No ha comenzado

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Las encuestas sobre quién ganará y quiénes perderán proliferan. Mucho cuidado. Lo que estamos viendo es una campaña para el Congreso, senadores y representantes, que apenas comienza. Vallas, números, fotografías. Creer que con esas herramientas se mueve un electorado escéptico, pesimista y desilusionado con tantas trapisondas, es creer en pajaritos de oro.

Hay tres momentos políticos que caracterizan este proceso electoral. Diferentes. El primero de ellos, las elecciones del 11 de marzo. Inicialmente no despertaban mayor entusiasmo. Ni creo que el tema de elegir congresistas conmueva hoy a la opinión pública. Es tan grande su descrédito y es tan difícil para los que quieren sustituirlos hacer llegar su mensaje. Con todo, se le ha añadido al 11 de marzo un tema que cambia su naturaleza: dos consultas, una que definirá el candidato del Centro Democrático y otra que le dará aún más aliento al candidato Gustavo Petro.

Petro, inteligentemente, se inventó una consulta que desde ya le da un triunfo abrumador frente a su contrincante, que no lo es, por supuesto. Ello le permite una visibilidad de aquí al 11 de marzo, ese mismo día y después. Y el Centro Democrático que, por fin, logró que sus tres candidatos se pusieran de acuerdo en el mecanismo de la consulta para llevar solamente uno a la primera vuelta. Es la competencia entre Iván Duque, Martha Lucía Ramírez y Alejandro Ordóñez.

La consulta tiene un elemento perverso porque permite que cualquier ciudadano con derecho al voto, se pronuncie en favor de uno de los candidatos inclusive para escoger al que le parezca que le pueda hacer más daño a las posibilidades electorales del Centro Democrático.

Además, Petro utilizará esta consulta para mostrar que tiene más votos que los candidatos uribistas. Públicamente ha planteado ese desafío. O que el candidato triunfante del Centro Democrático. Imposible anticipar lo que puede ocurrir y sus consecuencias. Como que se han diseñado reglas electorales para facilitar la confusión, aumentar la incertidumbre y desconcertar al electorado.

Así, pues, el 11 de marzo se decidirá el candidato real de la izquierda radical, que es Petro. Y se decidirá el candidato de lo que se ha denominado el centro-derecha. Cada una de las fuerzas políticas que están interesadas en ganar el trofeo de la Presidencia intentó ganar del todo en la primera vuelta, o sea, evitar la segunda vuelta. Pero ganar en la primera significa tener el 50 más 1 de los votos y eso no es tan fácil. Eso lo buscaron afanosamente De la Calle, Clara y el propio Petro, para construir eso que denominaban una ‘coalición enorme’. Pero fracasaron. Lo propio se intentó desde el Centro Democrático. Y el Partido Conservador ha preferido reservarse, como lo ha hecho en ocasiones anteriores, para estar en capacidad de apuntarse al tiquete ganador, a última hora. Vargas Lleras, el dueño de la maquinaria electoral, según dicen los que se mueven en el mundo de la consecución de votos, al parecer no ha sido buscado por otros para construir una coalición y él mismo se percibe como solitario, aunque se habla de conversaciones con el uribismo y con el conservatismo.

El segundo momento será la primera vuelta. Y entonces sí, de verdad, tres semanas para la campaña definitiva y las alianzas inevitables que determinarán el resultado final.

ExMinistro de Estado

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