Del amor y otros demonios

Carlos Lleras Restrepo, desde la Presidencia, impulsó la candidatura de Misael Pastrana Borrero, quien había sido su ministro de Gobierno. Después de tan controvertidas elecciones, Pastrana se posesionó y nombró como ministro del Trabajo, a Jorge Mario Eastman, de quien Lleras no gustaba. ¿Por qué razón? Porque había sido novio de una de sus hijas, María Inés. Antes Lleras le tenía un cariño muy especial, tanto fue así que lo designó cónsul en Alemania y fue cuando Eastman escribió su libro “El Milagro Alemán”. Entonces comentaban: “el milagro es que un pereirano escriba un libro”. Eastman terminó su relación con la hija del Ejecutivo y de allí surgió el disgusto del exmandatario, que se reflejó cuando entró al gabinete de Pastrana. El hecho determinó el rompimiento del gobierno entrante con el saliente.

Casos similares se han visto en nuestra historia política. Sin embargo, ha llamado la atención el hecho de que con todo y las malas relaciones entre Santos y Duque, el actual presidente haya designado como embajador en Washington, a Juan Carlos Pinzón, quien ocupó ese mismo cargo en el gobierno anterior y además fue su ministro de Defensa.

Igual sucedió con Sergio Díaz Granados, nombrado por Santos en el BID, quien tuvo el aval de Duque para ser presidente de la CAF, Corporación Andina de Fomento.

Por el contrario, la excanciller María Ángela Holguín sí ha sido víctima de esas malas relaciones. Ha trascendido que los españoles querían nombrarla como presidenta de la Organización de Estados Iberoamericanos, OEI, para lo cual necesita el aval del actual Gobierno, pero éste no se lo ha dado, ni se lo dará.

A pesar de que Pinzón y Díaz Granados fueron funcionarios de Santos ¿por qué a ellos sí y a la excanciller no? ¿Será acaso porque el veto se origina no en las malas relaciones con el expresidente, sino en la nueva relación de María Ángela con el precandidato Sergio Fajardo? Y eso que es tibio.

*Abogado*Escritor*Historiador*Periodista 

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