Perú

Como que todo está empeorando. Se hace un esfuerzo para que las instituciones funcionen normalmente pero bien pronto los temores más preocupantes se hacen realidad. El más dramático de todos, la designación del Primer Ministro de quien se dicen cosas muy complicadas que van desde su formación en Cuba hasta sus actitudes frente a Sendero Luminoso.

Se debate si el Congreso debiera negar la confianza al gabinete, ya que es un sistema semiparlamentario, o si es mejor esperar nuevos desarrollos. Los nombramientos del Ministro de Hacienda, quien fue funcionario del Banco Mundial, y del Presidente del Banco Central buscan apaciguar los ánimos ya bien alborotados. Y no falta quien anuncie la conveniencia de poner en marcha, de una vez por todas, el ya casi rutinario procedimiento de destitución del presidente que se utilizó en varias ocasiones durante el último período. Es que el tema de la presidencia del Perú ya es asunto de abogados penalistas. Todos los presidentes desde hace treinta años han sido judicializados y los que están en ejercicio los destituyen en cuestión de horas. Algunos colegas no ven en esto un tema de ingobernabilidad sino por el contrario señalan una muestra del funcionamiento de las instituciones.

El presidente Castillo no cuenta con una mayoría parlamentaria. Sus adversarios controlan esa institución. La gran pregunta es cuándo se producirá la confrontación definitiva, si ahora o más tarde. Los pronósticos y las preferencias varían.

Hay toda una escuela de pensamiento que está predicando que lo que ocurre en Chile y Perú es apenas manifestación de un reformismo necesario que no debe alarmar a nadie. Y esperan que los procesos constituyentes no irán muy lejos y que tan sólo se trata de una especie de aggiornamento.

Perú ha gozado de una relación más que privilegiada con la República Popular China. Un aspecto que no se menciona y al cual le asigno particular importancia en las actuales circunstancias es el del presente y futuro de la relación con China que es una de las más viejas en Suramérica. Por ejemplo, la mina de cobre Marcona, fue vendida a una compañía china en 1992 y un campo petrolero, Talara, fue vendido también en 1993. El investigador especialista en China Evan Ellis afirma que gobiernos de derecha e izquierda han profundizado esa relación.

Un dato muy revelador es el de la expansión de la relación comercial. La cifra es espectacular. El comercio bilateral entre Perú-China pasó entre el 2002 y el 2019 de US$850 millones US$24 billones. La presencia china en Perú es sobresaliente en los sectores minero y petrolero, en la producción y transmisión de electricidad y no menos importante en la construcción de infraestructura e inversión en tecnología de la información. El profesor Ellis señala que durante la presidencia de Martín Vizcarra se estableció una relación estratégica entre Perú y China que incluye la iniciativa de la Ruta de la Seda.

Apenas obvio preguntarse cuál será la actitud del presidente Castillo frente a este socio estratégico. Nos ofrece aún más datos. Las empresas chinas tienen el 25% de la producción del cobre peruano, el 100% de la del hierro y el 35% de la del petróleo. No se niega que han existido dificultades sindicales y descontento en algunas de las comunidades cercanas a estos proyectos productivos.

*Exministro de Estado 

Notas Relacionadas