Hoy, Catedral Basílica celebra a Santa Marta

Esta discípula de Jesús es generalmente invocada por los fieles católicos para pedir su protección ante las cosas urgentes y difíciles.

Hoy 29 de julio la Iglesia Católica recuerda el personaje bíblico  de Santa Marta de Betania, hermana de María y Lázaro, patrona de los imposibles, del hogar, de las cocineras, amas de casa, empleadas domésticas, casas de huéspedes, hoteleros, lavanderas y de las hermanas de la caridad.

Es a ella a quien el Señor le diría como narra el Evangelio de San Lucas (10, 41-42): “Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada”.

A Santa Marta se le representa vestida de azul o verde, con una cruz, un delantal y portando unas llaves. Ella está en actitud de servicio y con un dragón dominado bajo sus pies.

Esta discípula de Jesús es generalmente invocada por los fieles católicos para pedir su protección ante las cosas urgentes y difíciles, pues fue a través de sus súplicas que obtuvo la resurrección de su hermano Lázaro.

La santa que siempre mostró un gran afán de servicio, es también implorada para que ayude a los fieles devotos a desempeñar sus deberes cristianos con diligencia y responsabilidad.

EN LA CATEDRAL

Este jueves 29 de julio, la ciudad de Santa Marta está de fiesta y por consiguiente su santa patrona, y por ello, en la Catedral Basílica se llevará a cabo en su honor  una Eucaristía y el tradicional Te Deum.

El acto religioso está programado para las 10:00 de la mañana y será presidido por el párroco y Administrador Diocesano, sacerdote Isidro de Jesús Castro Duque, quien entregará un importante mensaje a todas las personas que asistan a la ceremonia.

UNA CARAVANA

De otro lado, la Cofradía de Santa Marta con el apoyo de la Catedral Basílica tiene planeado esta tarde, después de la Misa de 5:00 p.m., realizar una caravana terrestre con la imagen de la santa patrona, teniendo en cuenta, que debido a la pandemia no se puede hacer la tradicional procesión en la zona del Centro Histórico de la ciudad.

La caravana será custodiada por miembros de la Policía Metropolitana de Santa Marta y una Unidad del Cuerpo de Bomberos. Y el recorrido que cumplirá es el siguiente: Partirá de la carrera Quinta, se dirigirá al barrio Pescaíto hasta llegar a la calle 6,  después sigue a la carrera 16 empalmando con la Avenida del Libertador, continuará su paso hasta la Avenida del Ferrocarril, siguiendo hasta la calle 22, para empalmar después con la Quinta y finalizar en la Catedral Basílica.

LA SANTA PATRONA

En Betania, un pueblecito cercano a Jerusalén, vivía una extraordinaria familia. “Jesús amaba a Marta, a María y a su hermano Lázaro”. Difícil encontrar un detalle más simpático acerca de alguna familia: eran muy amados por Jesús.

Los dos primeros años de su apostolado, Jesús estuvo la mayor parte del tiempo en la provincia de Galilea, al norte de su país. Pero en el tercer año se trasladó a Judea, en el sur, y con él sus discípulos.

En Jerusalén era bastante peligroso el quedarse por las noches porque los enemigos le habían jurado guerra a muerte y buscaban cualquier ocasión propicia para matar al Redentor. Pero allí, a cuatro kilómetros de Jerusalén, había un pueblecito tranquilo y amable y en él un hogar donde Jesús se sentía bien. Era el hogar de Marta, María y Lázaro.

En esta casa siempre había una habitación lista y bien arreglada para recibir al Divino Maestro, cualquier día a la hora en que llegara. Y tres corazones verdaderamente amigos de Jesús, le esperaban con afecto fraternal. Allí Jesús se sentía como en su casa. (S. Marta es la patrona de los hoteleros, porque sabía atender muy bien). Con razón dice el Evangelio que Jesús amaba a Marta, a María y a Lázaro.

Famosa se ha hecho la escena que sucedió un día en que Jesús llegó a Betania con sus 12 apóstoles y las santas mujeres (mamás de algunos apóstoles, etc). Marta corría de allá para acá preparando los alimentos, arreglando las habitaciones, llevando refrescos para los sedientos viajeros.

Jesús como siempre, aprovechando aquellos instantes de descanso, se dedicó a dar sabias instrucciones a sus discípulos. Oír a Cristo es lo más hermoso que pueda existir. Él estaba sentado en un sillón y los demás, atentos, sentados en el suelo escuchando. Y allí, en medio de todos ellos, sentada también estaba María, la hermana de Marta, extasiada, oyendo tan formidables enseñanzas.

De pronto Marta se detiene un poco en sus faenas y acercándose a Jesús le dice con toda confianza: “Señor, ¿cómo te parece que mi hermana me haya dejado a mí sola con todo el oficio de la casa? Por qué no le dices que me ayude un poco en esta tarea?”.

Y Jesús con una suave sonrisa y tono bondadoso le responde: “Marta, Marta, te afanas y te preocupas por muchas cosas. Sólo una cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte, la que no le será quitada”. Marta entendió la lección y acomodándose  el delantal, se sentó también allí en el suelo para escuchar las divinas instrucciones del Salvador. Ahora sabía que todos los afanes materiales no valen tanto como escuchar las enseñanzas que vienen del cielo y aprender a conseguir la eterna salvación.

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