Cerros tutelares reverdecidos mitigan ola de calor y oxigenan 

Santa Marta está en el momento de sembrar porque la tierra está húmeda y dispuesta a su renovación. 

POR 
EDGAR 
TATIS GUERRA 

Gracias a las lluvias que han caído sobre Santa Marta, los árboles nativos que permanecen plantados sobre los cerros tutelares de la ciudad están reverdecidos porque renovaron sus hojas.

Las precipitaciones de los últimos días han servido de riego a muchas plantas, arbustos, hierba y árboles que permanecían secos ante el inclemente sol que durante varios meses azotó a la capital del Magdalena.

Si bien es cierto que el invierno genera estragos porque origina el desbordamiento de algunos ríos que inundan sus riberas afectando viviendas, cultivos y dañando enseres, electrodomésticos, entre otros elementos, también las lluvias aportan a mitigar la ola de calor o calentamiento que se registra en Santa Marta.

Expertos en el tema ambiental coinciden en el equilibrio de la naturaleza y reconocen la grave afectación a los ecosistemas tanto marinos como terrestres por cuenta del hombre. Por ello hacen un llamado a una mayor conciencia ecológica que ayude a mitigar los efectos de malas prácticas y contribuir a la preservación del planeta.

Contemplar los cerros que circundan a Santa Marta, los cuales lucen verdes en todo su esplendor es un aliciente no solo al espíritu sino un llamado a su protección porque ya varios no resisten más otro ‘cambuche’ construido por los invasores depredadores.

El bien general debe primar sobre el bien particular, por esa razón cuando se edifica violando las normas de la naturaleza y no existe un control urbano es el mismo suelo el que clama, pero como no habla nadie oye. Después de cada aguacero, solo basta ver la gran cantidad de arena, piedras y material vegetal que se desliza desde los cerros hacia las calles en varios puntos críticos de la ciudad.

Pero también falta más civismo, coinciden los ambientalistas, ya que en algunas personas se ha enquistado la mala costumbre de arrojar basuras a las calles o los afluentes hídricos. Esos desechos como el icopor, escombros, latas, botellas plásticas, llantas, entre otros, se acumulan y obstaculizan los canales de desagüe provocando represamiento de aguas lluvias e inundaciones.

MOMENTO DE SEMBRAR 

Hay un refrán popular que reza “después de la tormenta vendrá la calma”. Pues bien, este es el momento de sembrar porque la tierra está húmeda y dispuesta a su renovación.

Y en ese objetivo está el exsenador Luis Eduardo Vives Lacouture quien emprendió la reforestación en el separador central de la doble calzada La Lucha-Gaira con la siembra de árboles campanos a lo largo de un kilómetro y medio del separador vial.

Dijo que se trata de 100 campanos aproximadamente que se siembran con el propósito de contar en el futuro de un corredor verde cuyos árboles puedan aportar a la producción de oxígeno, brindar sombra natural y atrapar la emisión de los gases que emanan los automotores que transitan por el corredor vial.

Plausible iniciativa que ojalá sea replicada en menor escala en otras áreas subutilizadas en el distrito de Santa Marta para que se aporte en la búsqueda de nuevos pulmones verdes que son una necesidad vital ante la gran explosión demográfica vigente y el recalentamiento del planeta.

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