Padre vende su riñón para sacar a su hija de la cárcel

Fernando Méndez Pérez y su esposa María Eugenia Oliveros, residentes en el barrio Los Lirios, en el sector del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar solicitan la ayuda de la Cancillería de Colombia, para que intervenga en este caso.

 

El matrimonio integrado por Fernando Méndez Pérez y su esposa María Eugenia Oliveros está viviendo su calvario de no tener contacto con su hija recluida en una cárcel del Perú.

 

¡Se vende un riñón!…sí señor, así como lo acaba de leer. No se trata de un engaño ni de un sugestivo aviso, ni la promoción de un producto que va a entrar al mercado y requiere de clientela. Es la realidad, se necesitan 30 millones de pesos para sacar a una joven samaria que se encuentra en una cárcel de Trujillo en el vecino país del Perú. Para lograr ese propósito, su padre puso en venta uno de sus dos riñones.

El calvario de esta situación la está padeciendo desde el pasado mes de diciembre del 2017, una humilde familia residente en la calle 147 No 10B – 29, en el barrio Los Lirios, sector del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Santa Marta.

Allí, María Eugenia Olivero, de 42 años, natural de La Guajira, ama de casa y su compañero sentimental Fernando Méndez Pérez, de 42 años, natural de Sincelejo, de oficio albañil, narraron a los periodistas el motivo que los llevó a tomar tal decisión.

Explicaron al unísono, que por designios de la vida su hija Yuly Johana Mozo Oliveros, de 22 años, en busca de mejores horizontes laborales, aceptando recomendaciones de amistades, viajó al vecino país del Perú donde le ofrecían un trabajo, que le daba para vivir ella y girar para ayudar a su familia en Santa Marta.

“Perdimos contacto con ella y a medido de diciembre del año pasado recibimos una comunicación donde se nos manifestaba que estaba en una cárcel de la población de Trujillo, distante unos 80 kilómetros de la capital Lima”, narraron.

 

Yuly Johana Mozo Oliveros, está recluida en una cárcel de Trujillo, Pérú, por posesión de droga e indocumentada.

 

En medio del dolor de padres, manifestaron que cuando tuvieron la oportunidad de hablar con ella, le dijo que se encontraba en la cárcel por dos motivos. Estaba indocumentada y durante una redada en su poder le encontraron seis papeletas de cocaína que alguien metió en su bolso cuando estaban departiendo en una heladería de esa ciudad peruana.

De inmediato después de una ligera audiencia donde la encontraron responsable de la tenencia de la droga fue enviada a la cárcel de mujeres de la ciudad de Trujillo, donde le es imposible comunicarse con sus padres acá en Santa Marta, quienes desde esa fecha están viviendo un calvario.

“No tenemos los medios para llamarla constantemente y comunicarnos con ella para saber cómo se encuentra. La última vez que hablamos fue para finales de diciembre y fue cuando nos dijo que la visitaba una abogada de esa localidad que pide 30 millones de pesos para sacarla de allí y nosotros no tenemos los medios para conseguirlo”, dijeron María Eugenia y su marido Fernando.

Advirtieron que desde esa fecha no han podido dormir, por la noche cuando él se levanta encuentra su mujer llorando y eso ha acelerado un problema de salud que ella tiene. Además los otros dos hijos de la familia de 17 y 18 años son especiales.

 

LA VENTA DEL RIÑÓN

En vista de esta circunstancia y como el trabajo de albañilería que a diario realiza Fernando Méndez Pérez solo le representa entre 20 y 30 mil pesos, que son invertidos en los gastos de la casa para el mantenimiento de la familia, tomó una decisión de la cual no se arrepiente: puso en venta uno de sus riñones.

“Tomé esta decisión porque es la única manera de conseguir esos 30 millones de pesos para viajar hasta Trujillo, Perú, y pagar lo que cobra la abogada para sacar a Yulys Johana de la cárcel y traerla para Santa Marta”, dijo Méndez Pérez en medio del dolor de saber que su hija se encuentra presa en una cárcel del extranjero, donde por lo que se enteró el trato, no es el mejor.

Desde ayer con la ayuda de la informática está visitando muchos portales en Internet para poner en venta a nivel mundial cualquiera de sus riñones, para conseguir la plata que necesita para pagar la defensa de la reclusa.

“Queremos que nos asesoren para ver de qué manera la Cancillería Colombiana nos colabora con este caso. Nosotros estamos seguro, que ella no está inducida en la droga, sino que fue una circunstancia donde alguien se aprovechó y les puso esas papeletas para inculparla”, advirtieron sus padres.

También solicitaron la ayuda de la Personería Distrital y la Defensoría del Pueblo, para que los oriente sobre los pasos a dar en esta situación embarazosa en que se encuentra la familia Méndez Oliveros de no tener conocimiento de la suerte que está corriendo su hija Yulys Johana en una cárcel del Perú.

Mientras tratan de buscar solución a ese problema, a su casa del barrio Los Lirios, en el sector del Aeropuerto Simón Bolívar de Santa Marta, todos los días llegan vecinos y gente de la zona a manifestarle su solidaridad y a darle fuerza para que siga adelante en sus propósito de vender un riño, porque como lo dijo “la esperanza es lo último que se pierde”.

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