DIARIO DEL MAGDALENA
Periódico de Santa Marta

Pueblos palafitos en el abandono del Estado y el recuerdo de la violencia

En el año 2000, estas poblaciones entraron a formar parte de la extensa lista de comunidades afectadas por la violencia en la región Caribe al ser el objetivo de dos de las más grandes masacres paramilitares ejecutadas en la zona. 

Hace 21 años, las familias de los pueblos palafitos del Magdalena vivieron unas de las tragedias más grandes de la historia del país: la masacre de Bocas de Aracataca, en febrero de 2000, y la masacre de Nueva Venecia y Buena Vista, en noviembre del mismo año.

Nueva Venecia, Buenavista y Bocas de Aracataca son poblaciones palafíticas de pescadores que viven sobre las aguas de la Ciénaga Grande de Santa Marta desde hace más de dos siglos. Son comunidades que se destacan, así, por la vida y la cultura que han construido sobre el agua, resultado de un proceso de mestizaje desde la época de la colonia.

Las masacres allí perpetradas, generó el desplazamiento masivo de sus pobladores tras los hechos violentos y el retorno paulatino de estas comunidades a su lugar de origen. Mientras en el caso de Bocas de Aracataca la población permanece desplazada, hay un retorno casi total a las poblaciones de Nueva Venecia y Buena Vista.

Nueva Venecia es un pueblo palafito ubicado en la Ciénaga grande de  Santa Marta, corregimiento del municipio de Sitionuevo. El 22 de noviembre del año 2000 un comando de las AUC al frente de alias ‘Esteban’ y autorizados por ‘Jorge 40’, más de 50 hombres penetran al amanecer al pueblo y asesinan a 37 personas y provocan el desplazamiento y la desaparición de otro centenar de habitantes. 21 años después de esa masacre, sobrevivientes y líderes se reúnen para recordar a los hijos, padres, hermanos y esposos que perdieron la vida de manera violenta.

Los habitantes recuerdan las experiencias vividas en el territorio local en hechos violentos ocurridos y que dejaron a su paso, víctimas en diferentes sectores

“Hace 20 años este pueblo se llenó de luto por una orden impartida por el paramilitarismo, incursionaron por el caño El Clarín, y pescador que veían  en ese camino, pescador que sacrificaban con la culata del fusil para no hacer ruido; sin embargo como los cobardes matan a la mansalva y por detrás llegaron a esta comunidad, le rodearon sus casas y los llevaron a la plaza principal para sacrificarlos, ese acto dejó mucho dolor en esta comunidad, al día siguiente esto fue totalmente desalojado por miedo, se fueron a municipios vecinos”, dijo uno de los vecinos de ese corregimiento de Puebloviejo.

EL DÍA DE LA TRAGEDIA 

Cinco lanchas llegaron al puerto, sus tripulantes, paramilitares, cogieron a los pescadores que iban llegando al puerto para salir de viaje y llevar pescado, los paramilitares obligaron a los pescadores que los llevaran a Nueva Venecia, a las dos de la mañana llegaron y comenzaron a dar vueltas por el pueblo, las personas que iban encontrando las iban asesinando a sangre fría.

A las cinco de la mañana las lanchas de los paramilitares atacaron frente a la iglesia, obligaron a 12 hombres a tenderse boca abajo en el suelo y  los sacrificaron, posteriormente luego de saquear tiendas y almacenes, los paramilitares abandonaron el pueblo llevándose a 4 hombres que fueron encontrados muertos en los caños.

Los cadáveres que quedaron tendidos frente a la iglesia debieron ser trasladados posteriormente en lanchas.

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