DIARIO DEL MAGDALENA
Periódico de Santa Marta

Promoción 1971 SLB, 50 años de egresados

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A cincuenta años de nuestra graduación en el Colegio Franciscano de San Luis Beltrán, institución educativa de la que siempre he dicho tenemos una deuda impagada, vivo sigue entre nosotros el compañerismo y el culto por la amistad. trascendida enhorabuena al plano de la hermandad, lo que comprobar se pudo en el encuentro del 20 de noviembre que con tan especial motivo tuvimos en nuestra Santa Marta del alma, en la que con alegría comprobamos una vez más que la felicidad es la sonrisa de los amigos y con dolor inmenso evocamos a nuestros hermanos idos al arcano eterno y a quienes por motivos diversos no pudieron asistir a tan especial como significativo y emotivo acto en el que presentes estuvimos, Además de quien esto escribe, Edgar Ceballos Mendoza, Gustavo Luis Torregrosa Sánchez, Armando Luis Donado Barbosa, Alejandro Mario Palacio Valencia, Rafael González Paredes, Edgar Manuel Barros Pavajeau, José María Gómez, Jaime Porto Infante, Guillermo Moncada Sánchez, Jaime Said, Gabriel José Bermúdez Santrich, Royce Luis Bequis De la Rosa, Rafael Guillermo Jimeno Peña, Freddy Correa Pallares, Fabio Barros, Jorge Smith, Carlos Arturo Dávila Buriticá, Efraín Alberto Fuentes Adárraga, Hernando Cervantes Jimeno y Jesús Juliao Iglesias.

Para todos mucho significó repasar este día. Hubo misa, brindis y un recorrido en la sede del colegio, donde nos formamos en su momento como las personas de bien que somos hoy. Todo fue emoción, risas y fotos, que fueron compartidas. Entre brindis, selfies y torta, surgió la poesía en la voz de Carlos Dávila, con una excelsa declamación. Afloraron los recuerdos de los profesores y compañeros. Fue un día de melancolía y recuerdos en el que pudimos compartir anécdotas, picardías, ver cómo el vínculo de amistad se encuentra intacto a pesar de la distancia y el paso del tiempo. Día esperado con deseo por todos. La alegría y emoción que provocan los recuerdos de distintas historias dominaron el evento. La nostalgia fue inevitable. Estar fue un privilegio.

Conservar una amistad durante más de medio siglo es algo único. Pareciera que pasaron los años en un abrir y cerrar de ojos. Nos volvimos a ver como si no hubiese pasado el tiempo. Lástima que ya no habrá otros cincuenta años para volvernos a ver y estar juntos de nuevo, por eso le agradecemos a nuestras familias y amigos el apoyo y a Dios permitirnos haber estado. Somos sin duda parte de nuestras vidas al sentir que no nos hemos borrado nunca de nuestras mentes, más cuando entendido está que la juventud fue la época más pura que tuvimos y en este encuentro encontramos un poco más de esa vivida juventud.

El tiempo ha pasado pero los recuerdos y los amigos han quedado, así como las sonrisas dibujadas en el rostro por las vivencias de la juventud cuando todo era sueños, ilusiones y conducidos éramos por la senda del respeto, el amor, los conocimientos, la capacitación, los valores, los modelo a seguir y la sabiduría por nuestros padres y profesores, a quienes mucho y más tenemos que agradecer después de ese largo camino y que en el presente recordamos esas cosas vividas que perdurarán por siempre en nuestros corazones y mentes de cada uno. Algunos no están físicamente, pero todos seguimos derroteros, ilusiones, concretamos proyectos, nos formamos en distintas actividades, brindamos los saberes en nuestra comunidad o en otro camino, pero siempre bajo la premisa de dar lo mejor de la vida y marcando sobre todas las cosas un ejemplo a seguir. Este reencuentro fue para todos, una experiencia inolvidable la de regresar al claustro. Se vivió sin duda toda una mezcla de sentimientos y de eso se trataba. Gracias. Muchas gracias organizadores por habernos reunido en este viaje en el tiempo. saramara7@gmail.com

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