Distrito enfrenta al ‘turismo de olla’

´Santa Marta le da la bienvenida a turistas educados y dispuestos a disfrutar sanamente su estadía bajo reglas mínimas del respeto, orden y buen comportamiento social´, advierte el Gobierno. 

POR 
EDGAR 
TATIS GUERRA 

Con el propósito de frenar y contrarrestar el denominado ‘turismo de olla’ que derivó en lo que también se conoce como ´turismo de olla y mondongo, peto y mazorca´ que ingresa a Santa Marta, la Secretaría de Movilidad del Distrito realizó importantes operativos en un punto vial estratégico.

Desde bien temprano, los agentes reguladores del tránsito que integran la dependencia adscrita a la Alcaldía de Santa Marta se ubicaron en las diferentes entradas a los balnearios, realizando un control a los buses y vehículos particulares que llegaban desde otras ciudades del país.

Al respecto, el secretario de movilidad José Luis Rodríguez, señaló que el trabajo realizado permitió hacer una verificación al ingreso de los foráneos que traen en sus cavas todo tipo de alimentos y bebidas sin la posibilidad mínima de dinamizar la economía de la ciudad, pero sí desdeñan la buena imagen de los destinos.

Vale mencionar que en Santa Marta se cuenta con una masiva presencia de reguladores del tránsito quienes se distribuyeron en distintos accesos viales considerados críticos porque es donde se presentan más irregularidades.

Rodríguez comentó además que se avanza en la campaña de uso del cinturón de seguridad a los acompañantes traseros que se movilizan en los vehículos, operativos que se incentivaron durante todo el fin de semana.

PROBLEMA DE VIEJA DATA 

El denominado ‘turismo de olla, mondongo y de chancleta’ no es exclusivo de Santa Marta ya que constituye un fenómeno social que afecta a casi todos los balnearios con vocación turística. Dicha problemática data de hace varios años y aunque se implementan controles y operativos faltan campañas culturales.

Los visitantes que llegan con ‘sancocho’ y ‘pastel’ en mano se ahorran la inversión en la compra de productos locales, pero lo peor es que dejan los desechos plásticos, latas de bebidas y las envolturas en las playas o las arrojan a lo largo de la carretera.

Estos paseos o excursiones que llegan en buses contratados desde ciudades, municipios o localidades vecinas, no le aportan nada a Santa Marta, pero si existiera una buena regulación y una mejor oferta del destino contribuiría a dinamizar la economía con ingresos a los restaurantes, a carperos, silleteros y a distintos vendedores en zonas de playa.

A los buses se les debe disponer de un sitio amplio para que sean estacionados, pero no prohibir su llegada a la ciudad que cuenta con balnearios. Las autoridades del Distrito darán la bienvenida a turistas educados y dispuestos a disfrutar sanamente su estadía bajo reglas mínimas del respeto, orden y buen comportamiento social.

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