El carnicero

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Así (Der Schlächter = El Carnicero) llama a Maduro el Spiegel Daily, el periódico digital de la revista alemana Der Spiegel, a propósito del asesinato a sangre fría por los esbirros de Maduro de siete rebeldes, a los cuales se les atacó con fuerza desproporcionada (me acuerdo ahora de la muerte de Efraín González, un guerrillero conservador, muerto en 1965 en Bogotá), a los cuales se les ejecutó extrajudicialmente. Óscar Pérez fue asesinado con un tiro en la cabeza, a poca distancia, cuando él y sus compañeros se habían rendido y entregado. Pero Maduro no es carnicero de ahora. En la Corte Penal Internacional cursa una acusación por más de 8.000 asesinatos, de los cuales los más de 130 del año pasado durante las manifestaciones pacíficas de la oposición son sólo la punta del iceberg.

El dictadorzuelo Maduro sigue la huella de Castro, como éste siguió la de Stalin, solamente que no es inteligente y ha implantado una dictadura que tiene a su pueblo pasando hambre y muriéndose por falta de medicinas, con una inflación calculada para este año en más del 2.000%, donde el salario mínimo no alcanza para comprar una cajetilla de cigarrillos, y las estanterías de las tiendas están vacías. Es como la Hidra de Lema que, con cada ataque, genera otra cabeza más ponzoñosa.

En efecto,  la oposición venezolana, la MUD, que no parece ser mucho más inteligente que el dictadorzuelo (salvando a María Corina Machado y otros pocos), se había sentado por enésima vez a negociar con el régimen, el que ya había logrado neutralizar a la Asamblea, controlada por la oposición, por medio de una Constituyente omnímoda, había ganado las elecciones de alcaldes y, en una elección llena de irregularidades y artimañas, consumadas en un fraude a través de las máquinas electorales, se hizo con la inmensa mayoría de las 335 alcaldías en juego . Ya había pasado en otras elecciones y volverá a pasar en las anunciadas elecciones presidenciales. El propio Secretario General de la OEA ha  manifestado  que es “absolutamente inadmisible” que la dictadura en Venezuela que encabeza Nicolás Maduro encuentre “soluciones para mantenerse en el poder y perpetuarse en mecanismos de diálogo”, como el de la oposición y el régimen en República Dominicana. La verdad es que la oposición dejó en el desamparo a los venezolanos que el año pasado pusieron el pecho y los muertos para derrocar al régimen.

Esa situación nos tiene que preocupar. En los últimos tiempos han llegado casi 800.000 venezolanos, de los cuales el 60% no han regresado a su país y solamente unos pocos han pasado en tránsito hacia otros países. Entretanto, hay 900 venezolanos viviendo en los parques en Cúcuta, de los que el 30% son mujeres, entre ellas 80 embarazadas. Además, no sabemos cuántos venezolanos ingresados aquí son agentes de Maduro y terroristas. Por eso hay que atender la solicitud de Marta Lucía Ramírez de que el gobierno promueva un acuerdo con otros países para recibir esos refugiados que no pueden volver a su país.

La idea del expresidente Uribe de que el ejército tumbe a Maduro es, desafortunadamente, pensar con el deseo. Los militares son los únicos en Venezuela que tienen comida y seguridad social. Los altos mandos forman parte del cartel de los soles que maneja el tráfico de estupefacientes hacia Europa y Asia y han sido parte del robo de los recursos venezolanos por más de 500 mil millones de dólares.

La Carta Democrática no ha funcionado por cuenta de unos paisitos que han sido sobornados por Venezuela con el petróleo y el Secretario General no ha podido hacer nada.

Solamente quedan dos procedimientos que deben aplicarse: uno internacional que es bloquear las compras de petróleo y otro interno que es bloquear los embarques de petróleo en los puertos. Eso cortaría el chorro de dólares (que ahora mejora porque ha mejorado el precio del petróleo) que permite al régimen sostenerse a pesar de las protestas.

Abogado

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