Descomposición acelerada

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La seguridad en las ciudades de nuestro país, especialmente en Bogotá, Barranquilla, Medellín y Cali, se ha venido descomponiendo a gran velocidad y las noticias que hemos visto en la última semana han prendido todas las alarmas entre los ciudadanos.

Aun así siguen presentándose innumerables casos de atracos, robos, asesinatos y amenazas, la gran mayoría con armas y violencia. La verdad es que todo esto nos es nuevo. Yo he relatado cómo en el Transmilenio han perdido la vida muchos colombianos mientras delincuentes los despojan de sus teléfonos celulares, sus relojes o sus billeteras. Pero no habían surtido mayores reacciones porque estos no sucedían en barrios donde residen personas socialmente reconocidas, como ha sucedido en estos últimos días.

Pero, a principios de esta semana, me ha llegado una noticia que ya supera los límites y me ha parecido demasiado alarmante. El caso se presentó en la ciudad de Cartagena donde se iba a realizar una boda a la cual se encontraban invitadas un gran número de personas, mayoría de las cuales viajarían desde el exterior para asistir.

Los novios recibieron una carta en la que se les exigía pagar una suma importante de dinero o vacuna a un grupo armado que se identificó como el Eln, so pena de que éstos tomaran represalias sobre los novios, sus familias o sus invitados en los eventos que se desarrollarían en torno a la celebración de su boda. En vista de tan inesperada circunstancia, el riesgo que implica una amenaza de ese calibre, y la decepción que causó para una fecha tan especial, los novios se vieron obligados a cambiar rotundamente sus planes y redirigir la celebración de su boda a Nueva York.

¿Alguien podría haberse imaginado que llegaríamos a tan preocupante grado de inseguridad? Lo más grave es que los delincuentes continúan avanzando en sus actos criminales y parecería que las autoridades están desbordadas de tantos casos, otorgándoles seguridad y un sentido de invencibilidad absoluta, hasta el punto que ya no se ven intimidados por la presencia de seguridad privada, de otros ciudadanos o incluso la luz del día. ¿Dónde está el gobierno? ¿Dónde está la acción de la Policía nacional y los cuerpos de inteligencia?

Si miramos otros aspectos, como el político, las cosas no mejoran. En pocos días se viene el debate electoral para elegir nuestros representantes en los cuerpos colegiados y resulta que varios de los inscritos están vinculados a procesos de investigación e incluso se encuentran impedidos por inhabilidades o incompatibilidades para ser elegidos. No pueden dejar las autoridades políticas y judiciales que esto suceda, deben actuar con rapidez y decisión y no permitir que estos candidatos alcancen los cuerpos colegiados.

¿Y qué decir de los dineros de la política? Ya se escucha que en muchas de las sedes de algunos candidatos corren grandes sumas de dineros para aceitar el debate electoral. Esto tampoco puede suceder. No queremos las declaraciones políticas que no lleven a acciones concretas. Hay que detener a los corruptos. Hay que garantizar la vida a los colombianos.

ExComisionado de Paz

 

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