Lluvias aislaron a 10.000 personas en el occidente

Vendavales, crecientes súbitas de ríos y avenidas torrenciales en cañadas se ensañaron con los habitantes de Cañasgordas, Giraldo, Uramita y Peque, en el occidente lejano de Antioquia.

Los eventos, derivados de las fuertes lluvias que han azotado al departamento en la última semana, no han dejado víctimas mortales en esos municipios, aunque sí graves pérdidas económicas.

Peque, incomunicado
Tal cual informó EL COLOMBIANO, el hecho más delicado se presentó en la vía que conduce de Uramita a Peque. Allí hubo pérdida de la banca en varias zonas, lo que provocó el cierre total de la vía y dejó incomunicado a este último pueblo.
Peque es uno de los 23 municipios de Antioquia que aún no tienen su acceso pavimentado. El alcalde Froy Fáber Hernández precisó que desde la entrada de la vía, en Uramita, hasta la cabecera municipal, hay 63 kilómetros. De ellos, apenas 1,3 kilómetros están pavimentados.

Para saldar esa deuda, la Gobernación de Antioquia comenzó con la pavimentación. Pero la esperanza parece diluirse: “Estábamos muy contentos con la pavimentación y justo nos pasa esto”, dijo Hernández.

El mandatario añadió que el municipio no tiene otra vía alterna. Con la caída de la banca, son 10.000 las personas que quedaron aisladas.

El alcalde concluyó que Peque, al ser un municipio cafetero, tiene la esperanza puesta en la cosecha de este grano. Pero, si la vía no se repara pronto, la bonanza cafetera podría perderse.

Jaime Enrique Gómez, director del Departamento de Gestión del Riesgo de la Gobernación (Dagrán), informó que un vendaval golpeó a los barrios Buenos Aires, Los Naranjos y El Madero, en el municipio de Cañasgordas. La fuerza de los vientos produjo destechamientos en 20 casas.

En el corregimiento Manglar, de Giraldo, hubo una creciente súbita y avenida torrencial de una cañada, lo que produjo daños en cinco viviendas en las últimas 24 horas. En estos momentos hay trabajadores y maquinaria amarilla en el territorio, sacando el lodo y escombros de la vía.

Las fuertes lluvias, sin embargo, no afectaron solo al Occidente. En Bello se presentó una emergencia en la noche del miércoles, cuando dos contratistas de Empresas Públicas de Medellín quedaron atrapados por un deslizamiento de tierra y materiales en un socavón del barrio El Tapón, donde al parecer estaban haciendo unas reparaciones a las redes de acueducto.

“El rescate de los obreros duró tres horas, uno de ellos salió con heridas de consideración. Las medidas de seguridad no eran las óptimas, hacemos un llamado a los contratistas a extremar las medidas de seguridad en este tipo de trabajos”, recalcó el jefe de Bomberos de Bello, capitán Nelson Zuluaica

/Colprensa

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