DIARIO DEL MAGDALENA
Periódico de Santa Marta

Samarios embellecen con flores las tumbas de sus seres queridos

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Aunque la fecha tradicional para conmemorar a los difuntos corresponde al 2 de noviembre, durante este fin de semana con lunes festivo a bordo, se pudo constatar una gran concurrencia de samarios visitando Jardines de Paz en el popular barrio de Mamatoco así como también el cementerio San Miguel en pleno centro histórico.

Muchas familias acudieron a los camposantos llevando velas, tijeras para podar la grama, regaderas e inclusive escobas para limpiar las tumbas, aunque lo más predominante fueron las flores naturales y artificiales. En las afueras de los cementerios se incrementó la venta de follajes, letreros elaborados en fomi, así como también de una variedad de adornos como mariposas, colibríes, abejas y palomas.

Con las visitas a las tumbas de los seres queridos se mantiene una tradición que ha perdurado a través de muchos años en donde se rememora a las personas fallecidas elevando oraciones, plegarias, súplicas y ruegos al Todopoderoso por el descanso eterno de cada uno.

Entre los aspectos más sublimes de esta conmemoración se destacan por ejemplo la celebración litúrgica con la santa eucaristía, pero además la bendición del agua, de rosarios y otros elementos religiosos. Resulta importante percibir que casi poco se vive un sentimiento de tristeza entre los deudos quizás porque gracias a la resiliencia se ayuda a superar el duelo y aceptar los misterios divinos.

En la mayoría de los cementerios de Santa Marta se pueden apreciar jardines coloridos rodeados de algunos árboles frondosos, palmeras y otras especies nativas a donde se posan aves como cotorras, pericos y una variedad de pájaros que también aportan al regocijo del espíritu con su suave canto.

Durante estos días también los asesores comerciales de las distintas empresas que administran los cementerios de Santa Marta aprovechan la ocasión para dar información sobre planes exequiales, servicios funerarios, cremaciones y venta de tumbas.

Vale mencionar que se ha reactivado además la comercialización de lápidas, floreros, luces con panel solar y de otros elementos que conforman la denominada ‘canasta funeraria’.

En el Día de Difuntos, la Iglesia nos invita a rezar por todos los difuntos, no sólo por los de la familia o los seres más cercanos, sino por todos, incluyendo especialmente a aquellos de los que nadie hace memoria.

La costumbre de orar por los difuntos es tan antigua como la Iglesia, pero la fiesta litúrgica se remonta al 2 de noviembre de 998 cuando fue instituida por san Odilón, monje benedictino y quinto abad de Cluny en el sur de Francia.

Roma adoptó esta práctica en el siglo XIV y la fiesta se fue expandiendo por toda la Iglesia. En este día contemplamos el misterio de la Resurrección de Cristo que abre para todos el camino de la resurrección futura.

En estos días, una de las tradiciones más arraigadas es la visita a los cementerios para cumplir con los familiares difuntos con instantes de oración, momentos para el recuerdo de los seres queridos que nos han dejado y espacio de reunión familiar.

Para hoy las autoridades eclesiásticas y locales extienden sus recomendaciones para que durante las actividades de honra a la memoria de sus seres queridos se continúe con los protocolos de bioseguridad, haciendo énfasis en el distanciamiento social, uso de tapabocas y alcohol o gel antibacterial.

La tradición católica  

La celebración de los Fieles Difuntos procede de la tradición católica, la cual fue impuesta en el territorio latinoamericano una vez se dio la llegada de las colonias españolas conquistadoras.

Para los españoles, varios de los rituales y creencias de las comunidades indígenas que habitaban América, se consideraban como extrañas ante los ojos del catolicismo, razón por la cual se dio inicio al proceso de evangelización de los nativos, a través de la imposición de celebraciones como el Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos.

Hay que recordar que el proceso de descubrimiento de nuevas tierras por parte de los conquistadores españoles era realizado en nombre de Dios y del rey; por esa razón, dentro de la instalación de colonias europeas era fundamental erradicar los rituales ajenos a sus creencias.  No obstante, a pesar de las imposiciones de la cultura española, con el pasar del tiempo se fueron conservando algunos aspectos propios de los pueblos nativos en medio de estas celebraciones.

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