Colombia debe prepararse por avalancha de venezolanos

En el último año se ha incrementado en 50% la llegada de venezolanos a Colombia, quienes cruzan por diferentes puntos de la frontera en busca de mejores condiciones de vida o de un sustento monetario.

 

Aunque el Ministerio de Relaciones Exteriores insiste en que no se puede afirmar que hay una llegada masiva de migrantes venezolanos a nuestro país, porque así lo indican las cifras, aseguró que se tomarán medidas en las zonas donde hay flujo de ciudadanos del vecino país para evitar una crisis a futuro.

La canciller María Ángela Holguín confirmó que el 8 de febrero el Gobierno Nacional contará a los colombianos cómo atenderán de ahora en adelante la situación que viven los municipios y departamentos receptores de migrantes venezolanos.

No es la primera vez que la Cancillería anuncia una serie de normas en las zonas fronterizas con Venezuela, pero esta vez las decisiones impactarán al resto del país.

La Canciller aseguró que “el país enfrenta una situación compleja porque nunca había vivido algo de esta naturaleza” y enfatizó en que por eso es importante, no solo escuchar a las autoridades de los municipios receptores de migrantes, sino también garantizar un trabajo articulado entre todas las entidades del Estado.

El Gobierno aseguró que atenderá a todos los menores de edad que lleguen a Colombia procedentes de Venezuela o de otro país a las zonas fronterizas y agregó que de momento brinda protección a 23.314 niños y adolescentes y familias del país vecino.

“Nos comprometemos a atender en nuestros programas a todos los niños, niñas y adolescentes venezolanos”, dijo la directora general del Instituto Colombiano de Bienestar Familia (ICBF), Karen Abudinen.

El director para el Desarrollo y la Integración Fronteriza de la Cancillería, Víctor Bautista, señaló, que en los últimos 13 meses han aumentado de forma significativa las cifras de entrada a Colombia de venezolanos con documentos y sin documentos.

Desde mayo de 2017 “notaron un quiebre”, identificando que de la población venezolana que se encuentra actualmente en el país, el 50% entró desde ese momento.

Caracol Radio informó que estas personas expresan deseo de transitoriedad y temporalidad, lo que significa que desean venir por unos días a Colombia, conseguir dinero, medicina u otros elementos y poder regresar a Venezuela.

Para eso, Bautista explica que cerca de 1.500.000 personas se han registrado en la tarjeta de movilidad fronteriza.

Desde la Cancillería aseguran que las condiciones de estos inmigrantes son especiales: no tienen recursos para continuar el viaje hacia otros países, buscan a familiares o personas cercanas que han cruzado la frontera y muchos de ellos vienen de recorrer largos trayectos caminando.

La atención a estas personas por parte de las autoridades colombianas está basada en aspectos humanitarios y en servicios temporales para evitar que ocupen el espacio público. Se han tomado medidas junto con el Ministerio de Educación, el Ministerio de Salud y el Icbf, entre otras instituciones.

El alcalde de Cúcuta, César Rojas, aseguró que no está utilizando recursos de su administración para atender a los venezolanos.

Sin embargo, aclaró que el Hospital Universitario Erasmo Meoz, que pertenece al departamento de Norte de Santander está autorizado para la atención en salud de esa población.

Rojas, asegura que en Cúcuta están frente a una bomba de tiempo, pues si atienden a los venezolanos también deben hacerlo con la población colombiana de la ciudad, en donde hay cerca de 30.00 desempleados. .

El alcalde agregó que la frontera es permeable y no hay suficientes oficiales de la Policía y el Ejército para atender la creciente inseguridad.

Rojas hace un pedido de ayuda a las autoridades nacionales para solucionar la situación y entregar más recursos para programas de atención a migrantes.

Frente a esa situación la columnista y periodista Poly Martínez señala que Cúcuta será un centro de prueba de lo que les espera a otras ciudades colombianos en los próximos años.

El analista Marcos Peckel asegura que el gobierno de Colombia ya debe acudir a instancias internacionales porque considera que “el Estado se está quedando corto”.

Compara la situación con la frontera entre Siria y Turquía, en la que este último país debió acudir a la Unión Europea para la instalación de campamentos de refugiados.

El exgobernador de La Guajira, Weildler Guerra, señaló que en ese departamento se presenta un caso de personas que tienen nexos o lazos a ambos lados de la frontera. Por esa razón se presenta una migración circular en donde “trabajan por 10 o 15 días en Colombia y luego se devuelven”, repitiendo el ciclo.

Guerra asegura que alrededor de 1.200 personas cruzan al día por la zona de Paraguachón, y deja claro que en esta región hay pocos controles migratorios.

El exgobernador pide que la solución no sea únicamente de Colombia. Propone un plan con dimensiones internacionales en el que estén involucrados países como Brasil y Guyana.

La Cancillería ha hecho un estudio de la población venezolana en la que determinó que el 60% de las personas tienen títulos, ya sea universitarios, tecnológicos o de bachillerato.

Son profesionales en ciencias de la salud, nutrición, ingenieros, arquitectos y otro espectro diverso.

Muchos se conforman en trabajos que tienen cerca de 15 días de duración en sectores como gastronomía (meseros, cocineros), transporte y lavadores de carros.

La Cancillería trabaja con población que llegó hace varios meses y en la que no hay cifras significativas de desnutrición, pero al parecer en los recién llegados sí hay algunos índices de malnutrición.

El analista Jairo Libreros manifestó que también hay preocupación por enfermedades que ya han sido erradicas en América como el sarampión, que están volviendo a aparecer en Venezuela y podrían llegar con los migrantes.

Víctor Bautista dice que han tomado medidas contra eso con la vacunación de personas inmediatamente pasan la frontera. Han sido vacunadas 112.000 personas.

La directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Karen Abudinen, asegura que han atendido a 23.000 niños venezolanos en todo el país y cerca de 2.400 en Norte de Santander.

Los incluyen en programas de salud, educación e integración.

Hay 22 menores que no tienen familia y que han sido vinculados a programas con madres sustitutas

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