Tapen, tapen, tapen

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La cultura corrupta de nuestro país tiene la manía no solo de atentar contra el presupuesto de la nación, sino también de esconder el rastro de la fechoría. Una de las “cualidades” de un “buen” funcionario es comer callado. Tal vez, el sistema judicial lento y poco confiable, desestimula a la gente para denunciar. Me decía alguien en estos días, que a la gente le da miedo que le pase algo o no le crean.

Sí, pasa que en esta cultura del tapen, tapen, tapen, cuando alguien habla queda tildado de loquito.

He seguido de cerca el avance de las investigaciones frente a las denuncias por posibles casos de corrupción en el SENA, entidad que dirigí por seis meses. Mis sospechas comenzaron en el área de las construcciones con una obra ubicada al frente del despacho general, en la calle 57 No 8B-20, y que observaba a diario desde el piso octavo donde está el despacho general. Esa obra inició el 28 de marzo del 2016 y tenía un plazo de ejecución de 15 meses. Contaba día tras día a no más de cinco trabajadores y tres celadores en una obra cuyo contrato era de diecinueve mil millones de pesos y que contó con un anticipo del 10% del valor del contrato, es decir $1.964.436.927 (Documento No. 1 contrato 1067 que puede verse en la versión digital de la columna). Como Directora General pedí información sobre esa y otras 25 obras más a lo largo del país, entrando en pánico de pensar que no tuvieran el nivel de ejecución esperado. Al comparar obra tras obra empecé a ver un patrón de inconsistencias para la adjudicación de cada una. Por ejemplo, en la variable ‘anticipo’ a unas se les dio el 10%, otras el 19%, otras el 40% y así de manera sucesiva para las 26 obras, sin ningún respaldo técnico y sustentado que me fuera entregado.

La Defensoría del Pueblo es una entidad vecina del SENA, queda en la calle 55 No 10-32. El 16 de mayo de 2016 inició la demolición y la construcción de dos torres de su sede nueva. El valor del contrato fue de $42.471.000.000 millones de pesos y un anticipo del 30% y un plazo de 20 meses de ejecución (Documento 2 Contrato de Obra. Documento 3 Acta de inicio de actividades). No sé cómo va la ejecución real versus la presupuestada, pero lo que sí sé es que esa obra ya lleva siete pisos de las dos torres. Es decir, catorce pisos construidos. En cambio, la obra del SENA nada que sale de la tierra

Esa obra del SENA es el reflejo de lo que posiblemente pasa con otras trece obras que están bajo la interventoría de la Universidad Distrital, un convenio que le costó al SENA once mil millones de pesos, pero que en su ejecución ha dejado que obras como la descrita estén en el atraso en que están.

Hay un agravante más y que la gente del común desconoce: consiste en que la ejecución de los recursos de obras de esas dimensiones, requiere emplear vigencias futuras, es decir plata del siguiente año. La no ejecución de estas obras ponía en riesgo a la entidad de perder 18 mil millones de pesos al finalizar el 2017. Pues, en efecto, de esos 18 mil millones se dejaron de ejecutar seis mil millones, que ya no le serán devueltos a la entidad como una especie de castigo por mala ejecución. Pero como la obra está ahí, de todas formas, la nueva administración, que parece que dirige bajo las órdenes que le dan en Palacio de Nariño, parece que va a adicionar otros dos mil millones de pesos al edificio que no sale de la tierra y por medio de un otro sí firmado el 5 de enero de 2018, realizó la modificación y cesión del contrato, a lo que quien cede escribe a mano al final del documento que no está de acuerdo y que se reserva el derecho de reclamar los perjuicios . Y de otra parte le adicionará a la interventoría de la Universidad Distrital otros tres mil millones para que continúe la interventoría de un edificio que no se ve y de las otras doce obras que no se sabe en qué estado están. Yo sigo confiando en las entidades de control. Ojalá revisen detalle a detalle cada obra porque el riesgo de detrimento patrimonial es inminente y van a tener que decir, si además, ahí hubo o no corrupción. Yo, como la mayoría en Colombia, creo que denunciar paga y que la cultura corrupta se combate con valentía. Así nos tilden de locos.

ExDirectora del Sena

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