“Dejaremos el alma cuando nos falte la voz”

Aún con personas ingresando al lugar, Joaquín Sabina se apoderó del escenario con sus músicos para iniciar el show a las nueve de la noche. / COLPRENSA

 

Finalizando la jornada del Día sin carro en Bogotá, los fanáticos de Sabina en taxi, Sipt o luchando por un lugar en un biarticulado de Transmilenio, llegaron hasta el Chamorro Hall, en el norte de la ciudad, para cumplirle la cita al cantautor español.

Aún con personas ingresando al lugar, Joaquín Sabina se apoderó del escenario con sus músicos para iniciar el show a las nueve de la noche, y durante casi dos horas realizó un recorrido por su ya extenso recorrido musical, realizando un especial énfasis en las canciones de su último trabajo discográfico, el álbum más vendido en España en el 2017.

En las pantallas una serie de faltos titulares de periódicos en lo que desmentía sus propias creaciones, ‘No fueron 500 noches’ fue la apertura ideal para esta noche con un auditorio lleno con un vital repertorio que duró cerca de dos horas, siempre con los geniales apuntes de cantautor entre canción y canción, “Dejaremos el alma cuando nos falte la voz”, afirmó refiriéndose a como lo afecta la altura de Bogotá al cantar.

Junto a Sabina, siete músicos, algunos de ellos con más de 35 años de historia juntos en los escenarios del mundo, así como en la creación misma de las canciones que se convirtieron en clásicos del repertorio Iberoamericano.

“Músicos soñando conmigo, creando conmigo, emborrachándose conmigo, quienes me acompañan en el escenario, que es mi casa y ellos mi familia”, comentó Sabina, que en varios momentos les cedió el escenarios a sus músicos para que interpretaran sus propias canciones, “porque está es la única banda donde todos cantan mejor que el cantante”, continuó Joaquín.

En los casi 120 minutos que duró el concierto es imposible reunir todas las grandes canciones de un artista como Joaquín Sabina, quien al finalizar el show aseguró que volvería al hotel para empezar a leer una novela del autor colombiano Juan Gabriel Vásquez.

Una noche entre nuevas canciones como la propia ‘Lo niego todo’, pasando por ‘Quien más, quien menos’,  ‘Lágrimas de mármol’ y ‘Las noches de domingo acaban mal’, para luego volver a ‘Donde habita el olvido’, ‘Por el bulevar de los sueños rotos’, ‘Princesa’, ‘Y nos dieron las diez’, así como ’19 días y 500 noches’.

Un público diverso en edades disfrutó de principio a fin la maestría de uno de los máximos cantautores de Iberoamérica de todos los tiempos.

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