El resultado de una impunidad

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El aleve atentado terrorista a una estación de policía en Barranquilla, que cobró la vida de cinco policiales y cuarenta y ocho heridos, no es más, que el producto de la debilidad mostrada por el gobierno nacional frente a los guerrilleros de las Farc en las negociaciones de la Habana.

La garantía de la impunidad a delitos cometidos por este grupo al margen de la ley, tales como el secuestro, la extorción, las masacres, los retenes en las carreteras nacionales, el narcotráfico que fueron plasmadas en el acuerdo dela Habana y hecha realidad con la creación de la JEP, cuyo principal objetivo es favorecer a los miembros de las Farc con unas condenas simbólicas a los responsables de delitos atroces o de lesa humanidad, está llevando a que agrupaciones delictivas como el ELN y las llamadas Bracrim, cometan actos de terrorismo para tratar de llevar al gobierno actual, a una mesa de negociación, donde se les reconozcan las misma gabelas otorgadas a las Farc en el documento firmado en Cuba.

El Estado fue creado por el ser humano como una figura ficticia, capaz de garantizar la vida en comunidad y siempre se le ha otorgado a este ente, el manejo exclusivo de las armas y la capacidad coercitiva sobre los habitantes de un país, facultad que ejerce con el uso de las armas a través de los cuerpos armados del Estado en contra de todo aquel que atenta contra la tranquilidad ciudadano imponiendo sanciones de tipo penal por medio de los jueces, que son los que administran justicia en nombre de la República de Colombia,

Por lo anterior es que muchos colombianos, que creemos en nuestras instituciones, en nuestra justicia, en el imperio de la constitución y la ley, no hemos estado de acuerdo con las prerrogativas entregadas a las Farc en el acuerdo de la Habana, porque este pacto, se ha convertido en la excusa o trampolín para que muchas agrupaciones delincuenciales de cualquier índole, se crean con el derecho a que el gobierno en representación del Estado, les conceda iguales privilegios que los entregados a las Farc y así reintegrarse a la sociedad, sin pagar ninguna pena por los delitos cometido, usando como arma de presión actos terroristas en contra de los cuerpos armados del Estado o contra la sociedad civil.

Todos hemos querido y queremos la paz y claro que es preferible ver a unos compatriotas echando lengua como políticos, que echando plomo contra sus propios hermanos, pero esto no se puede convertir en patente de corso para que los autores de delitos de lesa humanidad y los cabecillas de estas organizaciones, no paguen por su accionar por fuera de la ley.

Colombia no atraviesa por un buen período, la sociedad se encuentra asediada por muchos problemas y estamos frente a unos procesos electorales que pueden llegar definir el futuro nacional por los menos de los próximos 20 o 30 años. Por ello es importante el buen criterio de los electores al momento de seleccionar primero a los congresistas en marzo y al presidente en las elecciones de mayo.

Debemos pensar si queremos más de lo mismo o deseamos un cambio y que la constitución y la ley imperen de nuevo en nuestro territorio.

¿Sabes qué? La policía y en general nuestras Fuerzas Armadas, requieren el respaldo de todos los colombianos, desde aquí nuestra solidaridad y expresión de respeto y condolencias.

Catedrático universitario

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