“Soy consciente del valor terapéutico de la escritura”: Santiago Cruz

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Por Sergio Villamizar D.

– Cuenta con todos los ingredientes de una biografía no autorizada, pero decidió escribirlo él mismo, de la manera más honesta posible, develando al ser humano que está detrás de la figura pública.

Así es ‘Diciembre, otra vez’, el libro que acaba de publicar el cantautor ibaguereño Santiago Cruz, con una historia en la que habla de su historia, de su familia, y sin temor alguno de sus adicciones y sus formas de luchar contra ellas.

POR LOS PASILLOS DE LA MEMORIA

’Diciembre, otra vez’, un título que al terminar de leer el libro, es indiscutible, con tantos sucesos que han ocurrido en su vida en diferentes diciembres…

El título apareció en la medida que iba escribiendo el libro, porque muchas cosas me han ocurrido en distintos diciembres de mi vida, por lo que el título creo que le viene muy bien.

¿Cómo inició la aventura de escribir este libro?

En distintos momentos de mi vida he ido a terapia, por lo que soy consciente del valor terapéutico de la escritura y de su poder. No sé si fue la crisis de los cuarenta, pero me vi en la necesidad de sentarme a escribir y hacer una evaluación de lo que está pasando hasta ahora, estamos en la mitad del camino y era el momento de ver cómo vamos y qué puede pasar hacia adelante, por lo que ahí aparece ‘Diciembre otra vez’, que es una catarsis hecha libro o la crisis de los 40 hecha libro.

¿Qué se encuentra en él?

Es una historia con distintos episodios, muy personal e íntima en algunos momentos. Invita a ver como  muchas veces nos quedamos con la idea de que somos algo que estamos siendo en un determinado momento de la vida, y no nos cabe en la cabeza que podamos ser algo distinto, nos cuesta ver que somos un trabajo en constante evolución.

Si algo muestra el libro es que somos seres en constante transformación, y que no necesariamente un episodio, desafortunado de la vida tiene que definir, sino que está en tus manos hacer la transformación al ser humano, de lo que realmente se quiere ser.

¿Qué es lo que más destaca del libro?

Lo más importante en todo esto es la aceptación, y el libro tiene mucho de eso, de mostrarme tal cual soy porque he aceptado lo que soy.

Cuando uno escucha la palabra biografía o autobiografía, se está acostumbrado a una versión con muchos filtros de esas vidas, salvo una biografía no autorizada, la cual suele tener más condimento, pero este no es un resumen del mejor ángulo de una persona, sino todo lo contrario, es la aceptación de muchos ángulos, incluso los menos favorables. Ese proceso de aceptación me parece que es lo más relevante en el libro.

¿Narra momentos difíciles donde también está involucrada la familia?

A partir de este libro, y sus historias, se han generado conversaciones que no habíamos tenido dentro de la familia, lo cual fue muy positivo, así las conversaciones fueran dolorosas, como lo han sido, pero son cosas positivas que el libro me ha dejado.

¿Fue difícil hablar con la familia y contarles lo que ibas a narrar en el libro?

Fue difícil decírselo, pero fue escrito con la mayor honestidad posible. En enero, que mi madre vino a pasar unos buenos días con nosotros, le leí el libro, los dos sentados en la casa, lo cual fue un ejercicio bellísimo, Muy confrontante, con momentos difíciles, pero además fue muy liberador para los dos, porque además, creo que terminó siendo un ejercicio muy liberador para los dos.

Vivimos en una sociedad con unas dinámicas familiares en donde hay cosas de las cuales no se habla, con ese famoso refrán de que ‘la ropa sucia solo se lava en casa’ es una verdadera mierda, porque hay cosas que si no se ventilan empiezan a oler muy feo.

LA DIFÍCIL TAREA DE EMPEZAR

¿Con historias de sus inicios artísticos?

Estas historias, para un artista joven que agarre el libro, se puede ver reflejado, porque este camino tiene muchos momentos afortunados, otros no tanto, en especial en el inicio de las carreras de los artistas.

Me parecía interesante compartir mi punto de vista sobre distintos temas en torno a la carrera artística, de lo que pienso de los atajos, que pienso de la identidad artística, qué pienso de esa homogeneidad que hay hoy en la industria, sobre todo en la parte más comercial donde parece que todos están haciendo la misma canción una y otra vez.

Pareciera que ha perdido espacio, a pesar de la cantidad de plataformas que hay, pareciera que esas voces disidentes han perdido espacio, pero si exploras un poquito más te das cuenta que existen y a uno le gustaría que tuvieran más espacio en esa parte comercial, porque esa homogeneidad a veces cansa.

Un libro con banda sonora, en varios de los capítulos cuenta con códigos QR para escuchar sus canciones…

Que no es indispensable que lo hagan, pero termina siendo un valor agregado. Son códigos QR que los llevan a las canciones, que no necesariamente son las más conocidas, algunas son los sencillos promocionales de mi carrera, mientras que otras son lados B que reflejan con más claridad el momento que se está contando.

Además, estamos preparando un EP que se llamará Epílogo, con cuatro canciones que particularmente tienen que ver con los últimos capítulos. Son cosas nuevas que van a salir y tienen relación con el libro.

¿Un capítulo especial para su bar El Sitio?

Ese lugar fue muy especial para mí en muchos sentidos, pero también para la escena bogotana, sobretodo ahora se extrañan ese tipo de lugares donde la música en vivo era protagonista, siendo uno de los más importante de esos varios lugares de música en vivo que había en aquel momento, con noches legendarias.

Lo que significaba en mi carrera, lo que significaba para mi estado emocional y mi proceso de adicción y rehabilitación, porque no es tan fácil salir del consumo cuando uno está inmerso en la noche con ingredientes de esa naturaleza, con mucha anécdota y mucha reflexión en torno a todo lo vivido en El Sitio.

¿Muchas anécdotas de los inicios?

No sé si sigue ocurriendo. Moris me contaba que en algún lugar les pagaban con un pollo asado, pero es parte de la escuela, con cosas muy valiosas en esos procesos, porque a mí me preocupa de artistas que vienen del universo exclusivamente del Instagram o Youtube, que al final son condiciones de laboratorio, con un escenario muy controlado, pero la calle te prepara para cosas que las redes sociales no tienen.

También reflexiona sobre el mito del artista atormentado, con esas historias de los artistas con una vida trágica…

Son historias fascinantes porque no están hablando ni de tu papá, ni de tu hijo, porque realmente son dolorosas, con gente que sucumbió ante el personaje de alguna manera. Muchos nos comimos ese cuento, que a partir de una vida miserable se generarían obras de cierto nivel, y lo usual es que queda la vida miserable y la obra jamás apareció.

¿Difícil lidiar con ese lado oscuro?

Todos tenemos ese lado oscuro, lo que pasa es que para quienes nos dedicamos a la creatividad de alguna manera, hay una exposición distinta y una vulnerabilidad distinta. No estoy diciendo que sea mejor o peor, pero si esa vulnerabilidad no se protege puede llegar a ser muy peligrosa.

También el tema de las redes sociales y aquel tweet en medio del fallecimiento de Diomedes Díaz…

Es importante hacer la reflexión. Yo me podía haber quedado con el hecho de haber sido amenazado y quejarme por el país en el que vivimos, y no ver de mi lado qué había pasado. Realicé la reflexión porque me parecía importante cuando estamos viviendo que cada día hay un linchamiento distinto en redes sociales.

Las personas se toman muy a la ligera el poder de la palabra, y me incluyo, porque fue lo que hice en ese momento con ese tweet, que no era mal intencionado, que terminó estando incompleto e interpretado de una manera distinta.

La gente que no es cuidadosa, cuando escribe un tweet o una canción con un mensaje desafortunado, es porque menosprecia el poder de la palabra, dicen “eso es solo un tweet”, y yo creo todo lo contrario.

BOGOTÁ,. (Colprensa).

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