Drama humano de los damnificados

El aguacero originó un verdadero drama humano para aquellas personas que resultaron damnificadas en esta ciudad. /MONTINER ALVIS 

Personal de la Unidad de Gestión del Riesgo y Cambio Climático brindó su colaboración a través de la Maquinaria Amarilla con el objetivo de retirar lodo y escombros que bajaron desde los cerros con las escorrentías.  

Con las manos en la cabeza y rezando ‘La Magnífica’ muchos samarios y habitantes en esta ciudad enfrentaron un verdadero drama humano durante y después del aguacero del jueves 19 de agosto.

La arremetida de las lluvias que se prolongaron durante más de seis horas en la tarde y noche originó estragos en distintos barrios de Santa Marta del área urbana mientras que en la parte rural inundó cultivos, granjas avícolas y anegó algunas viviendas afectando enseres y electrodomésticos.

Con el aguacero del jueves empezó la época invernal con toda su furia que no respeta ‘pinta’ y va arrasando con lo que encuentra a su paso. Los ríos Buritaca y Guachaca se desbordaron ingresando a las áreas cercanas a sus riberas. Así mismo el río Manzanares aumentó su caudal normal y arrastró muchos desechos hasta su desembocadura en playa Los Cocos en donde quedaron las evidencias de su alta contaminación.

Varias llantas, troncos, ramas, plásticos, latas, botellas y otros desechos quedaron atrapados entre la maleza que bordea el afluente, mientras los habitantes de Las Malvinas, 8 de Febrero, Las Vegas con sus escobas en mano achicaban el agua que alcanzó casi el metro de altura dentro de sus casas.

Personal adscrito a la Unidad de Gestión del Riesgo y Cambio Climático brindó su colaboración a través de la Maquinaria Amarilla con el objetivo de retirar lodo, piedras y escombros que bajaron desde los cerros con las escorrentías.

Con la precipitación caída sobre la ciudad quedó en evidencia la falta de planes de contingencia para suplir la disminución en el flujo vehicular tanto de busetas del servicio público colectivo así como de los taxis. Fueron momentos de tensión, desespero e impotencia los que padecieron en carne propia cientos de samarios, residentes y turistas quienes no pudieron movilizarse a sus hogares ante la escasez del transporte público.

También volvió a colapsar el sistema de alcantarillado en los emblemáticos barrios de Pescaíto, San Jorge y a lo largo de la Avenida del Ferrocarril, zona del Mercado Público, en donde los manholes parecían fuentes pero de ‘aguas perfumadas’ emanando su peculiar aroma.

Algunos líderes cívicos de la antigua Comuna 5 que hoy conforman la Localidad Histórica-Rodrigo de Bastidas son unos convencidos de la importancia en seguir trabajando en jornadas de pedagogía ambiental en aras de avivar el sentido de pertenencia y de amor hacia la ciudad, en seguir apostando a la conciencia ecológica que permita preservar los cerros tutelares que no resisten más invasiones porque representan una carga al ecosistema que con las lluvias desliza lodo, piedras y material de arrastre que tapona desagües y propicia inundaciones.

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