“Que nos digan si después seguiremos en las playas”: servidores turísticos

Para noviembre se tiene contemplado el tan anhelado inicio del macroproyecto de protección costera en Cartagena, que busca mitigar los impactos del cambio climático como inundaciones por el aumento de la marea o erosión en diversas zonas.

Esta ambiciosa obra se llevará a cabo en El Laguito, Bocagrande, Centro, El Cabrero, Marbella y Crespo, aunque se hará por fases y la primera solo contempla intervenciones en El Laguito y Bocagrande. Justamente para realizar los trabajos es necesario desocupar las playas y por ende suspender las actividades económicas de cientos de ciudadanos que derivan el sustento diario de sus familias mediante el turismo.

Para estas personas, el panorama es incierto y aunque han asistido a diversas reuniones de socialización del proyecto, aún no tienen certezas de lo que ocurrirá cuando finalice la obra, pues temen ser desterrados para siempre de las playas y quedar ‘en el aire’.
Ayer, motivados por la incertidumbre y con el propósito de que les den respuestas claras, se tomaron las vías de hecho y bloquearon por cerca de tres horas el sector turístico de Bocagrande y del Centro Histórico.

La manifestación se inició a las 9 de la mañana desde la Tercera Avenida de Bocagrande, llegó a la Base Naval, siguió hasta el muelle de La Bodeguita y posteriormente a la Torre del Reloj para finalmente arribar a los bajos de la Alcaldía de Cartagena en la Plaza de la Aduana.

“Más allá del tema compensatorio durante los meses de labores, lo que necesita nuestra gente es que le definan qué va a pasar después con todos ellos, necesitamos saber si vamos a regresar al territorio, qué pasará con nuestros carperos, vendedores de raspaos, de jugos, de almuerzos, de gafas, con las masajistas, con las palenqueras, con las más de 20 organizaciones que llevan toda la vida trabajando honradamente en las playas. Sabemos que aquí se hará un cambio total, que se creará un avenida, un paseo peatonal, habrá una modificación del entorno paisajístico y terrenal de Bocagrande, pero, después que hagan todo eso nuestra gente qué, ¿qué pasará con estas miles de personas?”, expresó el abogado y reconocido defensor de las causas de la zona insular, Wilman Herrera Imitola, uno de los líderes de la manifestación.

No los atendieron

La marcha fue pacífica. Fueron cerca de tres horas de manifestación en las que el impacto fue evidente, pues se registraron trancones descomunales y se tornó imposible entrar o salir de Bocagrande en ese lapso. El Centro también se congestionó, sin embargo no hubo alteraciones de orden público.

La marcha solo abrió paso para tres ambulancias y dos taxis que llevaban urgencias médicas. Buses de Transcaribe, vehículos particulares y hasta los motorizados debieron esperar el final de la protesta a las 12:30 del mediodía para que se empezara a restablecer el tráfico paulatinamente y así seguir su camino.

Pese a todo ello, uno de los propósitos de los manifestantes no se cumplió, ya que el alcalde William Dau no los atendió. Incluso, se cree que el mandatario abandonó el Palacio de la Aduana por una puerta trasera. La que sí bajó a tratar de conversar con los protestantes fue la directora del Dadis, Johana Bueno, más otros funcionarios de Valorización Distrital, pero los hicieron regresar porque querían hablar directamente con Dau.

Ante la falta de atención, los ánimos en ese momento se caldearon pero afortunadamente la situación no pasó a mayores, pues los líderes de la marcha así lo recomendaron, ya que el objetivo de hacerse sentir y sentar el primer precedente se había cumplido a cabalidad.

Advirtieron que la próxima semana harán una manifestación mayor y se encadenarán en los bajos de la Alcaldía de manera indefinida.

/Colprensa

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