Togas y birretes se tomaron el campus de Unimagdalena

La emoción de escuchar la mención de sus nombres en el escenario y subir al estrado con su toga y birrete a recibir sus diplomas con sus propias manos, era el momento que anhelaban los graduandos y que hoy vuelve a ser posible en la Universidad del Magdalena.

Fueron más de 20 meses de no haber podido realizar este acto solemne de forma presencial, por las medidas decretadas a nivel nacional en el marco de la emergencia sanitaria originada por el covid-19; pero, la Alma Mater siempre ha buscado la manera de a pesar de las circunstancias, brindar la importancia que se merece este hecho, que materializa los sueños de personas que durante años han puesto su empeño por ser profesionales.

Por ello, esta Casa de Estudios Superiores desplegó su mayor esfuerzo para retomar de manera segura las ceremonias de graduación presenciales, bajo estrictos protocolos de bioseguridad que implicaron la realización de múltiples jornadas cumpliendo con los aforos permitidos en diferentes espacios de la Institución que garantizaran las medidas de distanciamiento y ventilación exigidas; así como también, la desinfección de los asistentes y del mobiliario entre cada ceremonia y el uso permanente y obligatorio del tapabocas.

Asimismo, la Universidad dobló su capacidad de acción, para que además de toda la logística presencial en la plazoleta del Edificio de Aulas Mar Caribe y en el Hemiciclo Cultural, hubiese una logística de transmisión en vivo y así fueran extendidos los eventos a la virtualidad, con el propósito de que los familiares y amigos de los graduandos también pudieran hacer parte de este momento memorable.

De esta manera, fueron en total 527 graduandos que pudieron obtener sus títulos, de ellos, 399 profesionales de los Programas de Medicina, Psicología, Antropología, Cine y Audiovisuales, Derecho, Licenciaturas (en Educación Básica con énfasis en Informática y en Preescolar), Ingenierías (Agronómica, Ambiental y Sanitaria, Civil, Sistemas, Electrónica e Industrial), Biología,  Administración de Empresas, Negocios Internacionales, Contaduría Pública, Economía y Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras; y 14 tecnólogos en Gestión Hotelera y Turística.

También hicieron parte del grupo de graduados, 81 Especialistas y 33 Magísteres, entre ellos, las primeras cohortes de las Maestrías en Enseñanza del Lenguaje y la Lengua Castellana; en Enseñanza de las Matemáticas; y en Psicología Clínica, Jurídica y Forense.

“Es muy gratificante poder graduarme de forma presencial. A la mayoría de mis compañeros les tocó obtener su título en casa por la pandemia, por lo cual ahora yo me siento privilegiada; después de pasar tantos años estudiando y esforzándonos, es importante esta ceremonia para nosotros, es una felicidad muy enorme este momento. La Universidad del Magdalena es mi segundo hogar y la amo con todo mi corazón”, expresó emotivamente Jennifer Carrillo Rivadeneira, graduada como Ingeniera Ambiental y Sanitaria.

Por su parte, Katerin Michell Martínez Bovea, nueva Licenciada en Educación Básica con énfasis en Informática, quien además recibió Distinción Académica Cum Laude, manifestó su felicidad: “Yo anhelaba graduarse de forma presencial con todo mi corazón, porque después de cinco años de carrera esta ceremonia tiene un mayor significado emocional. Yo prácticamente lo daba por imposible, pero gracias a Dios se pudo dar y estoy muy feliz. Unimagdalena dejó una huella en mí porque me brindó la posibilidad de ser una gran profesional. Me mantuve becada casi toda mi carrera, siempre me preocupé por ser una de las mejores y hoy se vio reflejado en el diploma honorifico que me otorgaron”.

La Universidad del Magdalena se convierte en una de las primeras Instituciones de Educación Superior a nivel nacional que retoma las ceremonias de graduación de forma presencial.

El doctor Pablo Vera Salazar, máximo dirigente de la Alma Mater, también se refirió al respecto, “buscamos hacer posible este sueño de muchos, de recibir su título de forma presencial, guardando todos los protocolos de bioseguridad, lo que nos permite compartir y retornar de una forma segura a nuestro Campus en el momento quizás más nostálgico, pero más importante para los graduandos”.

Así, las togas y birretes volvieron a hacer presencia en Unimagdalena, las sonrisas -a pesar de los tapabocas- se reflejaban en las miradas, los aplausos reanimaban la emoción y el distanciamiento físico no fue impedimento para volver a sentir cerca a los compañeros que caminaron de la mano en este importante proceso que trasciende a transformar vidas.

 

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