Tugurios o favelas del Ziruma, ¡bienvenidos! 

Por  

JOSE EDUARDO  

BARRENECHE ÁVILA* 

Detrás del cerro Ziruma hay mil historias perdidas que han permitido sucumbirlo ante los Samarios en algo infértil, cuando merece protegerlo.

Pasamos al lado del Ziruma y no hemos podido entender que este cerro es sagrado, tiene su razón de ser, y lleva consigo cultura, historia, naturaleza y un rinconcito de lo que un día fue del Magdalena Grande, La Guajira. Si, así es, para la mitología criolla, la nuestra, El cerro Ziruma, llegó volando con una Diosa, a buscar lo que unos españoles habían usurpado, unas perlas de la Guajira.

Ziruma, la diosa a la cual le robaron muchas cosas, entre las cuales estaban las perlas, vino a buscarlas desde la Guajira. La acompañaba su aposento, el cerro que tenemos hoy.

Las recuperó, pero al ver esa bahía tan hermosa, como fue la Bahía de Gaira, quedó enamorada y decidió darse un baño.

Cuando terminó de bañarse y decidía volver a su Guajira, unos hombres le dispararon para robarle nuevamente sus perlas. La hirieron, y le tocó hundirse para no ser aniquilada. Lesionaron sus alas y luego pudo seguir caminando y esconderse en el cerro que había traído. Lo colocó justo en el sitio para dividir Santa Marta de lo que se denominaban en ese momento Bahía de Gaira. Quería mantenerla escondida. Lo extendió de tal forma que el Ziruma coquetea varias playas como lo son el Rodadero, Puerto Luz, Inca Inca y Playa Blanca.

Por ello nuestros padres alcanzaron a escuchar, cuando construían la carretera del Rodadero, en la década del 50, que era importante pedirle permiso a Ziruma, la diosa de ese cerro. De la misma forma decían que los borrachitos que pasaban por allí, desafiándola, les daba un paseíto, los enamoraba y luego los enceguecía. Otros, sabiendo que allí se encontraban las perlas, se dedicaban a buscarlas. Curiosamente varios de esos explotadores, no pudieron regresar con vida de las entrañas del Ziruma.

Como lo ven, la historia de Ziruma, es fascinante y nos une a la Guajira íntimamente. Más adelante escribiré todas sus particularidades.

Desafortunadamente tres generaciones de Samarios han crecido dándole la espalda a Ziruma y a muchas cosas más. Desde esta tribuna ayudaremos a generar esa conciencia colectiva, que no sea solo historias, sino sucesos que permitan generar arraigo en todos esos samarios en la cual la indolencia se ha vuelto el principal atributo. La indolencia es una conducta que nos hace ciegos. Precisamente debemos volver a ver y no solo a mirar.

El cerro Ziruma se lo está comiendo la pobreza. Si, la pobreza. Como sociedad hemos sido incapaces de generar soluciones de vivienda para la población y ahí tenemos la consecuencia. Solo es revisar la proliferación de casas que se encuentran allí. Un cerro no es sitio digno para una familia vivir. A todos nos debería quitar el sueño que la pobreza sea el pan de cada día y comenzar a actuar. Por ejemplo, preguntarnos: ¿cuántos niños viven allí sin estar en escuelas públicas?, ¿todos los que viven allí se registraron en el SISBEN? Las respuestas a estas preguntas nos conducirían a realizar acciones para transformar las vidas de esas personas.

Ya está ocupado un porcentaje importante de espacio del cerro. Asentamientos producto de la pobreza que nos azota, y en los cuales nos hacemos los ciegos.

La pobreza no es un problema solo de gobernantes. Por el contrario, la pobreza es una responsabilidad colectiva, de todo el núcleo social. No obstante, por ahí pasamos, corremos, trotamos y abajo están esas casas en un sitio que merecería ser una fuente de explotación cultural y turística, que genere ingresos para ser reinvertidos en temas sociales. Un mirador, el dibujo de una perla, sitios para descansar, caminos que se extiendan a las playas, exposiciones de luces en las noches en donde se resalte el misticismo de ese Cerro, son tantas de alternativas que podríamos realizar.

Si no actuamos ahora, en pocos años ya no tendremos el cerro Ziruma, sino que nuestros hijos leerán un letrero que dirá: Bienvenidos a Los tugurios o Las Favelas del Ziruma. ¡Espero no ser profético ¡

Cómo van las cosas hasta Ziruma y sin alas se irá. ¡No dejemos que eso pase!

Iniciemos con algo significativo. Una gran estatua, que re-dignifique a Ziruma en la memoria histórica, y que nos sintamos orgullosos de tenerla cerca.

Ziruma no solo es Guajira sino también Samaria, aunque la hagamos sufrir.

Curemos sus alas para que Ziruma, pueda volar y cuidar no solo sus perlas, sino la Nuestra, Santa Marta.

*Abogado 

 

 

Notas Relacionadas