La estrategia social y de seguridad ciudadana en tiempos de la pandemia

Las unidades de la Policía Metropolitana de Santa Marta recorren las calles de la ciudad, a través de caravanas de seguridad y controlan el cumplimiento de las medidas de bioseguridad.

Por: 
GREYNIS 
FERNÁNDEZ 

Pese a esta emergencia sanitaria, es loable la tarea que ha venido desarrollando la Policía Metropolitana de Santa Marta preservando la seguridad, pero la mismo tiempo apoyando a la comunidad en estos momentos difíciles.  

La pandemia por el virus mortal acabó con la vida de varios uniformados adscritos a la Policía Metropolitana  y además resultó afectando a 976 uniformados, incluido el comandante de la Metropolitana, coronel Óscar Solarte Castillo, quienes resultaron contagiados en medio de sus labores diarias y la atención de requerimientos notificados por la comunidad de esta jurisdicción.

Esta pandemia, que aún amenaza a miles de personas en el mundo, también desafió las capacidades de la Policía que, además de atender problemas tradicionales como el microtráfico, la criminalidad, los prestamistas ‘gota a gota’ y otros delitos como cibernéticos, se enfrentó a otros retos como la imposición de medidas correctivas para hacer cumplir los decretos emitidos por las autoridades en medio de la emergencia sanitaria, garantiza que no se presentaran saqueos en establecimientos comerciales,  aglomeraciones o desorden público en entidades que entregan ayudas humanitarias a lo más necesitados y afectados.

Aunque la Alcaldía de Santa Marta revocó la modalidad de pico y cédula y el toque de queda, entre otras restricciones que se habían venido implementado en el Distrito y se dispuso a impartir instrucciones respecto a la fase de Aislamiento Selectivo con Distanciamiento Individual Responsable, asimismo, dio vía libre a la reactivación económica de la ciudad, incluyendo, la reapertura de bares y discotecas, la Metropolitana en cabeza de su Comandante, reforzó sus controles y acciones en el área urbana y rural, para continuar velando por la seguridad y tranquilidad de la comunidad samaria.

¿DE QUÉ MANERA RESPONDIERON LAS AUTORIDADES? 

El tema de los procedimientos policiales tuvo una nueva era en materia de seguridad por cuenta de la actual crisis sanitaria producida por la pandemia del Covid-19, para la cual ninguna autoridad, personal, privado o particular estaba preparado. En ese sentido, la misma comunidad tampoco lo estaba, y todos los procesos sociales y todas aquellas actividades comunes por obvias razones fueron suspendidos, y hubo necesidad por parte de las autoridades político-administrativas de entrar a regular una serie de restricciones que finalmente afectan la cotidianidad y el desenvolvimiento normal de una sociedad.

Por esto, la Policía Metropolitana de Santa Marta, en cabeza del coronel Óscar Fabián Solarte Castillo, en coordinación con la Jefe de Seguridad del distrito de Santa Marta, Sandra Vallejos trabajaron con un grupo de 2.000 uniformados que se desplegaron por toda la jurisdicción, es decir Santa Marta, Ciénaga, Puebloviejo que corresponde a una extensa zona de la Ciénaga de Santa Marta, Sitionuevo con sus corregimientos y Palermo, a fin de garantizar el cumplimiento de las normas y decretos que mitigaron el contagio del virus y certificar el orden público en esta zona del departamento del Magdalena.

LA INDISCIPLINA SOCIAL 

Patios rumberos con más de 200 personas, billares funcionando a puerta cerrada, reuniones familiares en terrazas y calles acompañadas de bebidas alcohólicas, celebraciones clandestinas en fincas y cabañas con presencia masiva de personas sin ninguna medida de bioseguridad, fueron algunos de los casos de indisciplina que reportaron las autoridades durante el tiempo de aislamiento obligatorio, el cual inició desde el pasado 21 de marzo y se prolongó hasta mayo del presente año.

Los uniformados de la Policía que atendieron y permanecieron día y noche en los diferentes sectores de Santa Marta y sus zonas aledañas, en muchas ocasiones recibieron el rechazo de la comunidad ante esas mismas disposiciones, toda vez que ésta no estaba acostumbrada y dispuesta a acatar las restricciones. Frente a este tema de indisciplina social, las autoridades distritales tuvieron que realizar una duplicidad en el trabajo y el esfuerzo, en el que pretenden una cultura legal que impere en la sociedad.

Sin embargo, esa indisciplina conlleva a que el contagio del virus siguiera siendo continuo, por esto resaltó a la comunidad que se cuidó, y permanece cuidando a su familia y demás personas.

“La indisciplina social es un tema bien complejo de manejar, sobre todo desde el punto de vista de control Policivo. Muchas veces se cree que un policía es bueno porque tal vez ‘podría’ ayudar a alguien que está incumpliendo las normas o no acata las disposiciones, en este caso los diferentes decretos que se emitieron durante la pandemia. Y por el contrario, aquel policía que hace cumplir la norma, muchas veces la sociedad lo ve con malos ojos o rechaza que este haga exigencias para el cumplimiento de la misma”, indicó el alto uniformado, quien además sostuvo que se está adelantando un fuerte trabajo de concientización con las demás autoridades hacia las comunidades, pero por más que se ha hecho no se encuentra ese eco en un porcentaje importante de ciudadanos; no hay consciencia personal.

ESTRATEGIAS IMPLEMENTADAS 

La estrategia principal para la Policía Metropolitana en este caso fue el trabajo interinstitucional, teniendo en cuenta que las medidas y la toma de acciones en Santa Marta y el Magdalena fueron uno de las primeros entes territoriales en acoger el problema y buscar labores  que buscaban en un principio regular algunos comportamiento, y así precisamente ir indagando un aislamiento basado en una referencia internacional, porque en ese momento el virus como tal no había llegado de manera fuerte al país.

El trabajo articulado en donde las responsabilidad de las diferentes instituciones se compartieron y se llevaron a cabo actividades. Por un lado, la autoridad territorial emitió los diferentes decretos que para la Policía de Santa Marta son muy importantes porque son mecanismos o medios para hacer cumplir las normas.  Por otra parte, el acompañamiento de secretarias y fuerza pública en el desarrollo de aquella difícil tarea de poder controlar decretos, tan complicados como regular el comportamiento de una sociedad que no estuvo ni está acostumbrada a quedarse en casa.

En una segunda línea, la estrategia importante fue llegar mucho más a la comunidad, siendo partícipes y coadyuvar a buscar una solución a algunas necesidades de la misma comunidad, sobre todo a los menores favorecidos. “Aquí hubo una estrategia de acercamiento comunitario, de demostrar que la autoridad policial fuera de llevar el control, también estaba acompañando a la comunidad de escasos recursos que requerían de elementos básicos para subsistir”, informó el jefe de la Metropolitana.

Dicha estrategia se desarrolló con muchos gremios privados, inclusive los mismos policías quienes conseguían las mismas donaciones o de su dinero la hacían, especialmente a lo que corresponde a seguridad alimentaria. De esta manera especial, se iban a barrios apartados y lograron suplir las necesidades básicas que estaban pasando, al no poder salir a ganarse la vida.

Teniendo en cuenta el aislamiento preventivo obligatorio total y la importancia de que los ciudadanos se quedaran en casa para mantener los cuidados de la propagación del Covid-19, la Policía Metropolitana de Santa Marta, en diferentes barrios y sectores de la capital del Magdalena entregó ayudas humanitarias; mercados, elementos de aseo y de bioseguridad a las familias con el fin de que los mismo continuarán en cuarentena y se protegieran de la pandemia del coronavirus.

La tercera estrategia fue el acompañamiento a las autoridades político administrativas, también en el desarrollo de víveres y elementos que permitían a la comunidad la posibilidad de quedarse en casa y de tener una manutención. Muchas veces, estas estrategias se llevaron a cabo por parte de los entes territoriales de entrega puerta a puerta, en algunos casos hubo necesidad de cambiarlos, regular las filas de la comunidad que iba a recibir estos beneficios.

La siguiente estrategia fue la aplicación del Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, con el fin de persuadir a aquellos que incumplían todo lo dispuesto por los entes territoriales para poder también efectuar el procedimiento de policía que de alguna u otra manera, les diera a entender que su comportamiento era contrario a lo estipulado al decreto, y que si bien tenía unas excepciones  algunas personas, pues no las cumplían.

De igual modo, hubo una estrategia comunicacional donde apoyaron las diferentes reseñas, a través de los medios de comunicación y canales de difusión, invitando a esa consciencia individual y responsabilidad social, para lograr reducir los indicadores y, sobre todo, con menos contagiados y fallecidos.

PROTECCIÓN AL PERSONAL DE LA POLICÍA 

Otra fue una estrategia interna, que consistía en la protección de los hombres y mujeres policías, lo cual en un principio fue complejo pues al igual que toda la sociedad se veía la falta de tapabocas, falta de elementos de bioseguridad. “Así quisiera uno comprarlos no se encontraban. Gracias a las competencias que la institución tiene que es una adaptabilidad permanente y muchas empresas que se vincularon en la entrega y donación de elementos de bioseguridad para nuestros hombres y mujeres. Siempre hemos querido un policía sano, prestando de manera tranquila su servicio”, dijo el coronel Solarte.

El mando institucional dispuso de esta estrategia interna importante de convencer a los policías de desaprender una serie de procedimientos. Por ejemplo: el patrullaje que hacían en moto, siempre ha sido de dos policías. En los momentos más álgidos de la pandemia hubo necesidad de crear una estrategia que le llamaron ‘Mono Cuadrantes’ y era que en cada moto iba un policía, precisamente si tenían algún problema de contagio no tuvieran esa cercanía con su compañero.  Dicha estrategia de protección para la seguridad de los policías, fue importante y continua siendo desarrollada, pues el uniformado es el referente a la sociedad y el primero que debe entrar a dar ejemplo en las medidas de bioseguridad, según las autoridades.

LOS REQUERIMIENTOS MÁS ATENDIDOS 

Durante el aislamiento preventivo obligatorio en virtud a la emergencia sanitaria generada por la pandemia del Covid-19, la Policía en los diferentes municipios logró importantes resultados en temas de seguridad, alcanzados a través de las diferentes campañas de prevención y disuasión de las unidades policiales. En lo corrido de la cuarentena, atendieron un gran número de requerimientos reportados a través de los teléfonos de los cuadrantes.

Los requerimientos más atendidos los dirigían a actividades sociales, aglomeraciones, producto de fiestas familiares, reuniones sociales y clandestinas, las cuales eran alertadas por la comunidad, sobre la necesidad de actuar para clausurar una fiesta, atender celebraciones y algunos equipos a altos decibeles.

Para las autoridades, esta fue la mayor incidencia de estos requerimientos de la comunidad, en donde empezó el tema no tan complejo, porque en un principio un alto porcentaje de la comunidad inició cumpliendo pero a medida de los meses se fueron relajando en el acatamiento de esas medidas, por eso los requerimientos ciudadanos se orientaban mucho más a lo que corresponde a temas de control social. Fue y sigue siendo el requerimiento más pedido a través de las líneas de emergencia.

Los famosos patios rumberos fueron y siguen siendo un dolor de cabeza, frente a las actividades de las autoridades, quienes se expusieron cada fin de semana para ingresar a este tipo de eventos y realizar el control. “Vuelvo y repito nosotros somos humanos y personas, y entrar a un patio donde usted encuentra 100 o 200 personas sin ningún tipo de bioseguridad, pues él mismo ingresó a hacer ese control representa un riesgo para las mismas autoridades de policía y entes territoriales que siempre nos han acompañado. Allí hacíamos los procedimientos correspondientes, en mucho de ellos judiciales, pues el administrador o la persona que se prestó para desarrollar este evento también se le aplicaba no sólo el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana sino también las normas penales”, informó el jefe de la Metropolitana que hizo un llamado a la comunidad.

DISMINUCIÓN EN DELITOS 

Si bien la reducción en los índices de hurtos a personas en la capital del Magdalena es notoria, producto del aislamiento obligatorio que confinó a la mayoría de los magdalenenses en sus hogares, el accionar criminal no ha cesado, sino que ha migrado a otros escenarios, como lo son los delitos de orden económico y social, cibernéticos, saqueos a supermercados, y violencia intrafamiliar.

Teniendo en cuenta el comportamiento delincuencial en comparación al año 2020 y hasta la fecha, se presentaron en su totalidad 3.048 casos en el 2020 contra 2.890 casos en el 2021, mostrando una reducción de -158 casos en todos los delitos.

Por obvias razones, en el tema delictivo los delitos asociados contra el patrimonio, en este caso los hurtos en todas sus modalidades presentaron una notable reducción, pues toda vez que en los momentos de decretos y restricciones un altísimo porcentaje estaba en su casa. Los delitos de lesiones personales también presentaron una reducción bastante importante, y el delito contra la vida presentó una disminución muy leve, casi que se mantuvo igual al año 2019. Hay que mencionar que de las seis modalidades del delito; el hurto a personas, hurto a celulares, hurto a automotores, residencias, entre otros, en algún momento cuando hubo la apertura se quiso disparar el hurto a bicicletas, pues también fue un medio mucho más utilizado. Sin embargo, las autoridades a cargo de la seguridad lograron controlar y contener este delito.

Por otra parte, hubo un delito que comenzó a tener una tendencia compleja que es el delito de violencia intrafamiliar, pues los temas de convivencia de las personas con un buen tiempo dentro de su casa sin poder llevar a cabo otras actividades, género muchas situaciones de agresión. También hay que mencionar cuán importante fue la presencia institucional en los diferentes barrios para lograr contener estos eventos y evitar hechos lamentables.

ZONAS MÁS SANCIONADAS 

Pese a las crudas cifras y al peligro inminente de que el coronavirus continuará creciendo, las personas parecían no tomar conciencia del grave peligro al que se exponen al salir de sus casas, incumpliendo a su vez con la medida de aislamiento obligatorio que ordenó el Gobierno nacional. La Policía reveló cifras también preocupantes sobre las zonas donde los infractores violaban las medidas adoptadas para contener el Covid19.

Respecto a lo que tiene que ver con el número de personas que se les impuso la medida de comparendos desde el inicio de la pandemia hasta la fecha, en el sector de El Rodadero hubo 816 personas que se les aplicaron correctivos, por ser una zona turística de playas se presentaba muchísimo incumplimiento de algunas personas. Lo mismo en el centro de la ciudad con 748, Taganga con 242, el sector de Gaira con 233 y el barrio Las Acacias con 143, fueron los más proclives al incumplimiento, de acuerdo a las cifras manejadas por la Policía.

Para las autoridades, el tema de la imposición de medidas corresponde a una actividad policial que busca prevenir que se siga incumpliendo, mas no que se vea como un tema netamente coercitivo. “Es más, es importante aclarar que la imposición de un comprendo no conlleva a que definitivamente la persona tenga que dar por hecho que la conducta que posiblemente cometió ya esté sancionada”, expresó una fuente informativa.

BANDAS CRIMINALES ‘SE REINVENTARON’ 

A pesar de la actual tasa de homicidios en el Magdalena, el departamento no logró disminuir los delitos contra la vida. Cada 48 horas, a plena luz de día y en pleno toque de queda durante el tiempo de aislamiento se presentaron homicidios, la mayoría por ajuste de cuentas, con armas de fuego y de formas extremadamente, cuerpos abandonados con heridas de bala, calcinados, atacados con arma blanca, por mencionar algunas formas.

Sin embargo, la Policía indicó que el delito de mayor preocupación fue y sigue siendo el homicidio, por el cual viene trabajando con la policía judicial, con la policía inteligencia y del Modelo Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes, para hacerle frente a este delito especialmente en la capital del  Magdalena y otras zonas del departamento.

Por lo anterior, las autoridades han dispuesto de un Plan Choque, el cual tendrá una proyección a 30-60-90 días, entendiendo que la parte delictiva también se reactivó con la reapertura, “Fue un año y medio donde muchas personas no salían, y muchas personas hacen parte de estos actores criminales, tuvieron que abstenerse de esos eventos, precisamente porque había mucha restricción”, revelaron las autoridades.

La Metropolitana reforzó la seguridad con 80 hombres policiales por parte de la regional 8 de la Policía; incrementó los planes de control, disuasión y preventivos, y llevará a cabo a través de 22 microcuadrantes referenciando los lugares más críticos, mediante las caravanas de seguridad que se extendieron. “De igual modo, se hará un blindaje  a través del control territorial en las carreteras, y diferentes vías de acceso a la ciudad, con el fin de prevenir y de evitar el tránsito de personas que tengan intenciones delictivas”, agregó el coronel Solarte.

En cuanto a la zona rural también incrementaron el número de personal de carabineros, así como las Estaciones de Policía rurales han sido reforzadas, la Policía Ambiental y de Turismo, y demás coordinaciones con el Ejército Nacional para llevar a cabo estos controles que tiene como objetivo velar por la tranquilidad y seguridad de toda la comunidad samaria.

Por su parte, el alto oficial de la Policía de Santa Marta pidió la colaboración a la comunidad, para que cuando observan a alguna persona sospechosa o situación irregular que se esté cometiendo informen de manera inmediata, con el fin de poder entrar a prevenir, persuadir y controlar, ya si esto falla, reaccionar contra hechos delictivos que no tienen espacio en la ciudad.

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