DIARIO DEL MAGDALENA
Periódico de Santa Marta

‘Trancón’ por carretillas con bultos de almohadas

Algunos vendedores estacionarios afirman que el descargue de las mercancías a cualquier hora del día origina traumatismos en la movilidad vehicular. 

Santa Marta es una ciudad que no ha perdido sus estampas macondianas y así quedó evidenciado ayer con un enorme trancón vehicular originado por dos carretilleros que transportaban varios bultos de almohadas.

La peculiar situación se registró cuando el reloj marcaba las 3:20 de la tarde en la Avenida Campo Serrano, en pleno centro histórico de la ciudad, cuando desde un camión unas personas hacían el descargue de la mercancía antes indicada para movilizarla utilizando dos carretillas.

Los conductores del Servicio de Transporte Urbano, así como de taxis y vehículos particulares debieron hacer ‘fila india’ mientras las personas empujaban las carretillas a lo largo de la Carrera Quinta hasta llevarlas a su destino: un almacén distribuidor de elementos para el hogar.

Lo insólito del caso es la no presencia de algún agente regulador del tránsito a esa hora del día que hiciera cumplir la norma sobre el horario de descargue de las mercancías en el centro histórico lo que hubiese evitado el malestar entre los usuarios de la transitada avenida.

Según lo manifestado por algunos vendedores estacionarios, el descargue de las mercancías que se realiza a cualquier hora del día origina traumatismos en la movilidad vehicular en ese congestionado sector comercial. “Se trata de una situación ya casi normal porque no hay agentes del tránsito ni autoridad que controle”, aseguró un comerciante de frutas.

El espectáculo de fila india de automotores detrás de las dos carretillas cargadas con bultos de almohadas hechas de fibra siliconada despertó además la curiosidad y hasta suspicacia de quienes se preguntaban a cuál establecimiento de alojamiento llegaría la mercancía.

Lo realmente preocupante es que la Avenida Campo Serrano no solo es el corredor comercial más agitado sino el más deteriorado en su malla vial obligando a los conductores a recorrerlo muy despacio. Cuenta además con semáforos en las calles 17, 15, 14 y en la intersección con la Avenida del Ferrocarril, increíble pero cierto.

Otra realidad es la invasión del espacio público que imposibilita a los peatones recorrer los andenes que están ocupados en gran porcentaje por vendedores de mercancías variadas, lo cual obliga a caminar por la calzada vehicular sin medir el riesgo de ser atropellado por algún actor vial.

Mientras llega la anunciada reubicación a los vendedores con confianza legítima, la reconversión laboral y la transformación urbana de la Avenida Campo Serrano, el rebusque continuará en diciembre y en marzo habrá elecciones parlamentarias.

Notas Relacionadas