Expertos ven con escepticismo últimas medidas México-EE.UU. sobre migración

El fenómeno migratorio en la frontera entre Estados Unidos y México es un asunto con variables de difícil solución en el corto plazo, por lo que las acciones anunciadas por los Gobiernos de los dos países sobre soluciones en la franja divisoria generan escepticismo en analistas consultados por Xinhua.

Los Gobiernos de México y Estados Unidos coincidieron esta semana en la necesidad de promover el desarrollo económico, social y sustentable del sur mexicano y de Centroamérica para atender las causas estructurales de la migración en el área.

Para el profesor e investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Rodolfo Casillas, la creación de empleos contemplada en el nuevo enfoque propuesto es una medida coadyuvante, que podrá tener resultados cuando se aplique, pero no en el corto plazo.

“Por lo menos para lo que resta del año la política de contención se va a mantener”, afirmó a Xinhua el académico, que destacó que aun y cuando la actual Administración estadounidense comparta del todo la visión mexicana, los recursos para cualquier política deben ser aprobados por el Congreso en Washington.

Pese a eso, Casillas calificó de acertado que los dos países comprendan que la respuesta al problema migratorio está en el modelo de desarrollo de las naciones y no en los flujos de migrantes como tal.

“Tiene que ver con las inversiones que deben hacerse en los mercados que emplean mano de obra masiva en esos países”, subrayó.

En ese sentido, Pablo Yankelevich, profesor e investigador del Centro de Estudios Históricos del Colegio de México, ponderó en entrevista con Xinhua que “la política migratoria de México no ha sido nunca una de puertas abiertas”.

“Es una política de restricción al ingreso de migrantes, que difiere de la de asilo y refugio, en la que México ha sido generoso”, sentenció.

El académico, autor de estudios históricos sobre inmigración, asilo y extranjería en México opinó que “hay un problema serio en la gestión del asilo y refugio. Son miles de personas solicitantes y el Instituto Nacional de Migración (INM) tiene que calificar a cada una para ver si la acredita como sujeto de protección”.

“El trámite está en un cuello de botella por una debilidad institucional para poder gestionar la acreditación del refugio, que es una acreditación individual. Es una situación muy trágica que se da en el marco de ingresos irregulares”, sentenció Yankelevich.

El desbordamiento institucional señalado por el experto, unido a la política de contención de los migrantes y al continuo incremento de estos, conllevó a la formación de cuatro caravanas de migrantes en apenas ocho días desde el 28 de agosto, todas disgregadas por operativos del INM y la Guardia Nacional.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, manifestó que los operativos buscan contener a los migrantes en el sur del país para proteger sus derechos y evitar que se expongan a peligros mayores. Informó que cuerpos de seguridad gubernamentales rescataron en el último mes a 750 migrantes que estaban retenidos o secuestrados por grupos criminales.

Para Casillas, el Gobierno mexicano “está pagando un alto costo político al estar conteniendo a los migrantes en el sur, cuando el principal beneficiario es Estados Unidos”.

Del 1 de enero hasta el 31 de agosto se han detectado 147.033 migrantes irregulares en México, según el recuento del INM. Hasta junio del año en curso, la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar) había recibido 51.654 peticiones de asilo o refugio, de las cuales 35.669 se tramitaron en la ciudad de Tapachula, en Chiapas (sur).

Para el presidente mexicano, atender las causas estructurales de la migración es el enfoque correcto y en ese sentido anima a su homólogo estadounidense para emprender acciones conjuntas. Según sus estimaciones, con la implementación en la región de dos de sus programas de gobierno podrían generarse cerca de 330.000 empleos en un período de seis meses.

/Colprensa

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