El largo recorrido de la carta de Jamaica, escrita hace 206 años

Este lunes 6 de septiembre se conmemoran 206 años de la Carta de Jamaica, el más conocido de los textos escritos por el Libertador Simón Bolívar en el que plasmó su visión de la geopolítica de 1815, en los albores del siglo XIX.

Y hoy, dos siglos después, aún existen versiones encontradas entre historiadores, académicos e investigadores sobre diferentes aspectos del manuscrito del que solamente se conocen dos originales de la traducción al idioma inglés. El más antiguo data de 1818 y es custodiado por el Archivo General de la Nación en Bogotá (Fondo Secretaría de Guerra y Marina, volumen 323).

Ese documento fue encontrado en 1945 por Guillermo Hernández de Alba, y sus evidentes tachaduras y enmiendas de varias manos, a tinta y lápiz, dan fe de su autenticidad.

La Carta de Jamaica fue escrita por Bolívar en la ciudad de Kingston, capital de la isla caribeña, en donde el Libertador permaneció autoexiliado durante varios meses (llegó en mayo de 1815) tras fracasar en su intención de la Segunda República de su país natal, Venezuela, y la continuación del imperio español en ese territorio.

Sobre la historia del famoso documento existen también varias versiones, pero todas admiten que la misiva originalmente se llamó ‘Contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla’, aunque el nombre del famoso “caballero” permaneció en el anonimato por siglo y medio.

Pero fue solo hasta 1954 (140 años después) que monseñor Nicolás Eugenio Navarro pudo establecer la verdadera identidad del misterioso destinatario de la misiva: se trataba de Henry Cullen, un comerciante inglés residenciado en Falmouth, cerca de Montego Bay, en la costa norte de Jamaica, según explica el religioso en su libro ‘El destinatario de la Carta de Jamaica’.

El documento fue publicado por primera vez en su versión inglesa en julio de 1818 por el periódico ‘Jamaican Quarterly and Literary Gazette’, por gestión del caraqueño Pedro Gual.
En 1825 se imprimió por segunda vez en el ‘The Jamaica Journal and Kingston Chronicle’, y una tercera versión, ya en español, en 1833, y forma parte de la compilación hecha por los historiadores Francisco Javier Yanes y Cristóbal Mendoza en la ‘Colección de documentos relativos a la vida pública del Libertador’ (Apéndice, vol. XXI).

Con la Carta de Jamaica el Libertador respondió a otra comunicación que recibió el 29 de agosto de 1815 de parte de Cullen, quien le expresaba su interés por la gesta libertadora en América.

La historia del documento

Sin embargo, fue en 1996 que cuando el historiador ecuatoriano Amílcar Varela Jara halló el manuscrito original como documento “anónimo” y sin fecha dentro de un libro en el Archivo Histórico del Banco Central de Ecuador. Dicho documento posee 16 folios, un pliego faltante y un tercer párrafo adicional en el número 14 que no tenían las versiones anteriores.

Años después, una comisión venezolana de expertos revisó el documento y lo comparó utilizando técnicas especializadas con otros textos manuscritos de Pedro Briceño Méndez, amanuense del Libertador Simón Bolívar, y certificó su autenticidad afirmando que es el “único documento conocido hasta la fecha manuscrito en castellano”, concluye el acta con fecha 28 de octubre de 2014.

Lo que no se ha establecido plenamente es cómo llegó el manuscrito original a Ecuador, pero el investigador Varela Jara dice en su obra ‘La Carta de Jamaica’ que “el profético documento tal vez fue traído hasta Ecuador por la amada Manuelita Sáenz y confiscado tal vez al ser desterrada al Perú (en 1835) o tal vez sustraído de los bienes que fueron incinerados a su muerte en diciembre de 1856, en la localidad de Paita, ciudad peruana capital de la provincia del mismo nombre, bajo el pretexto de contagio de una epidemia de difteria”. Manuelita Sáenz murió el 23 de diciembre de 1856, pero se cree que no todas sus prendas y documentos fueron incinerados.

América Unida

Laura Sánchez Alvarado, Subdirectora de Patrimonio del Archivo General de la Nación, destaca la importancia histórica de la Carta de Jamaica, al margen de las discusiones académicas de los investigadores.

“Lo cierto es que es una carta en la que el Libertador expresa su pensamiento sobre la geopolítica de ese momento (siglo XIX), el futuro de los países, cómo debería ser esa unión de países en una sola República, algunas consideraciones sobre la geografía, el pensamiento de los pueblos, el sentir que tuvo para realizar el recorrido libertario que llevó a cabo. Se puede decir que en esa carta el Libertador expresa su pensamiento de una manera muy particular”, explica la experta.

De hecho, uno de los apartes del documento dice: “Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Nuevo Mundo una sola nación con un solo vínculo que liguen sus partes entre sí con el todo, ya que tienen un origen, una lengua, unas costumbres y una sola religión. Debería tener por consiguiente un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse. Más no es posible porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes, dividen a la América. ¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso de los Representantes de las Repúblicas”.

Los investigadores del documento coinciden que en el texto el Libertador Simón Bolívar explica en detalle todo su pensamiento político y visionario basado en las ideas del francés Charles de Secondat, más conocido como el barón de Montesquieu, en su magna obra ‘El Espíritu de las Leyes’.

Los investigadores e historiadores coinciden en que si bien la Carta de Jamaica tenía un único destinatario, Henry Cullen, en realidad se trató de un llamado de Bolívar a Europa para vincularla en la liberación de los pueblos hispanoamericanos.

Por ello, dada la vigencia de las ideas del Libertador aún 206 años después, Sánchez Alvarado destaca la importancia del patrimonio histórico que reposa en el Archivo General de la Nación y que es de libre consulta para todos los colombianos.

“En el Fondo de la Secretaría de Guerra y Marina del AGN tenemos una versión en inglés de la Carta de Jamaica, que es un manuscrito original, y que puede ser consultada de forma digital”, asegura.

En marzo de 2017 la Unesco entregó a Colombia el Certificado de Inscripción de la ‘Contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla’ –Carta de Jamaica- en el programa Registro Memoria del Mundo, gestión adelantada por el Archivo General de la Nación y la Cancillería colombiana.

Este programa, creado en 1992, busca preservar el patrimonio documental del mundo albergado en bibliotecas, archivos y museos como símbolo de la memoria colectiva de la humanidad.

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