Indígenas marcharon en defensa de su autonomía étnica y cultural 

POR:
NINOSKA
REYES URDANETA 

“Somos un pueblo que camina, somos un pueblo que resiste. Exigimos respeto por el derecho colectivo de la Jurisdicción Especial Indígena”. Bajo este lema, miembros de los pueblos indígenas asentados en la Sierra Nevada de Santa Marta, bajaron hasta el municipio de Valledupar, donde protagonizaron una multitudinaria marcha que culminó en la Casa Indígena, donde aún se mantienen como muestra de su resistencia y clamor por su autonomía.

Ciento de hombres y mujeres colmaron la Plaza Alfonso López de Valledupar, donde con arengas y consignas, piden a las autoridades ordinarias respeto “por la Sierra Nevada que es nuestra casa, en la que nos dejaron nuestros padres y madres espirituales con la misión de cuidarla y protegerla. Atentar contra nuestra autonomía, es una forma de exterminio cultural”.

La marcha, que tomó por sorpresa a la ciudad, demostró la lucha que vienen librando por el reconocimiento de sus derechos, además de la notoria participación de las mujeres como portadoras de vida. Exigen la adopción de medidas que salvaguarden su territorio la diversidad étnica y cultural.

Los indigenas condenan el desangre de la Madre Tierra, Ati Seynekun, por parte del Estado Colombiano y los megaproyectos de inversión, que acaban con los recursos naturales.

“Es una lucha política y espiritual contra el ecocidio y el exterminio de nuestros pueblos, como mujeres y cuidadoras de nuestras comunidades, pueblos y territorios”, manifestó Luz Yaneris Pérez López, representante indígena, quien reiteró que la fiscalía y los jueces, están vulnerando el gobierno propio.

Reiteró sus exigencias en cuanto el respeto hacia las autoridades elegidas por los pueblos indígenas como: cabildos, comisarios y todos los organismos que competen dentro del territorio, así como la directiva general, ya que estas comunidades toman decisiones en asambleas con el consentimiento del pueblo; “han querido entrometerse, es porque tienen sus intereses propios”.

SUS EXIGENCIAS 

Al respecto, la Confederación Indígena Tayrona (CIT), emitió un comunicado en el que condenan el desangre de la Madre Tierra, Ati Seynekun, por parte del Estado Colombiano y los megaproyectos de inversión, que acaban con los recursos naturales y atentan contra nuestros territorios, poniendo en jaque nuestra relación con ellos y los cimientos de nuestra integridad cultural.

Por ello, se oponen, de manera absoluta y decidida, a la intromisión por parte de las autoridades estatales en los asuntos propios de los pueblos y la violación del derecho a la consulta previa.

De igual manera, rechazan la construcción del ejercicio dialógico desde la institucionalidad estatal y en relación con los pueblos y comunidades indígenas, fundado en el racismo estructural y el desconocimiento de nuestros derechos al gobierno propio y la autonomía.

Los indigenas condenan el desangre de la Madre Tierra, Ati Seynekun, por parte del Estado Colombiano y los megaproyectos de inversión, que acaban con los recursos naturales.

Dejan clara su exigencia al Gobierno Nacional de respetar los territorios y los ecosistemas, y de forma paralela, se condene el ecocidio al que han sido sometidos, cuidando así de la red de lugares sagrados asociados al agua; de allí la necesidad de exigir a las instancias de orden internacional, que desplieguen procesos de veeduría con el fin de que se garantice de forma real y efectiva los derechos de las comunidades indígenas.

“Nos oponemos al accionar excluyente y discriminatorio, así como las expresiones racistas y folcloristas sobre nuestro ejercicio del Gobierno propio y de administración de justicia. Las instituciones deben garantizar el cumplimiento de la Directiva 012 de 2016, en respeto a las Autoridades de Justicia del Pueblo Arhuaco, así como los derechos ambientales que se encuentran intrínsecamente conexos a nuestras formas de vida”, se lee en el comunicado.

Augusto Pérez Chaparro, también líder indígena, dijo por su parte, que las instituciones ordinarias deben apegarse a su justicia, la cual salieron a defender ante las actuaciones de la Fiscalía General de la Nación, institución que a su juicio desconoce los principios de las culturas arhuacas

“En este momento no estamos defendiendo una sola persona, sino el territorio. Nosotros no tomamos decisiones de la forma natural, sino en previa consulta de los manos, como autoridades espirituales que se conectan con los sitios sagrados. De allí se toman decisiones en cuanto a la justicia, en cuanto al cuidado de la tierra, del agua, de los árboles y el medio ambiente”, afirmó.

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