Incertidumbre electoral

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Estamos entrando en la recta final para escoger al próximo presidente de Colombia y las encuestas, que se han convertido en medidores de la opinión pública y en especial la intención de voto de los colombianos, hasta el momento, no reflejan un marcado favoritismo de ninguno de los candidatos presidenciales.

Son varias las razones que afectan la opinión de los electores, entre otras, el desprestigio de la clase política y sobretodo de los partidos políticos, estas colectividades colombianas no cumplen con la principal función que les corresponde como orientadores de la vida nacional, como es, plantear soluciones a los problemas de la comunidad, practicar el control político a los gobiernos, proponer políticas públicas y realizar un liderazgo colectivo e ideológico.

Nuestros partidos políticos son organizaciones burocratizadas, que se adhieren a los gobiernos de turno a cambio de puestos, contratos y prebendas de diferentes índoles. No son las guías que necesita Colombia, que está padeciendo de problemas tales como el desempleo, la inseguridad, los malos e ineficientes servicios públicos como la salud y la educación, los ataques del ELN, la impunidad de las FARC, que tienen en vilo a los electores, que aspiran a que los candidatos presenten programas de gobierno que solucionen estos dolores de cabeza de nuestra sociedad.

No queremos escuchar más ataques personales entre los postulados y los jefes políticos, ni que nos sigan encasillando en que Colombia está dividida entre los del SI y los del NO. Eso es historia y no constituye la principal preocupación del pueblo.

Lo anterior se refleja en que ninguno de los candidatos se destaca por encima de los demás en las encuestas, las que encabezan Petro o Fajardo, seguidos por German Vargas, Iván Duque, De la Calle o Marta Lucia Ramírez en distintas posiciones dependiendo del encuestador, siendo lo destacable hasta hora, que nadie se muestra como un claro ganador sin ser presagio de triunfo para ninguno de los candidatos.

Para proyectar un resultado final o un favoritismo absoluto de un candidato, habrá que esperar a que se decidan a proponer más y pelear menos, igual tendremos que aguardar a lo que ocurra en las elecciones de Congreso y también dependerá mucho de lo que siga sucediendo en materia de seguridad y orden público.

La política electoral debe ser con ideas y no con enfrentamientos personales, las propuestas de cómo administrar la cosa pública debe estar por encima de intereses personales y los candidatos y los partidos políticos tienen la obligación de convertirse en verdaderos dirigentes que velen por el bienestar de la sociedad.

¿Sabes qué? Colombia no puede caer en la trampa de la izquierda allegada a Maduro, no queremos serla nueva Venezuela, piensa y decide por un futuro mejor y no lleno de hambre y necesidades.

Catedrático universitario

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