Ideam emite alerta por incendios forestales

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La vegetación que principalmente se ve afectada por las conflagraciones en zonas de Parques Nacional son las plantas de Enea.

 

En el departamento del Magdalena, municipios como El Retén, Puebloviejo, Sitionuevo y Zona Bananera permanecen en alerta roja.

 

Con especial atención en los Parques Nacionales Naturales Ciénaga Grande de Santa Marta e Isla de Salamanca, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) emite alerta por probabilidad de incendios en zonas de cobertura vegetal.

La vegetación que principalmente se ve afectada por las conflagraciones en zonas de Parques Nacional son las plantas de Enea, un arbusto muy común en los humedales las cuales pueden alcanzar los 3 metros de altura, además tienen grandes matas de follaje verde y las hojas miden hasta 18 milímetros de ancho. Pero además están en riesgo la fauna de estas zonas, donde las algunas de las causas de incendios son las quemas en la zona vegetal de personas que desarrollan la actividad de la caza o pescadores.

De igual en el departamento del Magdalena, municipios como El Retén, Puebloviejo, Sitionuevo y Zona Bananera permanecen en alerta roja por probabilidad incendios y Aracataca y Fundación en alerta naranja. Según lo establece el Ideam, los incendios de la cobertura vegetal son recurrentes durante los periodos secos anuales. La mayoría de las conflagraciones son causadas por actividades con fines productivos, recreativos y de caza.

En muy pocos casos se deben a agentes causales de orden natural como las tormentas eléctricas secas, las altas temperaturas y los fuertes vientos.

Las quemas agrícolas casi siempre conllevan un alto riego de propiciar incendios, en razón de las escasas medidas preventivas adoptadas por los usuarios de la tierra para su ejecución. Las quemas que escapan al control y consumen coberturas no destinadas a arder, afectan especialmente a los bosques nativos y plantados, así como a los páramos y sabanas.

En la región Caribe, las sabanas y bosques secos se afectan por fuegos no controlados que tienen origen en la preparación de terrenos y en actividades de caza de especies animales como la tortuga hicotea e iguana que habitan los humedales, ciénagas y pantanos, lugares donde se concentran en ciertas épocas numerosas poblaciones. Además, existe una cultura generalizada de uso del fuego para diferentes actividades desarrolladas por las comunidades, algunas de éstas asociadas a la preparación de los terrenos agrícolas o a la ampliación de áreas con fines productivos.

 

RECOMENDACIONES

Para prevenir los incendios forestales, los organismos de socorro recomiendan no arrojar al suelo colillas de cigarrillo ni fósforos, no encender fogatas, no tirar trozos de vidrio, botellas, desperdicios o cualquier tipo de material combustible que pueda originar un incendio, no ingresar automóviles o motocicletas en zonas donde hay matorrales secos, teniendo en cuenta que el contacto del tubo de escape con las zonas de cobertura vegetal y puede generar un incendio y si se encuentra restos de fogatas, apáguelas con agua y tierra.

Teniendo en cuenta que en el caribe y el Magdalena los anteriores incendios forestales son de presencia recurrente, especialmente en épocas de mayor temperatura, desde el Ministerio de Ambiente se hizo un llamado como medida preventiva e invitó a los colombianos a que acaten las recomendaciones de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y de la Dirección Nacional de Bomberos de Colombia.

“La mayoría de estos incidentes es generada por el hombre ya sea por acción u omisión y generan afectaciones a los ecosistemas, a la economía, a las personas y con graves impactos al ambiente.

Por ejemplo, durante el periodo 2002-2016 se afectaron 902.442 hectáreas de coberturas vegetales, con un promedio de 60.000 al año. Además, de enero a noviembre de este año se registraron 1886 eventos de incendios forestales que afectaron un área de 78.598 hectáreas”, dijo César Rey, director de Bosques, Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del Ministerio de Ambiente.

Los incendios suelen constituir una de las principales causas de devastación de bosques, y de otro de tipo de cobertura como pastos y herbazales, entre otros.

“Cuando estos eventos ocurren también se genera deforestación, que conlleva consigo el aporte de emisiones de gases de efecto invernadero y pueden causar la pérdida de vidas humanas y de biodiversidad”, enfatizó Rey.

El director recordó que normalmente, las amenazas por incendios de la cobertura vegetal comienzan a incrementarse durante el mes de diciembre debido a la disminución de precipitaciones, y que esta situación se puede extender en la región Caribe hasta el mes de abril, mientras que en las regiones Andina y Orinoquía hacia el final de marzo, “desde el Ministerio estamos articulados a nivel nacional y desde el sector ambiente con nuestro Grupo de Gestión del Riesgo y estamos atentos a apoyar en las acciones de prevención, y coordinación que se requieran.

Se recomienda revisar diariamente los pronósticos y alertas tempranas sobre la ocurrencia de incendios de la cobertura vegetal que emite el IDEAM, y también añadir un componente de educación ambiental a la comunidad con el fin de disminuir la existencia de incendios

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