120 años del natalicio de Sergei Eisenstein

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Seguéi Eisenstein utilizó en la cinta 1.290 planos, combinados con un ritmo magistral.

 

Uno de los padres del cine, a 120 años de su nacimiento (nació en Riga, Letonia, el 22 de enero de 1898), Serguéi Mijáilovich Eizenshtéin, o Seguéi Eisenstein, es recordado en el mundo, pues a partir del montaje (la yuxtaposición de imágenes), entendemos cómo se puede contar una historia a través de sus imágenes y sonidos.
De visión obligada a todo estudiante de cine, “El acorazado Potemkin” (1925) es aún una de las mejores películas que se hayan filmado jamás, creadora de una teoría del montaje, y, que contiene elementos vigentes hasta hoy por los directores de cine europeos (y en Hollywood). Eisenstein utilizó en la cinta 1.290 planos, combinados con un ritmo magistral.

En el filme aparecen por primera vez: pantallas reflectantes, fotografías desenfocadas y plataformas móviles. Además, con el plus de que casi todos los actores, no eran profesionales, sino gente (cuya situación social) se correspondía con las escenas filmadas. En “El acorazado Potemkin”, rodada en homenaje a la revolución bolchevique rusa de 1905; el protagonismo es una gran masa de marineros insurrectos, y el retrato de aquel levantamiento. La famosa escena de las escalinatas de Odessa (de visión obligada una y otra vez), está considerada aún entre las mejores de la historia del cine.

De todas formas, el primer largometraje del cineasta fue “La huelga” (1924), con la que comenzó su enfrentamiento (por decirlo de alguna forma) y censura con la “troika” (compuesta por Iósif Stalin, Lev Kámenev y Grigori Zinóviev), quienes promovían la teoría del “realismo socialista”. Así que censurada esta película, no pudo exhibirse en Rusia sino hasta después de la muerte del cineasta en 1948; aunque sí se proyectó en el exterior (recibió el premio de la Exposición Internacional de París en 1925).

Pero, indudablemente, la película más conocida por Eisenstein (sobre todo por la censura y la represión política que resistió), fue “Octubre” (1927), sobre la Revolución (fue el año de la expulsión de Trotsky y de la oposición de la izquierda). Existen al respecto varias versiones. En la primera, recalca fundamentalmente el papel de Trotsky, su categoría de orador, líder y compañero de Lenin. En la última, Trotsky llanamente desaparece.

Eisenstein aceptó esas ideas para que la película pudiera tener vía libre, pero poco después se marchó a los Estados Unidos, en 1930. Allí se convirtió en una estrella (y llegó a ganar 900 dólares semanales), pero al no tener la visa de permanencia se trasladó a México.

Allí, poco después se lo nombró huésped de honor y empezó a filmar “México lindo y querido”, que nunca pudo terminar. En esos días hizo pública su homosexualidad. Al cabo del tiempo, el director regresó a la Unión Soviética y ratificó su “lealtad” a Stalin. En 1943, filmó otra de sus joyas cinematográficas: “Iván el Terrible”, pero el régimen entendió que podía ser interpretada como una crítica a la personalidad de Stalin y la prohibieron. Por eso, sólo pudo exhibirse en 1953 después de la muerte del dictador y cinco años después del fallecimiento del propio Eisenstein.

El gran cineasta ruso murió a los 50 años de edad, de un infarto súbito y seguidamente después de un festejo oficial, de modo que jamás se disiparon las versiones sobre su posible envenenamiento. Criterio viable: después de todo, el estalinismo realizó crímenes peores.

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