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‘Voy a respetar lo que ha hecho la Diócesis como iglesia’: Obispo

El padre eudista José Mario Bacci Trespalacios, recientemente nombrado por el Santo Padre como nuevo Obispo de la Diócesis de Santa Marta, entregó sus primeras declaraciones a la prensa samaria, lo hizo a través de la emisora comunitaria de la Diócesis de la capital del departamento del Magdalena, Voces F.M. 

Inició su entrevista con un breve perfil destacando su lugar de nacimiento en Magangué, Bolívar, donde creció y recibió una formación temprana.

“Mi vida familiar, durante mi infancia y adolescencia en Magangué, ha sido un baluarte importante para mí. Por eso mencionar a Magangué es referirme a mi familia, a mi gente, a mis amigos, a quienes contribuyeron en mi formación humana, cristiana y sacerdotal. De manera, que evocarlos también despierta en mí mucha gratitud por esos tiempos iniciales de mi vida, de mi adolescencia, de mi formación. Luego vino el inicio de mi formación presbiteral, por la Diócesis de Magangué, primero, y después, en la Congregación de Jesús y María-padres eudistas (CJM)”, manifestó.

También destacó que el tiempo de estudio en Roma, lo vivió como una oportunidad de cualificación para la misión.  “Acogí este tiempo en Roma como un gran don de Dios a través de la CJM. Además, debo mencionar estos últimos 5 años aquí en Colombia como superior provincial de la CJM. Este servicio me dio la oportunidad de retribuirle a la Congregación tanto cuanto he recibido de ella. Así que estos aspectos, creo yo, definen el perfil de mi vida y son el fundamento de todo lo que he vivido desde mi formación más temprana hasta mi vida en la Congregación y mi servicio a la Iglesia como eudista”.

Al preguntársele como recibió su nombramiento para dirigir la Diócesis de Santa Marta como señor Obispo, precisó que “Recibí este nombramiento con una mezcla de sentimientos. En realidad, hubo de todo. Al comienzo, sentí el natural susto y la comprensible sorpresa por el impacto que una noticia de estas provoca. Esta decisión del Santo Padre es algo que cambia la vida, que le da una orientación nueva a la existencia de uno, que marca un verdadero cambio de rumbo en muchos aspectos. Sin embargo, a lado de estos sentimientos puramente humanos (el temor, el miedo ante lo nuevo), poco a poco, también brotaron en mí sentimientos de fe y de vida cristiana, de deseo profundo de ver en esa decisión del Santo Padre, un camino nuevo de la voluntad de Dios para mí, para vivir la misión, el servicio, la entrega, la misma que es característica propia y fundamental de la vida sacerdotal, y que ahora asume una forma nueva de servicio mucho más amplio, con un alcance mayor, con un esfuerzo de identificación con una comunidad cristiana que tiene una historia previa a la que llego con humildad, para unirme al camino de fe, de evangelización que otros han iniciado”, aseguró.

De igual forma, aclaró que “No acojo este servicio episcopal en Santa Marta como un peso -aunque ciertamente trae responsabilidades serias-, sino como un signo de la voluntad de Dios que quiero vivir con la confianza en Él, con mucha serenidad en Él, con mucha fuerza interior, por la oración y por la seguridad que me inspira llegar a una Diócesis con historia, con gente que está dándolo todo para vivir allí la misión.  Esto también genera en el corazón mucha paz, una gran confianza en el Señor y una gran serenidad interior. Yo diría que el miedo humano quedó atrás y ahora se impone la alegría del servicio que asume una nueva forma y la confianza que viene también de la cercanía y del afecto de todo el pueblo de Dios de Santa Marta”.

Y cuando se enteró de que su nombramiento era para Santa Marta…

Emocionado respondió: “Sí, yo creo que ahí está la sorpresa más agradable de esta invitación del Santo Padre para unirme al Colegio de los Sucesores de los Apóstoles… saber que el Papa me envía a Santa Marta. No conozco mucho de la ciudad y de la Iglesia de Santa Marta, pero, sí sé que somos miembros de una misma región, la Costa Atlántica, y que compartimos la fe en el Señor y el deseo de predicar el Evangelio.  Para mí, ir a Santa Marta, significa volver a mi tierra, volver a mi lugar, volver a al espacio inicial de mi vida, de mi formación más temprana. Por eso sentí mucha alegría haber sido elegido para Santa Marta.

Con base en lo anterior, asume esta invitación del Santo Padre, con sus aspectos positivos y con sus desafíos, como expresión de la voluntad de Dios, y quiere vivirla con alegría, con mucha expectativa, deseos de ir ya a vivir con los samarios, las samarias y magdalenenses, esta misión que el Señor le confía.

“Yo esperaría ser, y pido al Señor esa gracia: un obispo formador, formador del pueblo de Dios, formador de futuros presbíteros, formador del presbiterio, en actitud de permanente identificación con Cristo para vivir la misión con toda la fuerza, la intensidad y la generosidad posibles. Eso pido yo del Señor para para mi servicio episcopal en Santa Marta, y espero hacerlo también inspirado en los grandes pastores que ha tenido la Diócesis de Santa Marta…Entiendo que hay muchas iniciativas misioneras en la Diócesis, que hay una presencia expresiva también de algunos movimientos apostólicos y que hay también un clero activo y dinámico, que la presencia de vida religiosa femenina es importante y que está muy vinculada a la misión en la Diócesis. Espero llegar a unirme a ese esfuerzo previo a mi llegada. ¡Obviamente la Iglesia existe antes de la llegada del Obispo! Espero recorrer toda la Diócesis, visitar cada rincón, no ahorrar esfuerzos para realizar, a través de toda la actividad de la Diócesis, presencia de Iglesia en el Magdalena.  Que el Magdalena sienta que la Iglesia está presente en la mente y en el corazón de las personas como una fuerza viva de la sociedad, que no nos vean como una institución al margen, o como una presencia simplemente ornamental, decorativa, sino como una presencia que une fuerzas, que abre los brazos para recibir a todos y que está dispuesta, desde su especificidad propia, a contribuir al crecimiento, al desarrollo, al bienestar de todos los samarios y samarias. Me refiero no sólo a los de la ciudad, sino a todos los que habitan el territorio de la Diócesis. Voy con una mirada atenta y espero con una capacidad de escucha verdadera y sincera a unir fuerzas, convocar personas desde la Iglesia, desde la fuerza del Evangelio, desde el anuncio de la persona de Jesucristo, vivir la misión con total generosidad.

Yo espero también que una vez iniciada la actividad propiamente Episcopal en Santa Marta, convoquemos a todos al encuentro de Jesucristo. Esto es lo que la Iglesia tiene que comunicar a todos, la felicidad y la construcción de una sociedad fraterna, capaz de enfrentar los desafíos desde la comunión en la diversidad, pero también desde la disposición para que cada uno generosamente contribuya al crecimiento de todos”, puntualizó el nuevo Obispo de Santa Marta.

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