Ligarnos a la historia, hacer historia

Ligarnos a la historia, hacer historia, cosernos a ella en una u otra medida es tomar las riendas de lo que somos y queremos que nuestro suelo legítimamente sea, que podamos traspasar y legar a nuestros descendientes y generaciones por venir lo que significamos, al tiempo de proyectar lo que bien y mejor fuere menester allende las fronteras patrias. No importa que para lograrlo el camino no sea precisamente un camino de rosas, lo que obliga vincular en tal tarea a todos los sectores y donde cada uno de nosotros se encargue con espíritu aguerrido desde el sentido, sentimiento y sentir de pertenencia de fortalecer dicho proceso, para que extendido y consolidado quede también por entero en la población.

No interesa que tengamos que afrontar miles de contiendas, a efecto de garantizarnos un rotundo éxito. Es con carisma y resolución manifiesta ejercer ese liderazgo en favor de nuestra tierra y de nuestra historia, toda vez que tiene que servir nuestra ciudad de cuna para grandes realizaciones, máxime cuando asomados estamos para cumplir nuestros primeros 500 años de fundados. Es algo que lograr debemos con inteligencia, tesón y servicio a los demás, aportar para convertirnos en un importante centro industrial, comercial, turístico, humano, de progreso, desarrollo, crecimiento y general bienestar.

Toca en ello respetar la tradición que como pueblo encarnamos y que con orgullo debemos defender. Ser y hacer del Santa Marta un centro neurálgico donde podamos, en contexto de impulso y fomento, gravitar en camino de integralidad, qué si bien se dice pronto y fácil, demanda trabajo arduo para cumplir esa meta, ese objetivo, ese propósito. Queremos y necesitamos un territorio cambiado para bien en los más de los aspectos que cambiarse merezcan, pero que intacto queden su alma y sagrado patrimonio.

Es con capacidad asombrosa por parte nuestra de ideas, servicio, trabajo, liderazgo y sacrificio, sorteando peligros, superando embates, enfrentando batallas, escogiendo y eligiendo con definidos criterios, en el saber que lo bueno no es fácil y lo complejo aporta recompensas. Es labor que para ser materializada requiere la voluntad de un ejército irreductible de personas dispuestas a darlo todo por el todo en el campo de batalla para defender hasta lo último los postulados de ese proyecto común, que nos llenará de ilusión desbordante y palpable realidad.

Tenemos que proponernos con ganas ser parte activa de un equipo ganador y sin pedir absolutamente nada a cambio. Santa Marta espera de nosotros que cosidos quedemos en su historia, que la reconquistemos, que recuperemos el tiempo perdido, que potenciemos y creemos una ciudad unida, sabia, impulsada, que nunca se encuentre sola y lo más importante, que cuente con nosotros siempre. saramara7@gmail.com

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