Nariño, las bancadas también demostraron su descontento unas con otras.

El incidente más significativo fue el de la no elección del senador petrista Gustavo Bolívar en la mesa directiva del Congreso tal como supuestamente estaba pactado.  El nombre de Gustavo Bolívar, se había concertado en la oposición para que fuera el candidato de ese sector para ocupar esa dignidad al lado del presidente Juan Diego Gómez y Maritza Martínez, como primera vicepresidente.

Sin embargo, la gran sorpresa se dio al momento de la votación cuando todo supuestamente estaba ‘cocinado’. De forma inédita la plenaria tuvo una votación en blanco de manera mayoritaria, 66 votos, contra 32 votos que se dieron a favor de Gustavo Bolívar, quien había sido previamente postulado por los senadores Aida Avella y Alexander López.

Tras conocerse la votación la misma se tuvo que repetir, pero previamente el senador del Polo Democrático, Alexander López, sostuvo que “en la oposición no vamos a aceptar que las mayorías nos quieren imponer quién será nuestro vocero en la mesa directiva. Tenemos el mínimo derecho a que el senador Bolívar pueda estar en la mesa directiva”.

Ante la negativa de repetir la votación con Bolívar nuevamente de candidato, el senador López dijo que se retiraban de la sesión, pero antes de hacerlo señaló que la Alianza Verde, también en la oposición, rompió los acuerdos para unirse con el gobierno.

El derrotado senador Bolívar, también se pronunció de inmediato y consideró que ha nacido una alianza política, el “verdeuribismo”. “El Partido Verde, violando el estatuto de la oposición, porque ya ocuparon la 2da vicepresidencia, y haciéndole el juego al uribismo, postula a Iván Name, a quien la derecha si acepta.  Es una traición a las minorías. Aceptable en el Centro Democrático, pero jamás en el Partido Verde. Traición”.

Ante los señalamientos de traición, el senador verde Antonio Sanguino, dijo que si hubo un sector que actuó de forma contraria fueron los otros partidos de oposición, entre ellos el petrismo, los cuales en la votación para presidente del Senado acompañaron a Juan Diego Gómez y no a él que había sido postulado y sólo sacó siete votos.

Este incidente se puede interpretar en clave electoral y en plata blanca aleja a la llamada Coalición de la Esperanza, en donde participan Sergio Fajardo, Jorge Robledo, Iván Marulanda, Humberto de la Calle, Juan Fernando Cristo y Juan Manuel Galán; del Pacto Histórico donde participan Gustavo Petro, Roy Barreras, Alexander López y Francia Márquez. Así las cosas. los hechos demuestran que una unión entre los alternativos verdes y petristas está cada vez más alejada.

Para Jorge Iván Cuervo, docente investigador de la Facultad de Negocios, Finanzas y Gobierno del Externado indica que el incidente demuestra que en la centro-izquierda “parece que hay más diferencias en los procedimientos, en las ideas que coincidencias en realidad. Creo que lo del 20 de julio debe ser tomado como una gran lección para ellos de entender que la política es de negociación y de transacciones y no de maximalismo. Que deberían encontrar unos consensos mínimos y ponerse de acuerdo sobre todo en los temas que los une”.

Según el experto con esto “se vio que falta madurez política en esos partidos, falta pragmatismo a diferencia de los partidos de la derecha que son mucho más pragmáticos estos últimos conocen el manejo, esa elección de las directivas del Congreso es un manejo complejo, de acuerdos políticos y pragmatismos y en eso la izquierda es muy principalista, ‘los principios son eso y nada más ’ y la política es saber que no se puede sacrificar todo entonces Colombia humana quería que fuera Bolívar y nada más. Si fueron derrotados por qué no postularon a otra persona”.

“La izquierda cree que hacer política es parecerse a los partidos de derecha y en Chile y Uruguay pusieron unos mínimos, tenían muchas diferencias, pero se unieron con respecto a unos mínimos en su lugar fue para derrotar a la derecha y eso no lo han logrado nuestros partidos como Colombia Humana, Polo, Partido Verde”, concluyó.

A su turno, Carlos Arias, profesor de la maestría de Comunicación Política del Externado, sostuvo que  “básicamente el 20 de julio deja cinco elementos que pueden parecer similares, pero son diferentes y dicientes. La derecha confirma políticamente tiene mucha mayor claridad que la izquierda porque trabaja sobre intereses comunes asociados al poder pero comunes y aunque haya discusiones y fisuras internas es determinada cuando tiene un objetivo; además confirma que el locus político, es decir, los intereses del ego de cada uno de los dirigentes de la izquierda y la centro izquierda prima por encima de los intereses colectivos de lo que ellos representan para los electores y la opinión pública, esto se ve reflejado en los que son presidente y vicepresidentes de las dos corporaciones del Congreso”.

Según el experto este día “señala que los movimientos de indignación de protesta social que originaron las movilizaciones políticas más importantes del país son frágiles ante la opinión pública cuando se amparan en actos violentos y ya la opinión, los medios y actores de poder les están quitando el respaldo, además que en caso de una coalición entre la centro-izquierda Angélica Lozano es la punta de lanza y la posible interlocutora”

OTROS PARTIDOS

Si bien los partidos de oposición han ganado un amplio terreno en el marco de la protesta social, también se ha notado que hay toda una tendencia para la creación de nuevos movimientos alternativos de corte social. Si bien este fenómeno se presenta cada cuatro años en el marco de las elecciones, tanto legislativas como presidenciales, es cierto que movimientos como el de las primeras líneas pueden tener un impacto en los próximos comicios.

Además, está el fenómeno de los Consejos Municipales de Juventud una alternativa para los jóvenes que los incluirá en la política no solo como órganos propositivos sino como órganos de control político. Estos nuevos actores que entran a jugar en cumplimiento de la ley de juventud impulsada por el presidente para aplacar la protesta social también pueden convertirse en una batalla para los partidos y movimientos políticos que aspiran a la presidencia.

Para Juan Carlos Ruiz, profesor de la Facultad de Ciencia Política de la Universidad del Rosario, la creación de nuevos partidos en Colombia no es nueva, y nunca han logrado superar a los tradicionales, “desde los años 70 comenzaron a proliferar partidos de izquierda sin mucho éxito, hemos vivido escisiones de los propios partidos, toldas apartes que han hecho los líderes de los partidos tradicionales. Colombia ha sido un país de partidos políticos y grupúsculos, antes de la reforma política de 2003 tuvimos casi 70 partidos inscritos, pero la reforma política puso algunas condiciones lo que hace que los partidos más votados tengan más curules y los pequeños menos. Esos nuevos movimientos pueden tener figuración, pero no tienen perspectivas, ni la maquinaria ni las raíces en todo el país, lo que puede salvarlos es un personaje que logre arrastrar gente”.

Sin embargo, aclara que los partidos surgidos del paro “no se sabe quiénes son, si tienen un líder, puede ser que una parte del electorado vote por ellos como rebeldía hacia las estructuras tradicionales, pero no les veo mucha perspectiva a futuro”.

Según el experto “hay que reconocer que hay un malestar inminente y tratan de desviar la atención de quienes lo enarbolan que son los jóvenes, en vez de darles cabida los tratan de endulzar con los Consejos de Juventud que no van a servir para nada y que van a terminar siendo como los talleres Construyendo País de Duque o los Consejos Comunitarios de Uribe en donde todo el mundo hablaba, pero nadie se escuchaba”.

Ruiz sostiene que “el papel de estos consejos no va a ser para nada útil y el problema va a seguir porque es una bomba de tiempo, nosotros en el centro de investigación de la Universidad desde hace tiempo que hay que ponerle cuidado a la juventud, se nota que hay unos muchachos que no tienen perspectiva, ni oportunidades y el gobierno intenta calmar la situación, pero el problema va a seguir ahí”.

BOGOTÁ, (Colprensa). 

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