¿Una democracia en barrena?

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Desde hace ya mucho tiempo, el apoyo de la ciudadanía a la democracia en su conjunto es famélico si se quiere, en lo político y social, denotando lo cual una disgregación entre economía y política, como lo demuestra la inequidad y desigualdad que no desaparece entre nosotros, las permanentes violaciones a los Derechos fundamentales y humanos, la corrupción que avanza. La pobreza, miseria, desnutrición y hambre que galopan, y son, desafortunadamente, realidades palmarias sobre las que poco o nada se hace para erradicarlas, lo que debe ser principal y urgente propósito estatal.

Es bajo sin duda el nivel de respaldo ciudadano a la democracia, siendo lo peor la ausencia de diseño de una estrategia a todos los niveles de construcción de ciudadanía, soportada en un modelo institucional de gobierno genuinamente democrático, más por cuanto existe una quiebra entre lo macroeconómicamente estable y la vida diaria, donde ciento de miles de familias subsisten preñadas del temor de perderlo todo y ser cada vez más, objeto de la toda clase de delincuencia. Nuestro crecimiento a ojo de índices, es mediocre, lo que obliga prioridades que conduzcan a quebrar inequidad y desigualdad, camino a una gran transformación económica y política.

Debelar la desigualdad, que supone la participación activa de más actores en la economía. Un estado mayormente recaudador que distribuya mejor, asuma la dirección de la economía, regule los procesos económicos, sea factor de primer orden de la inversión productiva y dinamice los mercados internos, con razones sustentables y procesos integradores de desarrollo local y regional, en la verdad que la democracia no puede surgir entre disparidades, pobreza, violencia, desordenes urbanos, discriminaciones, segregaciones, aspecto que en solitario y en conjunto constituyen un hueco profundo en lo genuino y la pertinencia de la autoridad del Estado. La sociedad no puede transformarse sin el soporte democrático de la ciudadanía y sin una alta confianza en ella como la forma mejor de gobierno para convivir con bienestar.

Meta importante es ponernos en la tarea de recobrar los senderos ciertos del crecimiento económico, la equidad, la justicia y la igualdad, lo que implica en manera urgente comenzar a consolidación todo cuanto refiera bienestar comunitario, esto es estructuración y constructo de sólidos sistemas de salud y educación gratuitas, empleo digno y bien remunerado, entre otros aspectos, lo que apuntalara nuestra democracia para que empiece a recuperar su razón de ser un modo de vida en diálogo, deliberante, activa, pacífica y de progreso para todos, cuyas metas debe retomar el Partido Liberal acorde al querer de los Fundadores.

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Jurista

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