Eln ya despliega sus tentáculos en 211 municipios

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El respiro que generó en las comunidades del Pacífico la confirmación de la muerte de alias ‘Fabián’, tras un bombardeo de las Fuerzas Militares en el sur del Chocó, se diluyó con rapidez por la amenaza de arremeter con “fuerza desproporcionada” con la que respondió el Eln al Gobierno, y los temores de un reforzamiento de la guerrilla, evidenciados en la escalada violenta de los últimos meses.

El golpe a ‘Fabián’, quien llevaba 40 años en la insurgencia y que murió en un hospital de Cali luego del bombardeo del 20 de septiembre, fue calificado como una acción contundente de la ofensiva del presidente Iván Duque para disminuir el rango de acción de la guerrilla, especialmente por el ‘ruido’ que vienen generando desde julio, cuando pasaron de 7 a 10 acciones ofensivas y de 3 a 7 combates, en comparación con el primer semestre del año.

De hecho, para agosto y mediados de septiembre, el Eln protagonizó 16 hechos violentos, que van desde el asesinato de líderes sociales, ataques a la fuerza pública y secuestro de civiles y soldados, según las mediciones del Centro de Recursos para Análisis del Conflicto (Cerac) lo que ha desempolvado el temor por un renacimiento de los rebeldes, que tratan de ganar terreno desde la desmovilización de las Farc, en 2016.

Pero, ¿qué tan fuerte está el Eln y qué tanto terreno ha ganado en la etapa final del gobierno del presidente Duque?

Documentos y fuentes consultados por El Colombiano dan cuenta de que el Eln tiene 2.450 combatientes en sus filas actualmente, de los cuales 1.100 se encontrarían en Venezuela. Esto sería la mitad de los miembros que alcanzó a tener en 1997, cuando se contabilizaban 5.000 guerrilleros, pero casi el doble de los que tenía hace ocho años, cuando sumaba 1.330.

Y aunque el 70 % de sus cabecillas estarían en Cuba y Venezuela, “escondidos cobardemente” –como dijo el ministro de Defensa, Diego Molano–, en Colombia se mantienen activos ocho frentes que se disputan con otros grupos armados ilegales el control de cultivos ilícitos en Catatumbo, el Pacífico, Antioquia y algunos sectores de La Guajira, Cesar, Huila, Risaralda y Nariño.

Esta guerrilla ha mantenido presencia durante los últimos tres años en 136 municipios del país –de los 1.123 que tiene Colombia–, sin embargo, en el año 2020 se registró su paso y accionar en otros 75 municipios en los que antes no eran vistos, siete municipios más que los notificados en 2019 (cuando exploraron 68), ampliando su rango a 211 municipios en total.

CAMBIO DE MANDO

La renuncia del comandante histórico del Eln, Nicolás Rodríguez Bautista, alias ‘Gabino’, anunciada en junio de 2021, explicaría el paulatino recrudecimiento del conflicto. Desde que se apartó de la comandancia para someterse a un tratamiento de salud, al parecer en Cuba, ‘Gabino’ dejó al frente a Eliécer Erlinto Chamorro, alias ‘Antonio García’, quien ha sido el jefe militar del Eln.

‘Antonio García’, de 65 años, traería un enfoque más militar que político, aunque el Eln se caracteriza por una comandancia federada que no responde a un solo liderazgo y cuyos frentes tienen varios intereses en los territorios.

“La salida de ‘Gabino’ le permitió al Eln consolidar su ala militar. El Comando Central está integrado por comandantes más inclinados a continuar con la idea de resistir por medio de las armas y eso se expresa en unos hechos y acciones militares concentradas, que no suceden en todo el país”, explicó Andrés Aponte, politólogo de la Universidad de los Andes e investigador del conflicto con el Eln.

Otra hipótesis es que los comandantes de los frentes estén demostrando que tienen fuerza militar en los territorios que se disputan, señaló Jorge Restrepo, director del Cerac, quien agrega que se evidencia a una “guerrilla en transición de liderazgo”.

DISPUTA POR LA FRONTERA

Aunque históricamente el Eln ha tratado se asentar su poder en Arauca y el Catatumbo, un informe de septiembre del 2021 de Indepaz, al que tuvo acceso EL COLOMBIANO, revela que Antioquia fue el departamento con mayor afectación por esa guerrilla en el 2020, con presencia en 39 de sus 125 municipios, 30 de ellos en los que tiene alta intensidad.

En este departamento opera el Frente Darío de Jesús Ramírez Castro, con ocho subestructuras (también conocidas como frentes) y cuatro compañías. Después de Antioquia, el Eln tiene mayor incidencia en el Cauca, Chocó, Norte de Santander y Nariño, departamentos donde busca el control de cultivos ilícitos, de pasos fronterizos y salidas al mar.

La guerrilla ha entrado en el negocio de los cultivos ilícitos en territorios que dejaron las Farc, y esos recursos están financiando su crecimiento y expansión. Datos de inteligencia militar revelan que por eso se mantienen confrontaciones con el ‘clan del Golfo’ y ‘los Pelusos’ en el Catatumbo, y con la ‘Segunda Marquetalia’ –disidencia de las Farc– en el sur del Cauca.

Sin embargo, las preocupaciones vienen por su accionar en la frontera y en Venezuela. El general Luis Fernando Navarro, comandante de las Fuerzas Militares, dijo que 1100 elenos tienen asiento en los estados de Zulia, Táchira, Apure y Amazonas, por donde también se mueven 700 disidentes de las Farc.

Este sería el mayor de los riesgos en la lucha contra la guerrilla, por los atentados contra el país que se planearían al otro lado de la frontera.

¿GOLPES CONTUNDENTES?

La baja de alias ‘Fabián’, que el ministro Molano tildó como “un golpe a la cabeza del Eln”, impactaría en el Frente Occidental Ómar Gómez, pero a juicio de varios analistas, no es tan contundente para todo el Eln, por la facilidad que tienen de recomponer sus estructuras y rangos.

“Así como muere uno, hay otro detrás, incluso más grande o con más poder”, confesó un desmovilizado consultado por El Colombiano.

La muerte de ‘Fabián’ recordó el caso de Andrés Vanegas Londoño, alias ‘Uriel’, abatido el 26 de octubre de 2020 y quien también fue comandante del mismo frente en Chocó. A juicio del investigador Andrés Aponte, “el gran golpe que dieron fue que acabaron con la cara visible del Eln en esa zona, pero no dieron un golpe en términos estratégicos, porque ese cabecilla no es el encargado de la estrategia militar ni de los recursos”.

La disputa debe ser por el control en las regiones. “La derrota del Eln es la pérdida del territorio, no los mandos”, agregó Luis Eduardo Celis.

/Colprensa

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