DIARIO DEL MAGDALENA
Periódico de Santa Marta

Decantando

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Este año que pronto se acaba no ha sido generoso en proporcionar datos para analizar la situación electoral. En marzo de 2022, en menos de cinco meses, contaremos con muchísimos datos que nos permitirán ver las elecciones presidenciales de mayo y junio con menos incertidumbre.

Las encuestas que se han venido publicando no es mucho lo que aportan.

Es bien claro que hay un momento muy negativo, como lo he dicho en otras ocasiones, que la desconfianza con respecto a instituciones, políticas públicas, personalidades, partidos políticos, es alta y muy preocupante. De alguna manera, refleja la crisis de la democracia liberal que caracteriza hoy, y desde hace un buen rato, la vida social en casi todos los países.

Por fortuna, una encuestadora como Invamer dejó de averiguar por la intención de voto. Es que es un dato que no tiene asidero porque se requeriría que los candidatos estuvieran en un pie de igualdad ante la opinión pública, o sea, que realmente estuvieran desempeñando el papel de candidatos, con un cubrimiento similar por parte de los medios de comunicación y por su presencia en las plazas públicas y en foros y encuentros de diversa naturaleza.

Ese todavía no es el caso. No es el escenario. Hay muchos precandidatos, se dice que 40 están buscando el aval de las firmas, es decir que son más de 50 si se suman los que ya tienen un apoyo partidista o lo están buscando. Sí, hay muchos precandidatos pero no hay candidaturas.

Legalmente, la campaña presidencial no ha comenzado. De manera que es apenas apropiado que las encuestas establezcan datos sobre favorabilidad, por ejemplo, pero intención de voto no parece que sea lo más correcto.

No se niega que este tipo de encuestas ayuda a un particular candidato. La radio y la televisión proclaman que va de puntero, que gana todas las encuestas y casi que dan la sensación de que es inderrotable. Pero, insisto, la campaña presidencial no ha comenzado. Es innegable que lo que ocurre antes de una campaña presidencial forma parte esencial de la misma. Lo mejor es construir una imagen antes de la campaña y ésta debe consolidarse para asegurar el triunfo de la candidatura.

No me imagino el resultado electoral que llevó a la presidencia a Virgilio Barco en 1986, en nombre del Partido Liberal y con un triunfo en todos los departamentos y en todas las capitales, si no hubiera sido por la trayectoria y las innumerables y admirables realizaciones de Virgilio Barco desde temprana edad en su departamento de Norte de Santander y luego en el nivel nacional e internacional. La campaña divulgó y reafirmó esa trayectoria exitosa. No es que la campaña presidencial se haga en el vacío. Pero la intención de voto no debe hacerse en el vacío.

El proceso político está decantando los principales actores y elementos de la campaña presidencial. Ya hay partidos que han escogido su candidato. Otros ya iniciaron el proceso para seleccionarlo y las alianzas que se han venido construyendo se adelgazan o se ensanchan, o se preparan nuevas y el 13 de marzo tendremos los 5 o 7 candidatos que irán a la primera vuelta. Y, también, un Congreso elegido que nos dará una idea de cómo están las diversas fuerzas políticas.

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