El 9/11

Todos recordamos embargados de dolor los mortíferos ataques que Bin Laden lanzó contra Estados Unidos: las Torres Gemelas en Nueva York, un ala del Pentágono en Washington y el desastre aéreo de un avión cuyo destino era dudoso, el Capitolio, la Casa Blanca…

Los analistas coinciden en el formidable impacto de estos ataques impensables en la gran nación norteamericana y el resto del mundo.

Entramos en la post-post guerra fría. La guerra contra el terrorismo se impuso. Y las respuestas contra esa guerra. El reciente capítulo de Afganistán pone en evidencia, 20 años después, lo que venía insinuándose y fue claro el 11 de septiembre/2001. Ahí se inició este Siglo XXI lleno de eventos sorprendentes, incluida la pandemia. Y, desde luego, el cambio climático: inundaciones, huracanes cada vez más fuertes, incendios, etc. Pensar que recibimos el nuevo siglo con tantas esperanzas, en lo político, lo económico, lo social. La Pax Americana.

Un distinguido profesor chileno, Claudio Fuentes, en 2004 se propuso editar un libro que tituló ‘Bajo la Mirada del Halcón. Estados Unidos y América Latina post 11/9/2001’. Fui invitado a reflexionar sobre el impacto del 11 de Septiembre en Colombia. El libro se inicia con un texto de Francisco Rojas Aravena que habla del “unilateralismo Radical” y de la doctrina de la “guerra preventiva”. “Estados Unidos” -dice la nueva estrategia de seguridad- “actuará contra las amenazas emergentes antes de que ellas estén completamente formadas”.

 

Al reflexionar sobre el caso colombiano señalé el cambio fundamental que sufrió el relacionamiento de Estados Unidos y Colombia. Ello se concretó en el concepto de ‘narcoterrorismo’. En Colombia no había guerrillas, por un lado y narcotráfico por otro. Lo que había era narcoterrorismo. O sea terrorismo financiado por el negocio ilícito de las drogas. Los dos grandes problemas en materia de seguridad quedaban unificados.

El Plan Colombia, en proceso de ejecución, ya no se dirigía solo contra las diferentes etapas del negocio criminal sino se aplicaba también a las guerrillas, descalificadas ahora, como terroristas. Después del 11 de Septiembre nada peor que el narcoterrorismo. Y en esa categoría quedó la lucha que, a partir del 7 de agosto de 2002, le correspondió liderar al presidente Uribe Vélez.

No se trató solamente de una formulación retórica. La Ley de Ayuda Externa, 5 de agosto/2002, en el capítulo ‘Expansion of Authorities’ autoriza utilizar los recursos proporcionados a Colombia para confrontar el narcoterrorismo. El 6 de febrero/2002 Karen De Young, publicaba un texto en el Washington Post, bajo el título: ‘Se busca un papel más amplio de Estados Unidos en Colombia’ (p.A15). ¡Se trataba de defender la democracia colombiana! Una consecuencia del 11 de Septiembre ¿Me pegunto si las Farc hicieron una lectura adecuada del impacto del 11 de Septiembre? Quizás apostaron al debilitamiento de la superpotencia americana. El resultado: el debilitamiento de las amenazas contra la democracia colombiana. El embajador Luis Alberto Moreno definió la situación así: “Colombia es el principal teatro de operaciones para los terroristas en el hemisferio occidental” y el presidente Pastrana planteaba en una columna en el Washington Post que el desafío estratégico para Estados Unidos no estaba en Afganistán sino en Colombia.

Así quedó forjada la alianza antiterrorista entre Colombia y Estados Unidos. Ahora, medito sobre el impacto de lo acaecido en Afganistán.

*Exministro de Estado 

Notas Relacionadas