Altos precios del acero ponen en riesgo proyectos de construcción

  El acero es un insumo insustituible porque tiene un carácter esencial en el cumplimiento de la norma de construcción sismoresistente aplicable a todas las obras, sin excepción.  

La actividad edificadora en Santa Marta se encuentra en riesgo debido a los altos precios y al desabastecimiento del acero que se utiliza en las obras de construcción.

Así lo ha manifestado Javier Quintero Fragozo, gerente de Camacol regional Magdalena, al revelar que, de acuerdo con el Índice de Costos de Construcción de Vivienda del DANE, el precio de los hierros y aceros para la construcción de vivienda registró una variación anual al mes de julio de 2021 de 53% en la ciudad de Santa Marta, cifra que refleja un aumento 9,3 veces superior al observado en julio de 2020.

“El sector de la construcción hace un llamado y reitera que el desabastecimiento y alto precio de este ese insumo pone en riesgo el futuro de la vivienda social, la reactivación económica y la generación de empleo en Magdalena”, indicó el dirigente gremial.

La regional Magdalena de la Cámara Colombiana de la Construcción, advirtió sobre la crítica situación que representa para el inicio y ejecución de los proyectos, el desabastecimiento y aumento de precios del acero que se evidencia en la región. Dicho insumo es el segundo de mayor importancia en la estructura de costos y tiene un carácter esencial para el desarrollo de los proyectos en tanto es insustituible y su consumo se define en el cumplimiento de la norma de construcción sismoresistente aplicable a todas las obras, sin excepción.

“El desabastecimiento, aumento de precio, y los mayores tiempos en la entrega del acero en las obras son una realidad para los constructores de la región. Para los proyectos próximos a iniciarse e incluso en los que están en ejecución, esta coyuntura pone en riesgo la dinámica constructiva, la generación de valor agregado, el empleo y la viabilidad de los proyectos”, sostiene Quintero Fragozo.

Vale mencionar que actualmente en el Magdalena hay 1.800 unidades de vivienda en fase de cimentación y estructura, mientras que otras 4.512 se encuentran pre-vendidas sin iniciar su construcción. Ese volumen de actividad actual y prevista representa la sostenibilidad de 12.636 empleos, $1,2 billones de inversión para la reactivación económica regional y una demanda de insumos, materiales, y servicios equivalentes a $700 mil millones, proveniente del 54% del aparato productivo de la región.

“Lo que tenemos en riesgo son los proyectos, su viabilidad y la vivienda formal de los magdalenenses, pero, además, si los proyectos no se inician o frenan su ejecución por esta coyuntura, se pone en riesgo la reactivación económica y la generación de empleo. Y eso ya lo hemos venido evidenciando, ya que en el mes de julio se iniciaron cero unidades de vivienda en el departamento”, concluyó Javier Quintero Fragozo.

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