La ONU pide centrarse en “los afganos que se quedan”

Una grave sequía, las consecuencias económicas derivadas de la pandemia y el desplazamiento masivo de población por el conflicto hacen que planee sobre Afganistán “una tormenta perfecta” que podría derivar en una catástrofe humanitaria. Por ello, desde la ONU advierten de que la atención debe ponerse ahora en los que se quedan no en quienes se quieren ir.

“La atención ha estado centrada en las personas que querían irse, pero creo que es muy importante que nos centremos en los millones de personas en el país que se quedarán y que ya se enfrentan a una situación muy dura y a una inminente crisis humanitaria”, reclama en entrevista telefónica con Europa Press la jefa de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) en el país, Isabelle Moussard Carlsen.

En la actualidad, la mitad de la población afgana necesita algún tipo de asistencia humanitaria y alrededor de la mitad de los menores de 5 años se enfrentan a desnutrición aguda severa, lo que podría dejarles al borde de la muerte, una cifra que está aumentando en las últimas semanas.

La grave sequía, la segunda en cuatro años, está teniendo un fuerte impacto en la producción de alimentos, al igual que el desplazamiento masivo de población, en especial en los últimos meses a medida que los talibán avanzaban hacia Kabul y terminaban por hacerse con el control del país el pasado 15 de agosto.

Como resultado, uno de cada tres afganos –de los 35 millones del país– no tiene garantizado su próximo plato de comida y unos 560.000 han tenido que abandonar sus casas este año. En total, hay unos 5 millones de desplazados internos, muchos de los cuales llevan años en esta situación y han tenido que trasladarse varias veces. En este contexto, las reservas de alimentos podrían agotarse este mismo septiembre y también hay falta de medicamentos, según la responsable de la ONU.

UNA TORMENTA PERFECTA EN CIERNES

“Podríamos hablar de una tormenta perfecta”, reconoce, por eso “es esencial que la comunidad internacional entienda que no puede abandonar ahora a Afganistán”. Por el momento, tanto las agencias de la ONU como las ONG no lo han hecho y siguen realizando su labor y ayudando a los afganos más vulnerables, añade.

Entretanto, el debate en la UE actualmente está más centrado en evitar una llegada masiva de refugiados afganos como la vivida con los sirios en 2015. En este sentido, la jefa de OCHA ha defendido que es fundamental que las organizaciones humanitarias reciban los fondos que necesitan para realizar su labor y atender a los millones de afganos que lo requieren.

De los 1.300 millones de dólares solicitados por la ONU para atender a los afganos en situación de necesidad en 2021 solo se han recibido el 40 por ciento. Con unas necesidades en aumento, advierte Moussard Carlsen, “necesitamos que los fondos lleguen a tiempo y en la cantidad requerida” porque “estamos en un momento crítico”. “Tenemos que apoyar a los afganos ante esta crisis humanitaria”, añade.

“NADIE QUIERE DEJAR SU CASA”

Asimismo, la jefa de la OCHA sostiene que “nadie quiere dejar su casa y cuando esa es la única solución es que la situación es terrible”. El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha advertido ya de que si la comunidad internacional no actúa y ayuda a Afganistán podría producirse un éxodo de 515.000 afganos fuera de sus fronteras.

Por eso, insiste en el mensaje que desde el inicio de esta nueva crisis ha estado enviando la ONU, que se permita a los afganos buscar su seguridad fuera de su país y que no se les devuelva a la fuerza. Esto pasa, en el caso de los países vecinos como Pakistán e Irán, que ya acogen a millones de refugiados afganos, por dejar abiertas sus fronteras.

Por lo que respecta al trabajo de las organizaciones humanitarias, Moussard Carlsen reconoce que en el último par de meses ha habido “desafíos” adicionales, en particular los combates en algunas zonas que obligaron a pausar algunas de las actividades, muchas de las cuales ya se están reanudando.

Actualmente, “el principal desafío es que los afganos puedan tener acceso a servicios esenciales y que garantizar que los trabajadores humanitarios pueden acceder a las personas necesitadas de forma segura”.

También existe un desafío logístico, de ahí la necesidad de “un puente aéreo humanitario” que permita la entrada en el país de alimentos y otros suministros básicos como medicamentos para “incrementar nuestras operaciones y aumentar nuestra respuesta teniendo en cuenta las crecientes necesidades”.

NEGOCIAR CON LOS TALIBÁN

Otro de los grandes debates a nivel internacional es si hay que reconocer al régimen talibán y dialogar con ellos. Tanto la ONU como las ONG presentes en Afganistán ya mantenían contactos con los talibán antes de su retorno al poder, ya que eran una de las partes en el conflicto. “Como humanitarios tenemos que hablar con todas las partes, está en nuestro AND”, explica la responsable de OCHA, que no confirma amenazas adicionales para los cooperantes en las últimas semanas.

Según apunta, los talibán parecen entender “las fuertes necesidades” de la población lo que permite negociar con ellos el acceso y explicarles “lo que hace falta y lo que necesitamos para seguir con nuestra labor”, aunque prefiere no vaticinar si esto seguirá siendo así en el futuro.

“Para nosotros es clave negociar el acceso a las personas necesitadas y atenderlas”, señala Moussard Carlsen, una labor que en el caso de Afganistán –como también en otras crisis humanitarias– realizan principalmente cooperantes locales, incluidas muchas mujeres.

“Son esenciales, igual que sus colegas varones, para poder atender a los afganos”, resalta la jefa de la OCHA, que precisa que en algunas zonas sigue realizando su labor. En este sentido, asegura que se ha hecho llegar el “mensaje” de que tanto ellas como ellos puedan seguir trabajando y ofreciendo ayuda en este momento crucial.

/COlprensa

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