‘Los carretilleros’ volvieron a invadir las calles del Mercado

Vendedores de verduras, frutas y otros víveres estacionan sus carretillas en las calles del Mercado Público convirtiendo la zona en un ‘mercado persa’.

El personal de la Unidad Defensora del Espacio Público (Udep), no da abasto para contener a tantos vendedores. 

En un verdadero ‘mercado persa’ están convertidas las calles que rodean la principal despensa de alimentos de los samarios debido a la proliferación de carretillas con sombrillas que ofertan verduras, frutas, víveres y otros productos básicos en la canasta familiar.

La situación es tan preocupante no solo por el desorden que se ha generado sino también por la competencia a los comerciantes que están ubicados en el segundo piso de la plaza quienes han notado la disminución en las ventas porque sencillamente los compradores ya no suben.

Uno de los vendedores quien lleva varios años comercializando tomate, cebolla, plátanos, ahuyamas y otra gran variedad de alimentos dijo que por fortuna él tiene su propia clientela, la cual llega fielmente a su puesto a comprarle, pero reconoce que la gran cantidad de carretillas en las afueras de la plaza es una competencia fuerte y hasta desleal.

“A nosotros nos ha tocado muy duro, primero con la pandemia que nos colocó al borde de una crisis económica y ahora con tantos vendedores que constituyen una mayor oferta para la misma demanda de la población. Yo le doy gracias a Dios todos los días porque me ha dado unos clientes leales”, dijo un comerciante que no quiso dar su nombre.

Algunos otros comerciantes del sector coincidieron al afirmar en que la Unidad Defensora del Espacio Público (Udep), ente que depende de la Secretaría de Gobierno Distrital, no da abasto con su personal para contener a tantos vendedores con carretillas que tienen invadidas las calles del mercado e inclusive del propio Centro Histórico.

Y es que en Santa Marta se han impuesto las denominadas ‘ley del rebusque’ y ‘sálvese quien pueda’ porque se trata de la subsistencia diaria en una ciudad cuyos índices de pobreza son altos, así como los de informalidad. Si bien es cierto que el Mercado Público ha tenido un renacer gracias al compromiso genuino de los propios comerciantes asociados y del apoyo de las autoridades, todavía faltan más victorias.

Con la recuperación de algunas áreas en El Pueblito, la construcción de la Galería Comercial y haber abierto unas calles para la circulación de ciertas rutas del transporte público se le dio una catapulta al Mercado, aunque se espera mucha más organización y más presencia de las autoridades que puedan garantizar una rápida movilidad vial.

CENTRO HISTÓRICO 

Y como dice el refrán popular ‘si por allá llueve por acá no escampa’. Lo que ocurre en la principal despensa de alimentos de los samarios se ha trasladado también al Centro Histórico en donde es habitual el tránsito de carretillas con pescados, otras vendiendo almuerzos en ollas, pasteles y demás platos de la culinaria caribeña.

Y lo que es peor aún la ubicación de vitrinas con fritos o maniquíes en pleno andén de la calle 20 entre carreras cuarta y quinta, que obligan al peatón a bajarse a la calzada vehicular exponiéndose a ser atropellado. No hay derecho, como tampoco que una vez sean reubicados los vendedores de la calle 16 hacia el Camellón de la Bahía, ya algunos avivatos estén planeando en apropiarse del espacio público. Como dice la canción… “quítate tú pá ponerme yo”.

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